Bitácora de cine cubano. Tomo 4: Producción ICAIC (1960-2017). Volumen III

Compilar la vasta producción de cine documental del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), desde su fundación, el 24 marzo de 1959 hasta el año 2017 es la razón de ser de este cuarto y último tomo.

Los primeros títulos producidos en esta categoría con un carácter marcadamente didáctico- informativo para promover los logros y conquistas de la naciente Revolución, pronto ceden su paso a otros de mayor elaboración formal y una atinada conjunción de lo político y lo popular, reveladores de un conjunto de cineastas —formados sobre la marcha ante la inexistencia de una escuela de cine—, que llaman la atención desde que comienzan a participar en certámenes internacionales.

Ya en el temprano año de 1961 el jurado del  Festival Internacional de Cine Documental de Leipzig, República Democrática Alemana, otorgó un Premio al mejor programa al conjunto de filmes  cubanos,  exhibidos en el certamen.   A  partir de esa  edición del festival cada  año la presencia  del  documental  cubano  fue  subrayada  por  los  reconocimientos  recibidos,  en especial al ganar por primera vez el máximo galardón: la Paloma de Oro por Historia de un ballet (1962), de José Massip. El cronista del Tercer Mundo, Santiago Álvarez, documentalista intuitivo, se alzó cinco veces con el lauro por sus obras: Ciclón (1963), Now! (1965), considerada como  un  antecedente  del  videoclip,  Cerro  pelado  (1966),  Hanoi,  martes  13  (1967)  y  79 primaveras (1969). Otros creadores de la isla también atesoran el premio: Octavio Cortázar por el clásico Por primera vez (1968) y Orlando Rojas por el largometraje A veces miro mi vida (1982).

La  llamada  Escuela  Documental  Cubana,  marcada  por  una  gran  diversidad  estilística,  se impuso por derecho propio en la década fundacional de los años sesenta, fue consolidándose en los setenta y ochenta y en el 2009 alcanzaba la cifra de 1191 títulos.

El lenguaje documental ejerció gran influencia sobre el cine cubano de ficción —sobresalen en este sentido Memorias del subdesarrollo, La primera carga al machete (1969), de Manuel Octavio Gómez y De cierta manera (1974), de Sara Gómez—, al mismo tiempo que recursos del cine de ficción enriquecieron las propuestas de los documentalistas cubanos. Con gran derroche imaginativo y una inmersión en los más variados temas, la documentalística de la isla mayor de Las Antillas amerita por su envergadura y trascendencia el tomo íntegro que le concede la Bitácora del cine cubano.

 

Impresión: Offshet

Formato: 220x266mm

Interior: Papel 100 gr blanco impreso a una tinta.

Cubierta: Cartulina 30 gr impreso a 4 tintas por una cara con solapas de 100mm con plastificado brillo.

Encuadernación: Rústica cosido hilo.

Número de ejemplares: 500

Animación: la imagen que fluye. Publican Los flujos de la imagen, primer libro de animación en la isla.

'Los flujos de la imagen'

Iris Cepero

 

La reciente publicación del libro Los flujos de la imagen. Una década de animación independiente en Cuba (2003-2013), de la comisaria, crítica e investigadora cubana Caridad Blanco marca un hecho inédito en Cuba al ser el primer libro que analiza la animación como arte y como puente entre las artes visuales, el cine, la televisión, el diseño e internet.

El volumen parte de la exposición Las otras narraciones, inaugurada como parte del 6to Salón de Arte Contemporáneo Cubano en el 2014 y pone en su contexto el fenómeno que esta muestra, por inédita y desprejuiciada, significó en el salón mismo y en el universo expositivo de las artes cubanas de la segunda década del siglo XXI. El libro es, cinco años después, la continuidad de la visión, profundamente abarcadora, de su autora al analizar, como lo hiciera revolucionariamente la muestra en su momento, todas las creaciones donde la animación toma un rol protagónico, independientemente del formato, la generación o las militancias estéticas de sus creadores o las circunstancias en que las obras fueron creadas.

En una edición bilingüe español/inglés, con imágenes de más de 170 obras de 120 creadores cubanos, las páginas de Los flujos de la imagen incluyen videoarte, videoinstalaciones, obras interactivas, game mods, spots, mensajes de bien público, videoclips, créditos, microstock, Net.art, videoensayos, mapping y performances audiovisuales, junto a cortos animados, documentales, filmes experimentales y efectos visuales. Al también descubrir y analizar los antecedentes de la animación en Cuba y el efecto de los nuevos medios y tecnologías, el libro se convierte en una sugerente cartografía del audiovisual cubano contemporáneo; un mapa de las formas animadas en Cuba, al decir de Jorge Fernández, director del Museo Nacional de Bellas Artes al presentarlo en la XIII Bienal de La Habana el pasado mayo.

