“La noche”, primero de los relatos carcelarios ilustrados

LA NOCHE, por Daviel Prieto Olay  

Taller Literario “Tras las rejas del poeta”

Ilustraciones de Luis Trápaga

Ambos somos locos. Eminentemente locos. Él tiene una cicatriz en el rostro. Hace mucho tiempo, cuando en una riña del pasillo, le arrebató la chaveta al flaco de la esquina. Mi rara marca en la parte izquierda del pecho viene de una calentura, con mi prima del campo durante mi adolescencia.

No puedo decir que tenemos dulce el alma ni la mente, algo horrible que nos aleja un tanto de la belleza. Tanto los suyos como los míos son ojos llenos de
rabia y resignación enfrentados a la situación del entorno. Eso nos ha unido por largos años de encierro. Quizás por el desprecio que sentimos el uno al otro por nosotros mismos.

Nos conocimos una mañana en el patio solar, mientras hacíamos ejercicios para avivar el cuerpo y moretear un poco la piel. Nos examinamos sin gracia, pero con rara curiosidad; allí nos dimos la primera ojeada, nuestras respectivas miradas de complicidad.

En las celdas todos estaban de a seis. Otras eran de nueve y las más grandes para treinta y seis reclusos. Las literas de tres camas de hierro parecían un vaivén sobre el piso de granito toda la noche. Eran auténticas parejas de viejos presidiarios que se amaban como locos, entre la angustia, el amor y el desamor tras las rejas; esposos, novios, amantes, transgresores de la ley. Atados de la mano a la deriva del tiempo. Solo Ángel y yo teníamos las manos sueltas, crispadas a la cintura sin soltarnos.

Nos miramos con detenimiento, con solvencia, sin reparo. Recorrí la hendidura de sus pompas con el enorme desparpajo que daba mi símbolo lingual desaparecido en sus adentros. Él, sonrojado, mugía como gata en celo.

– Me gustó que fuera dura- dijo. Has inspeccionado mis entrañas cual hojarasca en bosque ajeno. Me gusta tu barba, cómplice de subversiones policiales.

Llegada la hora entramos donde más queríamos. Él se retorcía a los bombardeos continuos de mi bomba presidiaria.

A la mañana siguiente nos sentamos en mesas distintas. Las aulas del Combinado del Este eran destinadas a los más jóvenes. Para sopesar la situación aprobaron que los de más años se unieran a nosotros como ejemplo de perseverancia. Un viejo sentado al lado de un joven. Solo eso nos separaba un par de horas al día dos veces por semana. Él no podía mirarme. Le daba celos verme sentado con otro, pero yo, aun en la penumbra del local y la oscuridad del día lluvioso rozaba de reojo su negra cabellera encrespada, su oreja colorada ante la mirada penetrante de su amado. Era la mirada de su lado virginal.

Durante dos horas admiramos las respectivas bellezas de cada uno, a pesar de la distancia prudencial. Un guardia, vestido totalmente de verde, uniforme ajustado y bastón enarbolado descubrió como espantajo la complicidad del entorno.

– Oye, tú, interno. Póngase de pie. ¿Cuál es su insistente mirar al interno de la fila dos?

– A usted le importa, o quiere que lo mire a usted- le dije.

Solo sentí el duro golpear de mi cabeza sobre el piso de granito. Ahora, en una cama del Hospital, la cabeza vendada y doce puntadas en el rostro. El guardia de pie frente a mi cama en espera de que me recupere para arremeter nuevamente su embestida brutalidad. El guardia se sobaba el paquete a cada instante mostrando su hombría ante un pervertido encarcelado.

– Yo te voy a dar miradas furtivas a los demás, cabrón. No te imaginas lo que te espera. Un 47 es poco para maricones como tú.

– ¿Qué cojones voy a hacer yo en el 47? Ahí debes ir tú por abusador. Te luces porque estás vestido de verde, pero deja que salga y te coja en la calle, cabronzón de pacotilla. Tú vas a saber lo que es dar bastonazos a un indefenso. Lo que tienes es envidia porque no eres capaz de admirar lo bello como nosotros, que, aun perdiendo la libertad, no perdemos el gusto y el amor.

– Cállate.

– Oyeeee

– Que te calles he dicho.

