Homenaje a Teresa María Rojas: una vida sobre las tablas

Con ocasión del lanzamiento de su último poemario (Ecos de la brevedad, Ediciones Hurón Azul, Madrid, 2020), El Nuevo Herald presenta un breve recorrido por algunas de las escenas a las que Teresa dio vida en su carrera. Puedes verlo aquí:

https://www.elnuevoherald.com/entretenimiento/teatro/article247224374.html

ECOS DE LA BREVEDAD, poemario de Teresa María Rojas, será presentado en la Feria del Libro de Miami 2020

La FIL Miami 2020

En este extraño 2020, que nos obliga a distanciarnos para seguir celebrando, tenemos el honor de apoyar la presentación de un poemario de Teresa María Rojas en la Feria del Libro de Miami. Aunque sea virtual, esperamos que podáis participar.

El miércoles 18 de noviembre a las 7:30 pm hora de Miami, desde el portal de la Feria www.MiamiBookFairOnline.com será la presentación del último poemario ECOS DE LA BREVEDAD, estaremos con ella, junto a la escritora y amiga ROSIE INGUANZO, que la presentará.

Teresa nos deja este mensaje para vosotr@s: “compartiré algunos versos. Los invito con mucha ilusión”

Para acceder al portal, es necesario registrarse con un email, lo cual pueden hacer desde ahora.

El programa completo de la Feria se divulgará en esa página a partir del 1 de noviembre.

El poemario

La autora profundiza su senda poética que, según el poeta chileno Alberto Baeza Flores, es “de clara luz antillana, de herido paraíso y de recuperado fulgor que no teme ni a lo muy íntimo y secreto, ni a lo muy externo y difuso, porque todo –suma y síntesis de su mundo- le sirve para expresar su personal universo humano hacia el universo de todos”.

La autora

Teresa María Rojas, La Habana, Cuba. Poeta, actriz y directora de teatro. Reside en Miami. Es licenciada en Psicología. Ha publicado Señal en el agua (Época y Ser, Costa Rica); Raíz en el desierto (Suplemento antológico Torre Tavira, Barcelona), La casa de agua (Editorial Playor, Madrid), Campo oscuro y capilla ardiente (Ediciones Universal, Miami), Hierba dura (Torre de Papel, Miami), Los días cercanos (Eriginal Books, 2013) y Ecos de la brevedad (Editorial Las Palmas, Madrid, 2020). Su poesía ha sido incluida en diversas antologías y selecciones como Poesía en éxodo(OCLC); Cinco poetisas cubanasCaballo de fuego y La pérdida y el sueño Antología de poetas cubanos en la Florida (Término Editorial). Fundó y dirigió Teatro Prometeo en el Miami Dade College, el único programa de teatro universitario en español en los Estados Unidos. Ha trabajado en televisión, cine y teatro, siendo reconocida en Cuba, Ecuador, Estados Unidos, España, México y República Dominicana. Ha recibido múltiples distinciones y reconocimientos, entre ellos, el nombramiento de Profesora Emérita del MDC. En Crear fuera de Cuba, Rojas presenta Ecos de la brevedad (Hurón azul), un poemario de vocación intimista y de carácter reflexivo, no exento de notas alegres que se alternan con otras nostálgicas.’

T, esa de ahí arriba.

Elizabeth y las viejas muñecas de uso

PUENTEALAVISTA

Un edificio como isla, una playa para el exorcismo, una tienda para el trueque de “viejas muñecas de uso” y el miedo de confrontar a nuestras propias sombras. El espanto a que esas sombras nos definan. Que se erijan, usurpándonos, como bitácora y propósito.

Este pavor, del que nadie susurra siquiera para sí mismo, nos lo devuelve María Matienzo Puerto (La Habana, 1979) con su libro Elizabeth aún juega a las muñecas. Una novela que asusta por una razón simple: nos hace temer a la realidad que emplaza allende las puertas del apartamento [o reducto]. Una novela espejo pero que jamás se somete a la gratuidad de los espejismos. Una novela, dígase ya desde el inicio, bien escrita.