Para Caridad Blanco (La Habana, 1961), especialista del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales de Cuba durante más de dos décadas y autora, con el libro le interesa “compartir un proceso que se dio en Cuba de manera puntual, socializar las particularidades de lo ocurrido en la Isla, así como poder dialogar en alguna medida con lo global en materia de animación independiente.”

Otro de los grandes valores del libro, como lo fue la exposición que es su punto de partida, es el análisis abarcador y desprejuiciado del género animación. En el libro la autora cataloga el fenómeno creador y valoriza este arte, pero sin pretensiones de antología; es una mirada integradora, sin jerarquías, una visión panorámica y analítica de esta expresión artística, sin prejuicios o preferencias.

Caridad Blanco piensa que, sin embargo, en el último lustro, se produjo —paulatinamente— una reducción significativa en el número de los trabajos, tanto en la televisión, en los estudios de animación del ICAIC, como entre los creadores independientes, si se compara con las recogidas en el libro. Las razones son diversas: económicas, de preparación de los artistas, pues la formación de un animador y de una obra es un proceso largo;  agotamiento de los artistas. No obstante, se siguen creando algunas buenas obras por realizadores que ya el libro compila y algunos emergentes.

En los últimos años, varias muestras nacionales e internacionales han dado visibilidad a las creaciones animadas cubanas, pero será la exposición Formas animadas, ya programada en el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba para enero del 2021, y focalizada en la video creación y otras expresiones experimentales, la que volverá a analizar y celebrar la animación en la isla como Los flujos de la imagen hace en este momento.

 

Para más información y adquirir un ejemplar:

http://huronazul.es/product/los-flujos-de-la-imagen/

 

 

 

 

El tomo IV de la Bitácora de cine cubano se presentará en diciembre en Cuba y España

ANTECEDENTES DEL PROYECTO

Dentro de la Colección 23y12, ediciones Hurón Azul consolida su alianza con la Cinemateca de Cuba con la aparición del libro “El cartel cubano llama dos veces”, coeditada por  la  Agencia  Española  de  Cooperación  Internacional  para  el  Desarrollo  AECID  del Ministerio   de  Asuntos   Exteriores   y   Cooperación.  Este   libro   es   un   compendio  de   la cartelística  cubana  desde  1915  hasta  nuestros  días.  Medios  tan  relevantes  como  El  País celebraron su llegada afirmando que: “Más allá de lo que se muestra en las pantallas, una parte de la historia del cine de cada país se puede contar también a través de los carteles que   promocionan   sus   películas.   Un   lugar   donde  tradicionalmente   se   ha   mimado   la elaboración de afiches para filmes es Cuba, como demuestra el libro El cartel cubano llama dos veces, de Ediciones La Palma, en colaboración con la Cinemateca de Cuba y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.”

Durante la 77 Feria del Libro de Madrid, Ediciones Hurón Azul, con el apoyo el Ministerio de Cultura de España, La Filmoteca Canaria, y también la AECID, presentó los 3 primeros tomos de la “Bitácora del cine cubano”, un compendio de todo el patrimonio cinematográfico de creación nacional en 5 tomos. Estos  volúmenes  constituyen  la  única  referencia  de  su  tipo  sobre  la  producción  fílmica cubana, desde el cine silente en 1897 hasta la producida por el ICAIC desde su constitución en 1959 hasta el año 2018

EL CINE CUBANO Y LA CINEMATECA DE CUBA

La Cinemateca de Cuba, en años recientes, comenzó a vivir un anhelado programa de restauración y digitalización de toda la producción, cumpliendo así su primer objetivo: preservar la memoria; para cumplimentar inmediatamente su segundo objetivo: el educativo, el de difundir esa memoria, para el enriquecimiento de todos. La «Bitácora» es parte esencial en el logro de este propósito.

Aquí se reúne la información recuperada de la producción cinematográfica cubana, incluyendo la información complementaria sobre la parte que, hasta el presente, siempre ha faltado: las películas no pertenecientes al Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) como empresa señera. Es una contradicción que solamente explican las circunstancias en que ha trabajado la Cinemateca de Cuba, creada, regida y mantenida por el aparato central de la producción audiovisual cubana durante más de medio siglo

LA BITÁCORA DEL CINE CUBANO

Esta «Bitácora» detalla lo hecho antes del surgimiento del ICAIC en 1959, y  lo posterior producido desde el nacimiento de esta peculiar institución que ya en su nombre de bautizo lleva intrínseca la unión de su propósito más preciado, léase: Instituto cubano del ARTE e INDUSTRIA cinematográficos. Aquí están detalladas y acompañadas de toda la imaginaría de  cada época, todas sus películas, agrupadas por períodos y categorías para conocer el talento aplicado al cine y suscreadores.