– Ja, ja, ja. Yo gozo con tu sufrimiento. Estás loco por cogerme el tolete y no tienes más que conformarte con el bastoncito negro ese en la mano. Ja ja ja ja ja ja ja. Rinoceronte con cabeza, so´a podrío. ja ja ja ja ja ja ja

El guardiecito se abalanzó sobre la cama y me arrancó de un solo tajo parte de la venda. La herida comenzó a sangrar como si fuera hecha en el momento.

Una enfermera chaparrita corrió a socorrerme. –¡Firme, soldado! Salga inmediatamente de la sala. ¡Salga!

– Pártelo en dos, enfermera. Pártesela. Sin tener piedad, que él no la tuvo conmigo.

– Me pregunto qué suerte habrías corrido si y no estuviera de guardia hoy en la sala. Normalmente la jefa de turno, que le tocaba hoy, es su novia, pero es tan perra como él. No se dan tiempo ni para ellos mismos.

– Ah, ahora entiendo su carácter lacónico y pervertido.

– Ya estás de alta, Rodrigo. Puedes regresar a tu Destacamento. Llamaré a un guardia para que te conduzca. Yo les acompañaré. Aquí están las instrucciones del médico. Debes seguirla al pie de la letra.

La esperé a la salida del hospital. Caminé unos metros junto a ella y el guardia de conduce. Cuando llegamos al edificio 2 ella se detuvo y me miró. Tuve la impresión de que me vacilaba. La invité a que charláramos en la enfermería, y aceptó.

La sala estaba llena, pero en ese momento se desocupó una cama. A medida
que pasábamos entre los guardias y reclusos de conduce, quedaban a nuestras espaldas las rejas, las miradas y comentarios de chismes.

Mis antenas de seguridad biológica están adiestradas para captar la curiosidad enfermiza de guardias y presos, ese bruto sadismo que llevan en el rostro, pero mis oídos alcanzan para registrar murmullos, comentarios, risitas y falsas carrasperas. Es como para pegarle un manotazo en la cara, pero no vale la pena. Es mejor ignorarlos y el premio será más grande.

Nos sentamos al pie de la cama que me tocaba a partir de ese momento, no sé cuántos días o semanas. Nos trajeron las ropas de cama y el pijama de paciente. También, pedimos firmar el libro de entrada, si no, es como si nunca hubieras estado allí: lo mismo pueden matarte que desaparecerte sin que nadie sepa de uno. Te dan por fugado de la prisión, o apareces ultimado junto a una cerca acusado por intento de fuga. Si es que alguien vuelve a saber de ti.

— Prométame no tomarme como un loco.

— Jamás pensaría eso. ¿Y tu novio?

— Míralo al espejo que está frente a nosotros. Está a mi lado. ja ja ja ja ja ¿Lo intentas? Hay mucha posibilidad de meternos en la noche. En nuestra noche. Sí, hacerla nuestra en la total oscuridad del silencio. ¿Me entiendes?

— Eso intento. Te preguntaba por el chico de las miradas. Lo leí en tu historia clínica.

— ¡Tienes que entenderme! No es que sea mi novio, novio. Es mi amante amigo. Aquí, si no lo tienes, se te encoge el rabo y la mente, de manera que no vuelves a verlo nunca más. Son veinte años que estaré preso perdiendo toda la juventud. Tengo 22 años y ya llevo cuatro aquí. Cuando salga no tendré ni familia y nadie querrá saber de un expresidiario. Lo total oscuro de la vida. El hombre tiene que saber amar al cuerpo y la mente, si no, estamos perdidos.
Tu cuerpo es lindo, ¿no lo sabías?

Se puso roja como un tomate, y los pómulos de la mejilla se volvieron más oscuros que una manzana madura.

— Vivo solo, tengo el apartamento cerrado. Y estoy solo aquí. Mis padres se marcharon del país antes de yo caer en prisión y no he sabido más de ellos. Ni siquiera saben que estoy aquí, y no creo importarles. Si te casas conmigo me portaré bien y haré todo por salir pronto de aquí.

Mirándome a los ojos, como me gusta, me dijo.

— Nosotros no podemos tener relaciones con los reclusos. Eso está en el reglamento.

— Pero ¿Y la parte humana? Está por debajo del Reglamento.

— No, no es eso, mi santo. Yo quisiera, pero no puedo. Es como dice la canción de Los Van Van: me gustas pero no puede ser. Te ayudaré en todo lo que pueda, pero más no puedo hacer, por favor.