Como bien nos advierte Amir Valle en el prólogo, la autora “ha logrado la gran hazaña de diferenciarse de esa uniformidad que afecta actualmente a buena parte de la literatura cubana”.

Para ello ha construido un escenario desde las reglas del caleidoscopio donde, señala el prologuista, “todas las historias están unidas por un hilo interno que las remueve en sus cimientos; y ese, desde el mismo inicio, es ya un acierto: la convulsa y siempre cambiante cotidianeidad cubana no puede valorarse en su justo peso desde una única perspectiva. Por ello, los personajes de María Matienzo, en este libro, se nos aparecen como sombras que se corporizan”.

En Elizabeth aún juega a las muñecas los personajes parecieran romper, también, las reglas del juego, los seis grados de separación ‒donde una persona puede acceder a cualquier otra del mundo a través de conectar cinco intermediarios conocidos‒ porque nada los intermedia. Solo un único estambre los conexa: la llamada “situación de país”, donde rige por decreto la concepción de “plaza sitiada”. Donde la única legitimación es la incautación de los sueños personales.

“Cuando las manchas pasan a mis sueños es porque durante el día hemos logrado armonizar”, dice la propia Elizabeth, y quizás sea esta puntualidad el único recodo de paz durante toda la historia. Pero solo ella, nadie más, sobrelleva el misterio. Solo ella sabe de su pánico y, por antonomasia, carga los otros viejos pánicos de uso.

Carga con todos: los de Lorenzo; Irina; Manolo; Ernesto; Laurita; Javier; Mauricio; Yessica; La Morsa; La Jicotea; El Jicoteo; Marilín; La Jirafa; Octavio; Marcos; Robinson; Olivia; Magdalena; Yanira; Dagoberto; Alberto Medina; Yahima; Marlen; Luisa; Alfredo; Olirca; Ismael; Sumeria; Raúl; Yamirka; Anisia; Nelson; Carmen; Yusleidis; Mirtha; Estable.

Todos imprescindibles para alcanzar su metamorfosis. Para llegar al lugar de nada después de haber partido desde nada. O sí, desde sus sombras. Sin embargo, este drama del cubano ‒del cubano de trasfondo, el de a pie, el confinado, el hacinado, el marginado, el del doble rasero moral‒ no es un antojo de la autora.

“Sigo siendo de carne y hueso. No soy una muñeca. No soy un espejismo”, parece advertirnos la autora a través de uno de los personajes.

Y es que Elizabeth aún juega a las muñecas no es una novela de pesadumbres o de configuraciones trasnochadas. Tampoco la sabana donde llevar a pastar las ordalías. Es, sin lugar a dudas, el préstamo que nos hace la autora para medir hasta qué punto los personajes [nosotros mismos] podrían ser capaces de tolerar esa perpetua quietud que solemos conocer como cubanía, o cubanidad, o cubanismo.

“La gente le cree. La gente le compra muñecas por esas historias. La gente es ingenua […]. Lorenzo las utiliza [a las muñecas] y no se dan cuenta. Se dejan manosear y siempre parecen dispuestas a mostrarse. No se les puede pedir demasiado, son plásticas. No han tenido como yo una vida, no las han dejado abandonadas nunca, no las han golpeado como a mí”.

En el trueque de las muñecas se borda el señuelo [como el agua filtrándose en cada hendija]. El éxito de la emboscada se percibe en la descripción de un sueño que, a su vez, es la fotografía del país. La del individuo dentro del país, aunque se niegue a sí mismo en la sobrevivencia:

“La casa estaba en penumbras. Pensé que me había quedado ciega, pero la vista se me fue adaptando y no estoy ciega, solo estaba a oscuras. El sueño fue claustrofóbico, denso. Desaparecía también. Mi cuerpo perdía consistencia, se transparentaba al punto de no reconocerlo como mío. Me miraba en el espejo del baño y veía a través de mí los azulejos de la bañadera. Sin embargo, estaba consciente de que solo era un sueño, así que me preguntaba, mientras ocurría la metamorfosis, si eso era lo que le había pasado a Mauricio”.