La producción silente aparece gracias a la indagación en viejos documentos y en la prensa periódica; de la misma manera que el cine parlante, todo ello forma parte del Tomo I «La República», piezas previas a la constitución del ICAIC. A los efectos de la cultura cinematográfica ese período tiene gran importancia como herencia de la cultura cinematográfica de todo lo que se produjo después. Los siguientes tomos, son el Tomo II: «Largometrajes de ficción y animados»; el Tomo III, que asume la primera parte de la documentalística insular, con la característica de que allí está, por ejemplo, el Noticiero ICAIC Latinoamericano en sus 1.490 ediciones categorizado por la UNESCO como Memoria del Mundo; y el Tomo IV, que contiene la otra parte de los documentales nacionales, que es el único tomo en proceso de edición.

EL TOMO IV DE LA BITÁCORA

Compilar la vasta producción de cine documental del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), desde su propia fundación el 24 marzo de 1959 hasta el año 2017 es la razón de ser de este cuarto y penúltimo tomo.

Los primeros títulos producidos en esta categoría con un carácter marcadamente didáctico- informativo para promover los logros y conquistas de la naciente Revolución, pronto ceden su paso a otros de mayor elaboración formal y una atinada conjunción de lo político y lo popular, reveladores de un conjunto de cineastas —formados sobre la marcha ante la inexistencia de una escuela de cine—, que llaman la atención desde que comienzan a participar en certámenes internacionales.

La cinematografía cubana (1897 – 2017) llega a España (y a Cuba) gracias a la cooperación cultural

Dentro de la colección Cuba, Ediciones La Palma, consolida su alianza con la Cinemateca de Cuba.

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Después de la aparición, en 2016, del libro El cartel cubano llama dos veces, coeditado por Ediciones La Palma y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, compendio de la cartelística cubana desde 1915 hasta nuestros días, la Cinemateca ha encargado a Ediciones La Palma que represente su reciente obra en España, denominada: “Bitácora de cine cubano”, un compendio de todo el patrimonio cinematográfico de creación nacional en 4 tomos.

Tomo 1: La República (1897-1960): Cine silente (ficción & documental) y Cine sonoro (ficción & documental)

Tomo 2: Producción ICAIC (1960-2017). Volumen I: Ficción & animación

Tomo 3: Producción ICAIC (1960-2017). Volumen II: Noticiero ICAIC Latinoamericano

Tomo 4: Producción ICAIC (1960-2017). Volumen III: Enciclopedia Popular / Documentales científico-populares / Revistas cinematográficas

Estos volúmenes constituyen la única referencia de su tipo sobre la producción fílmica cubana, desde el cine silente en 1897 hasta la producida por el ICAIC desde su constitución en 1959 hasta el año 2017. El presente proyecto puede entenderse como el producto de décadas de recuperación del patrimonio fílmico cubano, siendo éste la guía o bitácora, entendido como andadura, revisión, ampliación y rectificación. En su origen, la bitácora fue un cajón donde permanecía el libro de ruta para verificaciones constantes de la travesía, era el reservorio del conocimiento. Así debe verse este conjunto de informaciones que detallan un oficio, una afición y un placer comenzado en los albores del cinematógrafo, que fueron los del sigloxx.

ANTECEDENTES DEL PROYECTO: EL CINE CUBANO Y LA CINEMATECA DECUBA

La Cinemateca de Cuba, en años recientes, comenzó a vivir un anhelado programa de restauración y digitalización de toda la producción, cumpliendo así su primer objetivo: preservar la memoria; para cumplimentar inmediatamente su segundo objetivo: el educativo, el de difundir esa memoria, para el enriquecimiento de todos. La «Bitácora» es parte esencial en el logro de este propósito.

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Aquí se reúne la información recuperada de la producción cinematográfica cubana, incluyendo la información complementaria sobre la parte que, hasta el presente, siempre ha faltado: las películas no pertenecientes al Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos  (ICAIC)  como  empresa  señera.  Es  una contradicción que solamente explican las circunstancias en que ha trabajado la Cinemateca de Cuba, creada, regida y mantenida por el aparato central de la producción audiovisual cubana durante más de medio siglo.

Las películas que no controlaba, ya fueran institucionales, de grupos o individuales, en el trabajo cinematecario quedaban en el simple archivado de informaciones, reportajes y crónicas periodísticas.  Y  el actual compendio surge, precisamente, en un tiempo-bisagra, período de cambios en que esa otra producción adquiere gravitación. Aceptar el reclamo implica un punto de giro. A no dudarlo, su información constituye una adenda de estos libros.

La trayectoria de la Cinemateca de Cuba refleja la del cine cubano de los inicios, cuando cada proyecto de película equivalía a una empresa y fenecía una vez concluida. El ICAIC dotó a esta Cinemateca con una colección de cine, algo que la define en la consideración de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF).

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Existió un proyecto antecesor, en los años cincuenta, que solo fraguó como activismo de un cine-club, a pesar de aunar talentos jóvenes y valiosos; su principal adversidad fue el desinterés de sucesivas gobernaciones, incapaces de comprender y dar calor a una aspiración de ese tipo.