Hice un brusco gesto insinuando una caída al piso y, al intentar agarrarme por el brazo, tomé sus labios con los míos. Lo más dulce que he sentido en toda mi vida.

No supe más de ella. En aquel instante un guardia entraba por la puerta del frente conduciendo a otro recluso. Todos los golpes siempre van a mi cabeza. Su bastón no fue la excepción. Todavía me duele, más que el golpe, saber que la trasladaron de centro por mi causa. Mis ojos se apagan como luces en la noche. Ángel, a mi lado, cuida como un gran enfermero mis heridas. Este es el lugar más oscuro del alma.

Entre nosotros: Teresa María Rojas; por Orlando González Esteva

Entrevista a Teresa María Rojas; por Orlando González Esteva

Radio y Televisión Martí

16 de noviembre 2020

Escucha la entrevista en: https://www.radiotelevisionmarti.com/a/277102.html?withmediaplayer=1

Ecos de la brevedad; Teresa María Rojas (Ediciones Hurón Azul, Madrid, 2020)

 

Homenaje a Teresa María Rojas: una vida sobre las tablas

Con ocasión del lanzamiento de su último poemario (Ecos de la brevedad, Ediciones Hurón Azul, Madrid, 2020), El Nuevo Herald presenta un breve recorrido por algunas de las escenas a las que Teresa dio vida en su carrera. Puedes verlo aquí:

https://www.elnuevoherald.com/entretenimiento/teatro/article247224374.html

Un libro de poemas de Teresa María Rojas

DIARIO DE CUBA

Miami
Rosie Inguanzo

Jorge Luis Borges, quien nunca escribió una novela, dice: “Yo no sé por qué la gente escribe tanto”.

Borges, para quien la poesía es síntesis, utiliza la palabra riddle, así en inglés, para referirse a ella.

Riddle.

Me gusta cuando se traduce como “acertijo” o “enigma” porque en inglés la definición incluye ingenuidad y juego con el significado.

A Borges le hubieran gustado estos poemas de Teresa María Rojas: lírica, actriz, maestra de muchos.

Porque estos poemas son acertijos, cápsula, conjetura, teorema, canto, crónicas autobiográficas ultra breves.

Como punto de partida propongo dos temas presentes aquí:

1. la orfandad, de la que se desprende un segundo tema:
2. la maternidad enraizada en la muerte —Teresa es huérfana de madre.

La niñez termina cuando somos conscientes de que recordamos, o cuando muere la madre.

La niñita Teresa María quedó varada en la niñez huérfana, que ella insiste en hacerla canto. Porque, no se llame a engaño lector, el paraíso es la niñez, incluso una niñez desgraciada como la suya, o como la mía.

Hay una fotografía fija de la niñita Teresa María en mi mente, donde la huérfana juega para espantar los hechos —en la casa de muñecas de la niñez.

Y desde entonces obran en ella las palabras.

Teresa vive como poeta las 24 horas del día.

Ella me enseñó eso.

Mi Teresa convocaba, entre arroz pollo a la chorrera y plátanos maduros fritos, a Alberto Baeza Flores, Eugenio Florit, Orlando González Esteva (que no son poca cosa), para que oyeran a Rosita leer sus poemas adolescentes.

Me mortifica que en español no existe una palabra para una de las experiencias más desgarradoras que pueda ocurrirle a un ser humano, que es la muerte de un hijo.

Que lo más terrible no se nombre propiamente.

Para la Real Academia Española uno puede quedar huérfano de hijo; pero no es suficiente.

A La Federación Española de Padres de Hijos con Cáncer se le ha ocurrido huérfilo, compuesta por la misma raíz indoeuropea —orbh— (separar, perder, alejar) y “filius”, también del latín, que significa “hijo”.

(Querida Teresa, me atrevo con algo tan personal que me hace daño. Permíteme.)

Nuestra Teresa es huérfila de hija.

En “Rorro” la voz poética es la madre inconclusa:

del pecho roto pozo de sed.

Dice:

aún mece la cuna
la cuna que ya no llora.

También:

y todo en mí es el dolor
como si fueras a nacer.

El poema “Alusión” es un drama fílmico: una mujer va al cementerio y busca una tumba cualquiera:

(… los nombres los devoran también los gusanos del tiempo)

El dolor de la pérdida resuena en el libro como un eco:

Donde sonaba
la vieja cicatriz
la herida abierta.