Los paralelos literarios que se trashuman en Elizabeth aún juega a las muñecas recuerdan la zona más escatológica en la novelística de Charles Bukowski; la temporada más soberbia del siempre irreverente Ray Loriga y, en los adentros de la isla, la época más rabiosa de un Guillermo Vidal que se describía a sí mismo como un “perro viejo”. Un animal de feria.

Con Elizabeth aún juega a las muñecas María Matienzo reafirma que su narrativa es de peso. Más que autora manifiesta autoridad en uno de los oficios más difíciles y peligrosos: la novela. En el parlamento de uno de los personajes [“Alguien se asomó en mí, como si yo fuera un espejo”] deja claro que leerla conlleva riesgos, porque todos solemos temer a las pautas, a lo que se dibuja diferente y desde la diferencia.

La ficción le sirve a su propósito, pero sin prefigurarse eje o tramoya. Lo que rige en María Matienzo y su pieza Elizabeth aún juega a las muñecas es la más primigenia concepción del arte [literatura incluida]; la más eficaz; la única que ha sobrevivido a siglos de oficio: la belleza y la funcionalidad.

En el episodio «Muñecas» María Matienzo lo advierte, y nos hace temblar una vez más:

“Me pregunto si las muñecas flotan cuando caen al agua. Un agua profunda, negra, como el río que soñé anoche. El mismo río que me ha arrastrado tantas veces y que no desemboca en ningún mar. Un río al que tiro piedras y del que no recibo ninguna queja. Si los ríos se pudieran quejar. Este solo corre, no importa en qué dirección”.

Léelo directamente, en: https://puentealavista.org/2020/09/28/elizabeth-y-las-viejas-munecas-de-uso/

Desde Suecia, Miguel Ángel Fraga, un superviviente de otro confinamiento mucho más duro, nos comparte algunas de sus reflexiones

FRAGMENTOS RECOMENDADOS PARA UN CONFINAMIENTO

No miré hacia atrás cuando cerraron el portón, para qué, si había llegado. De una cosa estaba seguro: mi vida, lo que quedaba de ella, había dado un giro de ciento ochenta grados. El problema no es la muerte sino creer que uno comienza a morirse. Durante el viaje tuve la sensación de este cambio. El epidemiólogo encargado de nuestros casos se había sentado junto al chofer del auto. Para culminar su trabajo nos iba a dejar en el confín de los apestados. (pág.19)

***

El problema no es de los otros, es nuestro. Adaptarse significa aceptar o asimilar, al tiempo que participas como observador de la vida que transcurre. Durante el proceso de exploración, con los ojos abiertos y los oídos atentos, escucho las anécdotas y opiniones de los internos. “Estamos encerrados los aparentemente enfermos para proteger a la población aparentemente sana”, dice Sonsoles, con razón. Las conversaciones vienen a carenar en lo mismo: el sexo, la transmisión, el miedo. ¿Por qué uno es promiscuo? ¿Por qué estamos encerrados? ¿Por qué la sociedad nos teme? ¿Por qué debo dejar de tener sexo porque otros determinen que no puedo hacerlo? Aquí introduzco el tema de la responsabilidad, tanto social como individual. Hasta el momento ha sido nuestra: encerrados cuidamos a la población. “Nos educan para no transmitir el virus, nadie parece tener más responsabilidad que nosotros”, apunta Muñequero. “Pero resulta que las medidas que yo tomo para no transmitirlo son las mismas medidas que se deben tomar para no infectarse”, añade Canguro. Divina Concepción, el médico paciente, interviene con suspicacia: “Si diez millones de habitantes se protegieran responsablemente sería más efectivo que si sólo lo hacen ochocientas personas”.  (pág.63)