El instituto de cine fundó una verdadera cinemateca, dirigida por Héctor García Mesa, sujeta a los pálpitos de la industria, su mayor bien y su dificultad suprema. Pulió y reconstruyó filmes, línea en que no tuvo un trabajo de gran relieve. Sí lo alcanzó en la documentación, terreno donde se forjó la presente “Bitácora”. Fue su iniciadora la especialista María Eulalia Douglas, baluarte de muchos años, hasta que llegaron a la convicción de que el ambicioso listado que presentamos requería un trabajo conjunto. El crecimiento del número de colaboradores, como puede verse más adelante, también traduce el rigor de la obra.

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Consignada por documentales, ficción, dibujos animados y noticieros, la producción fílmica que se relaciona es asombrosa para la Isla en medio de corrientes tormentosas y, también como el mar, siempre recomenzando. La consideración ganada por el cine cubano, sus creadores e intérpretes, traducida en premios y reconocimientos, denota la pasión  puesta  en sus afanes creativos.

Sorprende el simple hecho de la supervivencia, de una industria que se cuenta entre las más costosas y arriesgadas. Es una experiencia digna, con puntos culminantes en una trayectoria que provoca asombro y reconocimiento hasta en la curva que devela un cierre de parábola, el referido tiempo-bisagra, que requiere imaginación y riesgo. En ese sentido, aunque demorada, esta Bitácora llega cuando debe llegar.

Contrario a la magnificación que se le otorga en la distancia, el clima tropical no es tan benigno como se piensa, con temperaturas altísimas y supremos grados de humedad, donde la polución más que crecer, se perpetúa. El estado crítico del celuloide cautivo en las bóvedas de la Cinemateca de Cuba llegó a niveles de espanto. Condicionada por los altibajos económicos, no siempre contó con las posibilidades mínimas para salvaguardar en profundidad su colección de películas, resignada a un mantenimiento discreto que, gracias al ICAIC, no le faltó. Pero en los finales años ochenta y en los primeros noventa, con alguna ayuda extranjera, se inició un proceso de revisión y restauración de algunas bóvedas, que no llegaron a climatizar.

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En ese sentido, en diciembre de 2006, la Presidencia de la Junta de Andalucía autorizó a la Empresa Pública de Gestión de Programas Culturales (hoy Instituto Andaluz de las Artes y las Letras) para rehabilitar las catorce bóvedas que resguardan el patrimonio cinematográfico, la reconstrucción en profundidad de las instalaciones, la habilitación de equipos para el control de la temperatura y la humedad relativa, la instalación de sistemas de seguridad contra incendios, estanterías móviles, creación de tres talleres para la revisión y restauración de los materiales fílmicos y la compra e instalación de equipos para el escaneado de películas y otros documentos, más la digitalización de todos los soportes analógicos.

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Debe comprenderse que a los efectos prácticos los vínculos de la Cinemateca con el ICAIC resultan predominantes. Hablamos de 6.485 filmes, películas a 50.000 rollos de películas cubanas y 22.000 de cine internacional, para un total de 72.000 rollos. En la cifra entra la producción anterior a 1959 y toda la del ICAIC, desde su fundación hasta la actualidad. La labor de restauración en las bóvedas de los Archivos Fílmicos y en el Laboratorio y otras dependencias, contribuyó de modo determinante a detener el proceso de deterioro y crear condiciones  óptimas  para  la  conservación  del  patrimonio   cultural   cubano.   El   anhelado programa de restauración, digitalización, difusión cultural y económica referido anteriormente, de la Cinemateca de Cuba y el ICAIC son la base trazada en este libro, “Bitácora del cine cubano”.

LA BITÁCORA DE CINE CUBANO

portada ICAIC I

Esta «Bitácora» detalla lo hecho antes del surgimiento del ICAIC en 1959, y lo posterior producido desde el nacimiento de esta peculiar institución que ya en su nombre de bautizo lleva intrínseca la unión de su propósito más preciado, léase: Instituto cubano del ARTE e INDUSTRIA cinematográficos. Aquí están detalladas y acompañadas de toda la imaginaría de cada época, todas sus películas, agrupadas por períodos y categorías para conocer el talento aplicado al cine y sus creadores.

La producción silente aparece gracias a la indagación en viejos documentos y en la prensa periódica; de la misma manera que el cine parlante, todo ello forma parte del Tomo I «La República», piezas previas a la constitución del ICAIC. A los efectos de la cultura cinematográfica ese período tiene gran importancia como herencia de la cultura cinematográfica de todo lo que se produjo después.

Bitácora II

Los siguientes tomos, son el Tomo II: Largometrajes de ficción y animados, que es donde se reúne lo más destacado de la cinematografía cubana de todos los tiempos: las películas del ICAIC, con sus detalles técnicos y algunos de sus carteles.