No es un poemario triste, sin embargo.

En lo anecdótico de estos poemas hay un juego perenne que no es trivialización; si acaso, temeridad lúdica.

Homo ludens.

El juego es una necesidad primaria del ser.

Sigmund Freud ha dicho: “Nunca abandonamos un placer que hemos conocido; lo sustituimos”.

A la niña Teresa María la vida se le ensombreció.

Entonces sustituyó el juego infantil por el retozo verbal. No en balde en inglés nos llaman players a los actores.

Suplir la carencia en el juego.

Para los griegos el juego verbal es ocultación.

Por ello en el fondo de estos juegos poéticos está encapsulada la biografía de la autora.

Poemas como “Yerma” o “Lunch” son breves puestas en escena.

Esta es una escritura performativa.

El placer del juego, apunta Freud, nunca nos abandona. Esa es la respuesta de la especie a la presión social, la norma y al destino implacable —que nos toca. Dice que estamos predeterminados a buscar el placer, rehuir del dolor y encontrarlo.

Homo ludens que ensaya sobre el papel del juego.

La voz poética aquí no teme a los juegos arriesgados:

jugar al pinpón
con los abismos.

Asimismo esta niña grande es muy enamoradiza; retoza entre el amor y los celos.

pero a ti
te amé un libro entero.

Está Dios como compañero de juegos de Teresa María, aventurando nuestras vidas cual fichas sobre el tablero, desatando lo imprevisible:

Dios regaló a la novia el extraño velo nupcial:
la niebla.

Nubóloga eficaz, Teresa lleva una vida mirando hacia arriba; es especialista en “los blancos disparates de las nubes”:

En “Tinta blanca” dice:

Hoy pareciera
que solo salen nubes de mi letra.

Cubana contumaz, hace miles de años que se fue de Cuba y no ha vuelto. (Ah, olvidaba decirles que le tiene fobia a los aviones.) He dicho alguna vez que el exiliado exhibe duplicada orfandad:

Apunta ella:

buscaba un hueco, o una patria donde estar
lo que durará el tiempo.

(Foto de Rosie Iguanzo)

En estos poemas algo que se me pierde. Y es que algo debe quedar perdido para siempre.

Porque hay algo escurridizo en Teresa. Incluso ahora que nuestra venerada maestra se mueve lento, todavía es inaprensible. Y esa cualidad esquiva forma parte de su atractivo.

Cito:

yo
que no me entrego del todo

Cito:

yo, fugitiva
¿A qué hora quedarme para siempre (…)?

Para concluir regresemos al título del libro: Ecos de la brevedad.

O sea, la poética es caja de resonancia.

Teresa parece colocar en el libro-maleta solo lo imprescindible para el viaje.

Quiere ir ligera.

De ahí la insistencia en la ligereza —brevedad que es la destilación de sus temas; por ello Teresa prepara una “maleta de barro” (todo es perecedero), y dentro breviaturas, tweets, premuras, cifra, migaja de pan para hallar el camino de regreso.

En “Rojo duradero”, uy, uno de mis poemas favoritos, queda dicho:

Vino al mundo sin nada
hueso y llanto
se irá trino y ceniza
con los labios pintados
y un retrato del aire.

Y qué tal la retórica:

para decir adiós no siempre es necesario despedirse.

Aquí nos da una clave para abordar esta poesía de la concisión, donde cunden las nubes, el juego y otras cosas intangibles.

Poesía fugitiva.

Díganme si no:

Yo,
que amo con el amor lastimado
de los huérfanos,
y robo algo de todos.
(…)
Yo, que creo
en el espíritu del instante.

Teresa es animista, mira y da vida a las cosas. Aquí hallamos personificaciones varias; de un plumazo: teléfono que muere, brisa que se ahoga, fango que acaricia la orilla, olvido que da caza, aguas traviesas y flor que dice.

Tríadas sin título a veces, con algo del haiku (no en la métrica), en la empatía, la sensibilidad hacia las cosas del mundo (lo otro, lo que no es una).

Para elogiar brevedades no voy a expandirme (más).

“¿Qué tal de resonancia?” pregunta Lezama Lima.

¿Qué tal de resonancia?, nos preguntamos.