 

***

La versión oficial dada en los medios es que en Cuba la epidemia sigue los mismos derroteros de otros países desarrollados (Estados Unidos o países europeos), los mismos patrones epidemiológicos. El Estado ha presentado hasta el momento a los seropositivos como homosexuales y prostitutas, obviando que una parte de los internos fueron soldados internacionalistas que cumplieron misiones en África o personas contagiadas por ellos. Tantos años alejados de sus familias, en territorios hostiles, en medio de conflictos armados y precariedades de todo tipo, reconstruían países ajenos mientras demolían, sin saberlo y poco a poco, los cimientos de su propio cuerpo. Incluso se conjetura que a lo mejor el sida había podido llegar a América por esta vía. Lo debatíamos: era una posibilidad, sobre todo si teníamos en cuenta que las primeras misiones databan de los años setenta. Pero de poco podía servirnos atar estos cabos, trazar estos mapas imaginarios en los que el virus se desplazaba, si al final, había llegado a nuestra sangre y, lo que era realmente más dramático, al final estábamos allí, encerrados, sin posibilidad de seguir trazando mapas, trayectorias. Anclados, la vida transcurría sin prisas. Evocábamos el mundo exterior mientras nos asfixiaba el aislamiento impuesto. Conversábamos, esperábamos. No sé si esperábamos volver a conversar o morir; en aquella circunstancia esas acciones eran intercambiables. Mientras, anotaba en mi diario. (pág. 68)

***

La casa de Bernarda Alba. Muñequero y Cosecose insisten en llamar así nuestra vivienda. Han repartido los nombres de los personajes por analogías. Ratón, por ser el mayor de todos y el que se encarga de las labores domésticas, es Bernarda. Arístides, el más callado y que suele aislarse y se repugna con facilidad, es Martirio. Yo soy Angustias, pues siempre ando escribiendo cuentos pesimistas y morbosos. El modisto es Amelia; y Muñequero, más jovial, es Adela. Por las noches, cuando Muñequero corre las cortinas, tanto de la puerta de entrada como las de la puerta que da al patio, repite siempre el parlamento: “¡Nadie saldrá de esta casa! ¡Carbones ardientes en el sitio del pecado!” En la noche nos reunimos en la sala para ver la telenovela. Estamos todos, excepto Ratón, que no pierde oportunidad para hacer vida social en el vecindario. Tocan a la puerta, pero como las cortinas están corridas no podemos ver quién llama. Pensamos en alguien conocido que viene a hacernos la visita, y de paso, a que se le brinde alguna merienda. Cosecose desde su butacón grita: “¡Muertas, estamos muertas!” (pág. 226)

35 narradores cubanos contemporáneos a tener en cuenta hoy

Por Rafael Vilches Proenza

 

No pierda la oportunidad de tener en sus manos o en su biblioteca personal, la obra de estos 35 narradores cubanos:

Félix Luis Viera, Amir Valle, Ángel Santiesteban, Otilio Carvajal, Armando Añel, Jorge Ángel Pérez, Alberto Garrido, José Fernández Pequeño, Luis Pérez de Castro, Mariela Varona, Nelton Pérez, Ana Rosa Díaz Naranjo, Guillermo Fariñas, Carlos Esquivel, Wendy Guerra, Faisel Iglesias, Evelio Traba, José Alberto Velázquez, Armando de Armas, Eliécer Almaguer, Félix Sánchez, Rolando Ferrer, Marcial Gala, Ronaldo Menéndez, Karla Suárez, Zoe Valdés, Pedro Juan Gutiérrez, Ena Lucía Portela, Anna Lydia Vega Serova, Delis Gamboa, Atilio Caballero, Abilio Estévez, Orlando Luis Pardo, Antonio José Ponte y Leonardo Padura.