El Tomo III asume la primera parte de la documentalística insular, con la característica de que allí está el Noticiero ICAIC Latinoamericano en sus 1.490 ediciones, realizado por Santiago Álvarez y categorizado por la UNESCO como Memoria del Mundo.

Bitácora III

El Tomo IV, que contiene la otra parte de los documentales nacionales así como revistas cinematográficas, es el único tomo que no ha salido a la luz. En este momento, las y los especialistas de la Cinemateca de Cuba realizan la labor de documentación previa que permita reconstruir el cierre de su gran obra.

Las autoridades cinematográficas que participan en la obra (ensayos cortos), son: Omar González, Ambrosio Fornet, Luciano Castillo, Joel del Río, Jorge Luis Sánchez, Mario Masvidal, Fernando Pérez, Daniel Díaz Torres, Manuel Pérez, José Galiño, Frank Padrón, Jorge Fiallo, Raúl Rodríguez, Alicia García, Sara Vega, Paul Chaviano, Reynaldo  González,  Mario  Naito, Luis González Nieto, Pablo Pacheco López, entre otros.

Por su notable composición gráfica, así como por la apuesta de su composición, podemos decir que estamos ante un libro – objeto, que trasciende estéticamente su mismo y extraordinario contenido.

SOCIOS DEL PROYECTO

En este proyecto han creído desde el inicio algunas instituciones públicas españolas: En primer lugar, La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, que coedita tanto los 3 tomos de la Bitácora como el libro de carteles; en segundo lugar, el Ministerio de Cultura de España, quien coedita la Bitácora III; y finalmente la Filmoteca Canaria, que lo hizo con Bitácora I. Sin estas instituciones, el proyecto no hubiera sido una realidad.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

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Impresión: Digital

Formato: 220x266mm

Interior: Papel 100 gr blanco impreso a una tinta.

Cubierta: Cartulina 30 gr impreso a 4 tintas por una cara con solapas de 100mm con plastificado brillo.

Encuadernación: Rústica cosido hilo.

Número de ejemplares: 500 por cada tomo

 

Ediciones La Palma acude a la 77 Feria del Libro de Madrid con 19 títulos de autores cubanos

Madrid, 2 de junio de 2018

[Fotografías de Álvaro Fernández Prieto]

La 77 Feria del libro de Madrid se está caracterizando por un fenómeno: la lluvia. Pese a que, según todas las personas consultadas (en los muchos ratos muertos que esta propició), la lluvia es una visitante típica de la cita madrileña. Sin embargo, los desórdenes climáticos de este año (como saben, se habla de que estamos en la Era del Antropoceno, es decir, un periodo geológico donde los seres humanos incidimos directamente en las condiciones de la Tierra) han sido persistentes e incluso torrenciales. Por ello, hemos visto con pavor, más allá de una merma en el número de visitantes, una afección directa sobre los venerados objetos: los libros, pues estos han adoptado, a nuestro pesar, onduladas formas como efecto del exceso de humedad. En fin, pasemos al asunto referido en el título…

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Aquí tenemos al legendario Mario Base, en una de los pocos momentos en los que ha lucido el sol

Ediciones La Palma, además de ofrecer directamente al público lector (o al menos comprador) las obras de autoras y autores cubanos que publica desde 1994, ha realizado un sprint editorial (con el esforzado concurso de autores, editores, diseñadores e impresores, para quienes tenemos unas palabras de elogio: Miguel Ángel Fraga, Armando de Armas, especialistas de la Cinemateca de Cuba, José Antonio Michelena, Gilberto Padilla, Luis Leonel León, Rafael Lago, Rocío Pérez, etc.) para ofrecer, de momento en exclusiva en la FIL Madrid, 5 nuevos títulos.

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Colección Fugas: Escapados del paraíso (número 0)

Creado por el editor y periodista residente en Miami Luis Leonel León, Fugas es un proyecto editorial independiente dedicado a los autores de la diáspora que escriben, viven y hacen su obra fuera de Cuba, al margen del régimen, pero forman parte de lo mejor de la literatura cubana.

Con esta nueva colección cubana (la tercera, tras G. y Cuba), Ediciones La Palma amplía la mirada de la creación cubana, integrando en ella de forma explícita, a autores que, por sus circunstancias vitales, viven y escriben alejados de los circuitos oficiales de la Isla. Para La Palma solo hay una apuesta: la literaria; o mejor: la buena literatura.

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Fugas es el comienzo de una mirada y un abrazo largamente esperados a los autores cubanos que realizan su obra fuera de la Isla, en las márgenes, en las fisuras, en ese estatus difícilmente definible que es escribir -diría el exiliado José Martí- sin patria pero sin amo y que indistintamente llamamos diáspora o exilio, según el contexto, el año de partida, el compromiso o la interpretación de la herida.