Baste decir, que ante tanta economía verbal, no va hallar usted aquí palabras erróneas que degraden el verso o la vida.

Para oír estos ecos en su voz, pongamos la cabeza dentro de la campana de su poesía o bajo la cúpula de su indulgencia.


Teresa María Rojas, Ecos de la brevedad (Hurón Azul, Madrid, 2020).

Rosie Inguanzo presentará el libro de Teresa María Rojas el miércoles 18 de noviembre, 7:30PM (hora Miami), desde el portal de la Feria del Libro de Miami.

Puedes leer la noticia original en Diario de Cuba: https://diariodecuba.com/de-leer/1604594154_26234.html

Detrás de los pasos del hurón azul

El hurón (Mustela putorius furo) es una subespecie del turón. Fue domesticado hace al menos dos mil quinientos años para cazar conejos. Mide unos 50 cm y pesa entre 0,7 y 2 kg. Son la tercera mascota más frecuente en Estados Unidos después de los perros y gatos. En España requieren tener obligatoriamente pasaporte con chip y vacunas en regla. 

En Cuba se introdujo una variante de la mangosta pequeña asiática con el objetivo de controlar las plagas de ratas, el resultado no fue el esperado: no solo no se redujo la población de roedores, sino que se produjeron cruces entre ambas especies que finalmente condujeron al llamado hurón cubano.

Los hurones poseen una gran variedad de tonalidades, los hay albinos, negros, color champán, chocolate, canela, blancos con ojos negros, plateados o tricolor, pero no azules. Aunque hay un “síndrome del hurón azul”, poco estudiado, que se da si el pelo se corta o se cae en la interfase de crecimiento. La piel del hurón toma un color azulado, pero tras 2-4 semanas el color de la piel se normaliza sin ningún tipo de tratamiento.

Una veterinaria en Lima y una paladar en Cuba llevan el nombre de Hurón Azul. Y un programa de la Televisión Cubana también. Si quieres ponerte unos guantes Hurón (azul), están disponibles en bitethebait.es. En Amazon venden una jaula azul para hurones ¿azules?

Pero el origen del nombre de Hurón Azul viene del pintor cubano Carlos Enríquez, quien bautizara así su casa. Cuentan que se debe a un hurón que le regaló un artista amigo y Enríquez tiñó de azul de metileno para que armonizara con el color de las puertas y ventanas de la vivienda que hoy es un museo

Hurón Azul es el nombre del bar de la UNEAC en el Vedado habanero, uno de los sitios que más visitó Nacho Rodríguez, el director de este proyecto editorial, durante sus ratos libres en La Habana para reunirse con los amigos. En recuerdo a aquellos años bohemios surge el nombre de Ediciones Hurón Azul. 

Síguele la pista a este hurón en las redes. Estamos en Twitter, Instagram y Facebook: @HuronAzulEditor. ¡Te esperamos!

Presentan libro sobre la animación en Cuba

Ernesto Cuní • Cuba
lajiribilla@cubarte.cult.cu

Los flujos de la imagen. Una década de animación independiente en Cuba (2003-2013) (Ediciones Hurón Azul, 2019), de la investigadora Caridad Blanco de la Cruz, fue presentado en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) Wifredo Lam, como parte de las actividades finales de la XIII Bienal de La Habana, 2019.

Los flujos de la imagen. Una década de animación independiente en Cuba (2003 – 2013).

El volumen es resultado de una profunda investigación sobre la animación en Cuba, a raíz de la exposición de igual nombre. Aborda todo lo relacionado con esta especialidad, inédita dentro y fuera de la nación cubana, y se revela como una memoria de los procesos creativos vinculados al audiovisual en el país.

Es el primer libro que se realiza en Cuba, y tal vez en el mundo, sobre la animación independiente en la Isla y se sustenta desde una rica praxis local, según su autora. Refiere todo lo acontecido en una década de creación vinculada a las nuevas tecnologías, desde un enfoque avanzado del pensamiento en torno a este tipo de imagen.

Aproximaciones al trabajo de artistas de diferentes generaciones y estéticas en el género, son esbozadas desde el escrutinio ensayístico de Caridad Blanco, conformando un perfil inédito del audiovisual nacional. El volumen está compuesto por tres textos capitales, y abarca videoarte, videoinstalaciones, obras interactivas, spots, mensajes de bien público, videoclip, videoensayo, mapping y performances audiovisuales, junto a cortos animados, documentales, filmes experimentales y efectos visuales.