35 narradores cubanos imprescindibles en la actual narrativa cubana escrita aquí y acullá.

La perezosa crítica nacional casi siempre se va por las ramas y olvida hablar de grupos; concentrados en mencionar con el dedo al amigo que acaba de ganar un premio o publicar su libro, pero teme tocar la masa, esa avanzada que dio el salto sin pértiga y cruzó las aguas revueltas, o derribó los muros del redil.

La perezosa crítica que ponen pies en tierra para segar la inminente cosecha, revuelve la paja una y mil veces con amanerados titubeos sin saber qué hacer con el tenedor (no el de libros), y con nerviosismo deja entre los mazos de heno, mezclado con el desecho de la maleza, el grano de trigo o arroz, que ha de dar alimento al espíritu.

35 nombres a tener en cuenta desde hace mucho tiempo, en la actual literatura escrita por cubanos. Unos con más nombre, más libros que otros en su haber, pero indudablemente, todos con la suficiente madurez en el oficio, fuerza, talento, magia a la hora de hilvanar historias para hacer que el lector se hunda en la lectura y quede atrapado en un mundo que difícil dejará escapar.

A casi todos los podrá rastrear en Google, a otros en Amazon, pero a los que no, procure no perderle el rastro, no pierda la ocasión de solicitar sus obras a algún amigo en la Isla, quienes lo hagan no se arrepentirán.

A ellos se les puede encontrar en La Habana, Las Tunas, Holguín, Miami, New York, Berlín, San Juan, Buenos Aires, Quito, Las Parras, Santa Clara, Elia, Lisboa, Madrid, Ciego de Ávila, o cruzando alguna que otra frontera para llegar a la libertad.

Entre sus novelas se encuentran, Habana Babilonia, Un siervo herido, El verano en que Dios dormía, Oh, vida, La catedral de los negros, o la vida novelada de José Martí, y hasta la del Ingenioso Cervantes.

Entre las historias contadas por estos novelistas hay una amalgama de sucesos que, hasta el lector menos avezado en la historiografía cubana, puede desandar la Isla, la propia, y la reinventada en el exilio, sin necesidad de guías turísticos.

Todos ellos escritores del siglo pasado que siguen escribiendo en el presente.

Historia en dos tiempos sale a la luz

Historia en dos tiempos (Ediciones El Drago, Madrid, 2019) es el nº9 de la Colección Cuba, misma colección que estuvo alojada en Ediciones La Palma hasta 2018. Historia en dos tiempos ha sido escrita por Eddy Fernández Llanes y editada por Jorge Carpio (Alamar, te amo).

Eddy fue periodista por más de 30 años. Fue corresponsal de guerra en varios países, entre ellos la Nicaragua Sandinista (la de verdad, la de los 90), así como cubrió diariamente los grandes y cotianos sucesos de la Revolución Cubana.

Historia en dos tiempos está compuesta por dos novelas breves: Huérfano, y Memoria urbana. La primera parte es un testimonio vivencial y ficcionado de la vida del autor en el campo cubano; mientras que la segunda consiste en episódicos intercambios vecinales relativos a la cotidianidad habanera.

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La cinematografía cubana (1897 – 2017) llega a España (y a Cuba) gracias a la cooperación cultural

Dentro de la colección Cuba, Ediciones La Palma, consolida su alianza con la Cinemateca de Cuba.

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Después de la aparición, en 2016, del libro El cartel cubano llama dos veces, coeditado por Ediciones La Palma y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, compendio de la cartelística cubana desde 1915 hasta nuestros días, la Cinemateca ha encargado a Ediciones La Palma que represente su reciente obra en España, denominada: “Bitácora de cine cubano”, un compendio de todo el patrimonio cinematográfico de creación nacional en 4 tomos.