Que esta novela de Armando de Armas sea el número cero de Fugas, no es casual. Más que una profunda causalidad y una metáfora, es una especie de declaración de principios. Amadís, el protagonista y narrador de Escapados del Paraíso, es un autor (personaje-autor o autor-personaje) que decidió vivir y escribir en el exilio, sin patria pero sin amo. No podía ser otro el texto el inaugural.

Colección Cuba: Casa cercada. Diario de un sobreviviente (número 8)

Tras publicar, en 1997, Toda esa gente solitaria. 18 relatos sobre el sida, y tras acaecer la muerte de uno de sus principales valedores, Pepe Fajardo, el pasado año, Ediciones La Palma tuvo la oportunidad, gracias a dos personas que participaron en aquella antología (José Antonio Michelena y Miguel Ángel Fraga), de profundizar y rescatar la difícil (pero también hermosa y, por qué no, absurda) experiencia del sida en Cuba.

Casa cercada

El editor del testimonio, José Antonio Michelena, relata en el prólogo la impresión que recibió durante la primera ocasión que fue al sanatorio «Los Cocos», acompañado por otros escritores, para participar en una sesión del taller literario, promovido por Pepe Fajardo, que tiempo después nombrarían La Montaña Mágica.

«Asistí con temor y muchas dudas respecto a las personas que vería. En 1993, sida era una palabra maligna y sobre los seropositivos al VIH (sidosos, decían muchos, de manera peyorativa) pesaban los estigmas existentes (…). Sin embargo, bastaron unos minutos de intercambio con los jóvenes presentes para modificar mis pensamientos. Aquellas personas, que escribían poemas o cuentos, o simplemente eran amantes de la literatura, no tenían nada que ver con los estereotipos que nos habían creado y habíamos construido (…). Entre todos los miembros del referido taller literario, el que exhibía mayor talento era Miguel Ángel Fraga. Resultaba evidente que la literatura para él no era mero entretenimiento, no sería una fiebre pasajera. Un cuarto de siglo atrás, aun cuando debía mejorar el dominio de las herramientas expresivas, ya mostraba garra de narrador y poder para emocionar con sus historias conflictivas, nacidas de las entrañas mismas de su existencia…»

Colección Cuba: Bitácora del cine cubano. Tomo 1. La República 1897-1960. Cine silente (ficción & documental) y cine sonoro (ficción & documental) (número 4)

 

Dentro de la colección Cuba, ediciones La Palma, consolida su alianza con la Cinemateca de Cuba, en la persona de su Director, Luciano Castillo. Después de la aparición, en 2016, del libro “El cartel cubano llama dos veces”, cofinanciado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, compendio de la cartelística cubana desde 1915 hasta nuestros días, la Cinemateca ha encargado a ediciones La Palma que represente su reciente obra en España, denominada: “Bitácora del cine cubano”, un compendio de todo el patrimonio cinematográfico de creación nacional en 4 tomos.

Estos volúmenes constituyen la única referencia de su tipo sobre la producción fílmica cubana, desde el cine silente en 1897 hasta la producida por el ICAIC desde su constitución en 1959 hasta el año 2017.

portada ICAIC I

La producción silente aparece gracias a la indagación en viejos documentos y en la prensa periódica; de la misma manera que el cine parlante, todo ello forma parte del Tomo I «La República», piezas previas a la constitución del ICAIC. A los efectos de la cultura cinematográfica ese período tiene gran importancia como herencia de la cultura cinematográfica de todo lo que se produjo después.

Colección Cuba: Bitácora del cine cubano. Tomo 2. Producción ICAIC (1960-2017). Volumen I. Ficción & animación (número 5)

Aquí se reúne la información recuperada de la producción cinematográfica cubana. Esta «Bitácora» detalla lo hecho antes del surgimiento del ICAIC en 1959, y lo posterior producido desde el nacimiento de esta peculiar institución que ya en su nombre de bautizo lleva intrínseca la unión de su propósito más preciado, léase: Instituto cubano del ARTE e INDUSTRIA cinematográficos. Aquí están detalladas y acompañadas de toda la imaginaría de cada época, todas sus películas, agrupadas por períodos y categorías para conocer el talento aplicado al cine y sus creadores

Bitácora II

Colección Cuba: Bitácora del cine cubano. Tomo 3. Producción ICAIC (1960-2017). Volumen II.  Documental (número 6)

En este segundo volumen, sin duda el más orientado a personas especialistas en documentalística, se recoje la documentalística insular, con la característica de que allí está el Noticiero ICAIC Latinoamericano en sus 1.490 ediciones categorizado por la UNESCO como Memoria del Mundo.

Bitácora III

 

Hasta el próximo 10 de junio, Ediciones La Palma distribuye, en exclusiva, estos 5 libros referencia de la cultura cubana con un 10% de descuento. Estamos en la caseta 362 del parque de El Retiro.