Esta edición bilingüe contiene más de 600 imágenes y es un compendio de obras de 120 artistas visuales, plásticos, cineastas y diseñadores, consagrados y noveles; entre ellos Lázaro Saavedra, Luis Gómez, Alexander Arrechea, Carlos Garaicoa, Sandra Ramos, Glenda León, entre otros.

El texto fue presentado por Jorge Fernández, especialista, curador e investigador de las artes plásticas, quién catalogó al libro como atlas de la animación cubana: “Aparecen aquí no solo los artistas habituales, sino todos los que participan en la visualidad animada en Cuba, es un antes y un después”.

Jorge Fernández, presentador del volumen, junto a la autora Caridad Blanco de la Cruz.
 

Además, subrayó que “pone en crisis las taxonomías”, refiriéndose a que la animación no tiene clasificaciones previas: esto lo revela el volumen, así como también las influencias. Además, hace mención a los fundadores del género, algunos desconocidos totalmente, como Jesús de Armas.

La autora agradeció la posibilidad de la publicación y dijo estar contenta con el resultado. “Me ha revelado la animación como una expresión abierta, expandida; una arista fecunda de la imagen en movimiento sobre la que llamo la atención desde el arte contemporáneo”, afirmó.

Confesó que era de su interés mostrar un proceso que se dio en Cuba de manera puntual, pero “desde la perspectiva de las formas animadas que se desbordan a lo universal; socializar las particularidades de lo ocurrido en Cuba, así como poder dialogar con lo global en materia de animación independiente”.

Numeroso público asistió a la presentación, entre ellos, artistas referidos en el libro.
 

Ediciones Hurón Azul, sello español de reciente creación, surge a raíz de las colecciones cubanas de Ediciones La Palma, dedicadas a la promoción de la literatura cubana. Su propuesta abarca tres colecciones: 23 y 12, destinada a la cinematografía, la fotografía y el audiovisual cubano; Mujeres de nieve, dirigida a la literatura femenina, y Caracol nocturno, dedicada a la poesía y a los clásicos cubanos.

A la presentación asistió Jorge Peralta, agregado cultural de la Embajada de España en Cuba, artistas referidos en el libro, especialistas del tema y público en general.

http://www.lajiribilla.cu/noticias/presentan-libro-sobre-la-animacion-en-cuba

Entregan Premios Nacionales de la Crítica de Arte y de Curaduría

CUBARTE | 30 Ene 2017

premio Cubarte

En el contexto del XLIX Congreso de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, AICA, que concluirá mañana en esta Capital; este viernes fueron entregados en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam el Premio Nacional de la Crítica Guy Pérez Cisneros y el Premio Nacional de Curaduría.

En el primero de ellos, un jurado presidido por Rafael Acosta de Arriba decidió otorgar excepcionalmente de forma compartida el Premio en la categoría de Ensayo a “Los flujos de la imagen”, de Caridad Blanco de la Cruz y a “Mujeres fotógrafas y fotografiadas en el siglo XIX cubano”, de Grethel Morell Otero.

Estos ensayos destacaron igualmente por el rigor investigativo, el acertado manejo del instrumento metodológico con el cual interpretaron la información acopiada; así como por contribuir a la historiografía del arte cubano.

Asimismo, recibieron menciones los ensayos “El espacio cualificado”, de Beatriz Gago y “Como el pez en el agua. Apuntes y consideraciones sobre la obra de Manuel Mendive”, de Darys Vázquez.

En la categoría de Géneros periodísticos de opinión fue premiado “Otra vuelta de tuerca en la fotografía de Ernesto Javier Fernández”, de Nelson Herrera Ysla, por su excelente valoración crítica sobre la obra del artista analizado, el nivel de síntesis, la profundidad y riqueza de la interpretación del quehacer de este creador.

Las menciones fueron otorgadas a “El arte cubano y la diáspora. Claves para armar y desarmar”, de Nahela Hechavarría Pouymiró; “Un artista que se baña en el Ganges (Una artista que se baña en el zen y la house music)”, de Elvia Rosa Castro Marín; “Arte cubano a la hora del mercado: a propósito de Post-it 3”, de Hamlet Fernández Díaz; “Cartografía de un pensamiento. La obra de Tonel”, de Hilda María Rodríguez Enríquez y a “Si de intimidades se trata…bojeo a la obra de Lidzie Alvisa”, de Julienne López Hernández.