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Otros medios que han reseñado, hasta el momento, el desembarco de Ediciones La Palma en la FIL Madrid, son: Diario de Cuba (http://www.diariodecuba.com/cultura/1527005460_39501.html). La Vanguardia (http://www.lavanguardia.com/vida/20180526/443854126992/una-enciclopedia-recupera-por-primera-vez-el-patrimonio-filmico-de-cuba.html), o Martí Notiacias (https://www.martinoticias.com/a/instant%C3%A1neas-libros-cubanos-feria-libro-madrid/177935.html).

El Cartel cubano llama dos veces en El marcapáginas

El viernes 1º de diciembre nos reunimos algunos amigos en el programa radial El marcapáginas de David Arranz, en Capital Radio.

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Durante la última hora del programa (de 10 a 11 pm), los contertulios estuvimos hablando sobre el cine cubano, con la intervención estelar de Luciano Castillo, director de la Cinemateca de Cuba, en conexión telefónica en directo desde La Habana.

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Para quienes querais escuchar el programa, aquí os dejamos el enlace al podcast

http://capitalradio.es/programas/el-marcapaginas/

ElMarcapáginas

 

Carteles cubanos a la memoria del mundo. UNESCO

https://youtu.be/RGbBC7goZAM

El miércoles 12 de julio los carteles cubanos de cine conservados por la Cinemateca de Cuba pasaron a formar parte del Programa Memoria del Mundo de la UNESCO.

El pasado mes de junio, dicha institución postuló la colección al Registro Memoria del Mundo de la UNESCO y en la mañana del miércoles recibió el certificado que acredita la inscripción de manos de la presidenta del Comité Nacional del Programa de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Nuria Gregori.

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Los especialistas encargados de la decisión coincidieron en señalar que se trata de una colección de alto valor patrimonial, y de una expresión gráfica que acompañó a la cinematografía cubana en todo su devenir, reseñó la agencia Prensa Latina.

Por su parte, Luciano Castillo, director de la Cinemateca, agradeció el reconocimiento y comentó que “esta variedad sobresale por el empleo al máximo de la tipografía y otros elementos”.

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Explicó que los carteles del ICAIC fueron concebidos como obras efímeras para la promoción de un filme, una muestra, o un evento, y algunos de ellos pudieron recolocarse como piezas artísticas cuando pasaron a formar parte del ambiente de diversos lugares.

Unas tres mil obras conforman la muestra, catalogada como parte imprescindible del patrimonio del ICAIC, porque han contribuido a la educación visual de generaciones de espectadores a partir de sus novedosas propuestas.

Estas obras se convirtieron en paradigma de las artes visuales en el país por su impacto gráfico, eficacia comunicativa y por la libertad en términos de creación e influyeron positivamente en la cultura visual de la Isla.

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Enlaces:

http://habanafilmfestival.com/carteles-cubanos-la-memoria-del-mundo/

http://www.granma.cu/cultura/2017-07-12/carteles-cubanos-de-cine-inscritos-en-el-programa-memoria-del-mundo-de-la-unesco-12-07-2017-22-07-56

http://www.uneac.org.cu/noticias/reconoce-la-unesco-coleccion-de-carteles-cubanos-de-cine

Segundas partes… resultan buenas para el cartel cubano de cine

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Nelson Herrera Ysla, La Habana, mayo de 2017

Precedido de un cuidadoso trabajo editorial a cargo de Gilberto Padilla, en meses recientes salió a la luz el libro El cartel cubano llama dos veces, en la Colección Cuba de Ediciones La Palma, España, debido a la autoría de Sara Vega Miche, especialista de la Cinemateca de Cuba y que tiene a su cargo todo lo relacionado con la producción gráfica cubana y las exposiciones vinculadas al cine.

Una entusiasta colaboración entre esta institución cubana —específicamente de su Director, Luciano Castillo— e Ignacio Rodríguez, a cargo de dicha Colección Cuba, hizo posible el milagro de publicarse tan importante libro que, en poco más de 240 páginas pone a disposición de los lectores un valioso resumen de lo mejor de nuestra cartelística nacional vinculada específicamente al cine cubano la cual, desde los años 60 del siglo pasado encontró resonancias inmediatas en el espectador cubano y de otras latitudes debido a su eficacia y belleza concentradas en un formato estándar de tan solo 56 x 71 centímetros e impresos en la tradicional técnica serigráfica, conocida también como silkscreen.

Sara Vega hace un pormenorizado recuento escrito (fruto de sus investigaciones a lo largo de varias décadas) de los carteles producidos para películas cubanas desde principios del siglo xx hasta 1959, fecha ésta marcada por los cambios llevados a cabo en la política, la sociedad y la cultura cubanas debidos al triunfo de la Revolución. El texto, ilustrado con variedad de ejemplos desde el año 1960 hasta el 2011, pasa revista a problemas de producción de dichos carteles y su circulación en espacios públicos y privados, y en los que es posible disfrutar, además, de algunos de los insólitos bocetos preparados por los diseñadores cubanos tomando en cuenta las difíciles condiciones en que fueron concebidos e impresos.

En una segunda parte del libro, llamémosle así, se encuentra la Galería en la que se pueden ver hasta el final de libro, en diferentes tamaños, numerosos carteles realizados por los reconocidos diseñadores cubanos de aquella inicial etapa hasta los que han realizado los jóvenes diseñadores de hoy, considerados algo así como el relevo generacional necesario y esperado y que permiten llamar la atención por segunda vez en la historia.

Durante este recorrido visual donde predominan los intensos colores y los estilos personales de cada diseñador, se hizo hincapié en la obra de los más notables cartelistas tanto de la primera etapa como de la última, divididos en los dos momentos significativos: los años de 1960 hasta el 2000 y de ahí en adelante.

Una bien escogida calidad de impresión permite comprender mejor la diversidad autoral y estilística de todos esos años y seguir de cerca lo que en un momento histórico específico representó la imagen visual de Cuba hacia dentro y hacia fuera de la Isla. Para los interesados y para aquellos que por primera vez se acercan a ellos… “Estos carteles de cine cubano perdurarán como expresión de una manera de hacer específica en el contexto de la Isla, y la serigrafía será su sello distintivo en la cartelística mundial. El destino pudiera ser otro, desconocido hoy, aún por escribirse. Ojalá y siempre sea a favor de los carteles…

 

 

Altamira Libros, primera librería de Estados Unidos en vender los libros de Ediciones La Palma

A partir de este mes de abril ya se pueden encontrar algunos de los libros de Ediciones La Palma en Altamira Libros, Miami.

El proyecto de su dueño, Carlos Souki, constituye una oportunidad para la comunidad hispanohablante de Miami quien, hasta septiembre pasado, contaba con escasas posibilidades de acudir (caminando, por demás) a una librería de calidad y buenos precios. No será por casualidad que, en mi vuelo de llegada a la ciudad de Miami, una señora argentina cargara, desde Madrid, libros de Camus y Ortega a su anciano padre.

Altamira tiene algunas peculiaridades. Una de ella es su cotidiana relación con escritores latinoamericanos. En la librería trabajan algunos de ellos. Hernán, escritor argentino y profesor de literatura comparada, hace el último turno (hasta las 10 de la noche); y Legna Rodríguez Iglesias, en el turno de la mañana, es el último fichaje de Carlos.

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Altamira, de quien ya antes me había hablado Antonio Ponte (las buenas noticias del libro en español en USA vuelan), está inmersa en el proyecto de vender libros de calidad en español y… a precios de España. Desde ahora, Ediciones La Palma se suma a este gran proyecto de Altamira Libros, mediante su fondo editorial de poesía y narrativa.

Una anécdota: Siempre que nos encontramos con personas que aman los libros suceden cosas extraordinarias; o mejor, conocemos sucesos extraordinarios que acaecieron con los libros. Cuando desde Ediciones La Palma y Cajachina decidimos poner en marcha la edición española de la Colección G., comenzamos con una antología, «Malditos bastardos», que tuvo buena difusión, principalmente en España. Por causas del azar, unos pocos ejemplares fueron enviados a Nicaragua, más concretamente al Festival de la Poesía de Granada, en 2015, con Elsa López, fundadora de La Palma. Uno de esos libros antológicos fue adquirido en Granada, Nicaragua, por un escritor cubano amigo de Legna. Desde entonces, ese ejemplar de «Malditos bastardos» es uno de los escasos exiliados en USA, tras hacer un complejo viaje desde Madrid, pasando por Granada, para desembarcar en Miami. Con el acuerdo con Altamira Libros, gracias a Ponte y a Legna, ya no estará solo.

Un abrazo a nuestros nuevos amigos y amigas de Altamira Libros.

Altamira Libros: 219 Miracle Mile, Coral Gables, FL 33134

Ediciones La Palma presenta su obra en La Habana y Madrid

Durante esta semana, en las capitales cubana y española, se ha presentado dos de las más recientes obras publicadas por Ediciones La Palma.

El lunes 17 de abril se presentó en la Embajada de España en La Habana, Cuba, la obra del poeta y académico cubano Virgilio López Lemus, «Mural de poesía cubana», una aproximación a la construcción identitaria desde la poética insular, desde sus orígenes hasta las vanguardias del siglo XX.

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También, este viernes 21 de abril, en el Instituto Europeo de Diseño de Madrid, se ha presentado el libro de la autora de la Cinemateca de Cuba, Sara Vega Miche, «El cartel cubano llama dos veces», coeditado en diciembre de 2016 por Ediciones La Palma y la AECID, en un intento conjunto de preservar y difundir lo mejor del diseño de las producciones nacionales cubanas desde 1915 hasta 2015.

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