El Premio Nacional de Curaduría, en la categoría de Exposición colectivalo recibió “Ardid para engañar al tiempo”, de la curadora Delia María López Campestrus, por la investigación realizada sobre la Vanguardia, representándose lo mejor y más valioso de aquella etapa del cambio de siglo, poca apreciada por nuestros investigadores.

En la categoría de Exposición personal el premio recayó en “Base/Superestructura”, curada por Lázaro Saavedra y Corina Matamoros, en atención a la alta calidad de la propuesta del binomio curador-artista, y a la diversidad de medios empleados para realizar el recorrido a través de la obra de Saavedra.

El jurado decidió otorgar menciones a “Habitat”, de Yainet Rodríguez y a “Grupo Punto. 20 años”, de Danilo Vega Cabrera y Adrián Rumbaud.

Los premios fueron entregados por Rubén del Valle Lantarón, presidente del Consejo Nacional de las Artes Plásticas y Marek Bartelik, presidente de AICA Internacional, junto a otros funcionarios del sector de la cultura.

Cartografía de hacia dónde va la animación cubana

CUBANOW, 10 de mayo de 2019

Texto y Fotos: Maya Quiroga

Como parte de la XIII Bienal de la Habana tuvo lugar la presentación del libro Los flujos de la Imagen. Una década de animación independiente en Cuba (2003-2013), de la investigadora Caridad Blanco de la Cruz (La Habana, 1961), en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) “Wifredo Lam”.

En sus palabras de introducción Jorge Fernández, Director del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) manifestó que este texto tiene como antecedentes una exposición titulada Las otras narraciones que se inauguró en 2014 en el Centro Lam, como resultado de una investigación minuciosa que durante años ha realizado la curadora, crítica de arte e investigadora Blanco de la Cruz.

Los flujos de la Imagen…marca un antes y después al generar una cartografía, un mapeo de hacia dónde va el género en Cuba, advierte Fernández y añade que Caridad sitúa en el epicentro de esta investigación a los fundadores de la animación experimental entre los que no se puede dejar de mencionar a Jesús de Armas, ese gran desconocido. Otro pionero en la Isla es Tulio Raggi, asociado a los Estudios de Animación del Icaic.

presentación LH_Flujos

En opinión del director del MNBA el volumen alerta sobre problemas reales que hoy tenemos pues la animación sigue siendo una disciplina donde intervienen especialistas de formación empírica al no existir como una especialidad en los estudios académicos.

Como bien se señaló en la presentación este texto bilingüe convida a ver la animación experimental de manera inclusiva, como expresión que trasciende el cine y se estudia por vez primera desde el arte contemporáneo con una perspectiva inédita.

La ensayista atiende los préstamos que se producen entre distintas disciplinas desde el dibujo cuadro a cuadro del cine animado hasta vertientes de las artes visuales contemporáneas como pueden ser el video arte, la video instalación y el mapping.

En el libro –que tiene una plataforma de pensamiento detrás– aparecen recogidas unas 170 creaciones de 120 artistas visuales, cineastas, diseñadores y realizadores de televisión como Lázaro Saavedra, Sandra Ramos, Glenda León, Raupa, Juan Padrón y Ernesto Piña, por citar algunos ejemplos.

El texto vio la luz bajo el sello madrileño Hurón Azul y su colección 23 y 12, dedicada al séptimo arte. Esta primera edición de Los flujos de la Imagen. Una década de animación independiente en Cuba (2003-2013), consta solamente de 100 ejemplares y mediante su comercialización se financiará una reimpresión con mayor tirada.

Caridad Blanco de la Cruz es Licenciada y Máster en Historia del Arte por la Universidad de La Habana (1984 y 2002) y actualmente se desempeña como especialista del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales (CDAV). Ha sido galardonada con el Premio Nacional de Crítica de Arte “Guy Pérez Cisneros”, en los años 2000, 2012 y 2016.

En calidad de curadora de arte ha organizado exposiciones en el CDAV, la Galería Habana de Cuba, el CAC “Wifredo Lam” y el MNBA. Además, ha realizado esa labor en galerías de Reino Unido, Colombia y los Estados Unidos de América.

Bienal de Arte de La Habana: Flujos animados de una década

ARTE POR EXCELENCIAS

Jorge Fernández Era

Un viejo proyecto de la curadora, crítica de arte e investigadora Caridad Blanco de la Cruz acaba de tener su consecución con el lanzamiento en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, y como parte de la XIII Bienal de La Habana, del libro Los flujos de la imagen. Una década de animación independiente en Cuba (2003-2013), que en primera edición ha sido impreso en Málaga, España, con la ayuda de la embajada de ese país en Cuba, representada por Jorge Peralta, su consejero cultural.

Tal y como se lee en la solapa, el texto «convida a ver la animación de manera inclusiva, como expresión que trasciende el cine y que es estudiada desde el arte contemporáneo. El volumen reflexiona sobre el universo audiovisual cubano a partir de una perspectiva inédita, pues perfila —desde lo contextual— un concepto expandido de la animación como imagen temporal, cuyo avance ha sido potenciado por los nuevos medios tecnológicos y por su socialización».

Caridad es especialista del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, y en su extenso currículo sobresalen la obtención en tres oportunidades (2000, 2012 y 2016) del Premio Nacional de Crítica de Arte Guy Pérez Cisneros, los Premios de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y de la Fundación Ludwig de Cuba en el Concurso Examen de Conciencia 1996, así como el Premio Nacional de Curaduría 2003 por el proyecto Maneras de inventarse una sonrisa, presentado por ella en la VIII Bienal de La Habana. Curadurías con su firma han podido visualizarse en Cuba, Estados Unidos, Reino Unido y Colombia.

presentación LH_Flujos2

El profuso ensayo fue resultado de la exposición Las otras narraciones, que se realizara en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam en el año 2014, y así lo reseñó Jorge Fernández Torres, actual director del Museo Nacional de Bellas Artes, quien hace un lustro estuvo al frente del Lam: «Caridad sabía que no podía quedarse solo en una exposición. Las exposiciones son muy buenas, son interesantes, las disfrutamos los que tenemos la oportunidad de ser testigos presenciales de un determinado acontecimiento, pero después, si no queda un libro, todo se pierde en el camino. Lo más importante fue su perseverancia, que es parte de su personalidad, de su naturaleza: luchó encarecidamente por que se hiciera este libro que hoy estamos disfrutando y que allana el camino a muchos de los jóvenes investigadores que vendrán detrás, porque Los flujos de la imagen. Una década de animación independiente en Cuba (2003-2013) es un antes y un después».

La autora del libro destacó que la presentación en La Habana era una fiesta para el audiovisual cubano por haber conseguido su publicación con la colaboración de Banco Sabadell y de la Agencia Española de Colaboración Internacional. «Este libro es la memoria de un largo periodo de investigación que me ha revelado a la animación como una expresión abierta, expandida, una arista fecunda de la imagen en movimiento sobre la que llamo la atención desde el arte contemporáneo. Me interesa compartir un proceso que se dio en Cuba de manera puntual, pero desde una perspectiva en torno a las formas animadas que se desborda hacia lo universal. Socializar las particularidades de lo ocurrido en la Isla, así como poder dialogar en alguna medida con lo global en materia de animación independiente, es una posibilidad que solo ahora se abre. Los flujos de la imagen… es una singularidad en nuestro contexto y tal vez no sea solo el primer libro sobre la animación independiente en Cuba, sino también el primero a nivel hemisférico que aborda esta temática y se sostiene desde una rica praxis local».

Historia en dos tiempos sale a la luz

Historia en dos tiempos (Ediciones El Drago, Madrid, 2019) es el nº9 de la Colección Cuba, misma colección que estuvo alojada en Ediciones La Palma hasta 2018. Historia en dos tiempos ha sido escrita por Eddy Fernández Llanes y editada por Jorge Carpio (Alamar, te amo).

Eddy fue periodista por más de 30 años. Fue corresponsal de guerra en varios países, entre ellos la Nicaragua Sandinista (la de verdad, la de los 90), así como cubrió diariamente los grandes y cotianos sucesos de la Revolución Cubana.

Historia en dos tiempos está compuesta por dos novelas breves: Huérfano, y Memoria urbana. La primera parte es un testimonio vivencial y ficcionado de la vida del autor en el campo cubano; mientras que la segunda consiste en episódicos intercambios vecinales relativos a la cotidianidad habanera.

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