Tomo 1: La República (1897-1960): Cine silente (ficción & documental) y Cine sonoro (ficción & documental)

Tomo 2: Producción ICAIC (1960-2017). Volumen I: Ficción & animación

Tomo 3: Producción ICAIC (1960-2017). Volumen II: Noticiero ICAIC Latinoamericano

Tomo 4: Producción ICAIC (1960-2017). Volumen III: Enciclopedia Popular / Documentales científico-populares / Revistas cinematográficas

Estos volúmenes constituyen la única referencia de su tipo sobre la producción fílmica cubana, desde el cine silente en 1897 hasta la producida por el ICAIC desde su constitución en 1959 hasta el año 2017. El presente proyecto puede entenderse como el producto de décadas de recuperación del patrimonio fílmico cubano, siendo éste la guía o bitácora, entendido como andadura, revisión, ampliación y rectificación. En su origen, la bitácora fue un cajón donde permanecía el libro de ruta para verificaciones constantes de la travesía, era el reservorio del conocimiento. Así debe verse este conjunto de informaciones que detallan un oficio, una afición y un placer comenzado en los albores del cinematógrafo, que fueron los del sigloxx.

ANTECEDENTES DEL PROYECTO: EL CINE CUBANO Y LA CINEMATECA DECUBA

La Cinemateca de Cuba, en años recientes, comenzó a vivir un anhelado programa de restauración y digitalización de toda la producción, cumpliendo así su primer objetivo: preservar la memoria; para cumplimentar inmediatamente su segundo objetivo: el educativo, el de difundir esa memoria, para el enriquecimiento de todos. La “Bitácora” es parte esencial en el logro de este propósito.

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Aquí se reúne la información recuperada de la producción cinematográfica cubana, incluyendo la información complementaria sobre la parte que, hasta el presente, siempre ha faltado: las películas no pertenecientes al Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos  (ICAIC)  como  empresa  señera.  Es  una contradicción que solamente explican las circunstancias en que ha trabajado la Cinemateca de Cuba, creada, regida y mantenida por el aparato central de la producción audiovisual cubana durante más de medio siglo.

Las películas que no controlaba, ya fueran institucionales, de grupos o individuales, en el trabajo cinematecario quedaban en el simple archivado de informaciones, reportajes y crónicas periodísticas.  Y  el actual compendio surge, precisamente, en un tiempo-bisagra, período de cambios en que esa otra producción adquiere gravitación. Aceptar el reclamo implica un punto de giro. A no dudarlo, su información constituye una adenda de estos libros.

La trayectoria de la Cinemateca de Cuba refleja la del cine cubano de los inicios, cuando cada proyecto de película equivalía a una empresa y fenecía una vez concluida. El ICAIC dotó a esta Cinemateca con una colección de cine, algo que la define en la consideración de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF).

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Existió un proyecto antecesor, en los años cincuenta, que solo fraguó como activismo de un cine-club, a pesar de aunar talentos jóvenes y valiosos; su principal adversidad fue el desinterés de sucesivas gobernaciones, incapaces de comprender y dar calor a una aspiración de ese tipo.

El instituto de cine fundó una verdadera cinemateca, dirigida por Héctor García Mesa, sujeta a los pálpitos de la industria, su mayor bien y su dificultad suprema. Pulió y reconstruyó filmes, línea en que no tuvo un trabajo de gran relieve. Sí lo alcanzó en la documentación, terreno donde se forjó la presente “Bitácora”. Fue su iniciadora la especialista María Eulalia Douglas, baluarte de muchos años, hasta que llegaron a la convicción de que el ambicioso listado que presentamos requería un trabajo conjunto. El crecimiento del número de colaboradores, como puede verse más adelante, también traduce el rigor de la obra.

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Consignada por documentales, ficción, dibujos animados y noticieros, la producción fílmica que se relaciona es asombrosa para la Isla en medio de corrientes tormentosas y, también como el mar, siempre recomenzando. La consideración ganada por el cine cubano, sus creadores e intérpretes, traducida en premios y reconocimientos, denota la pasión  puesta  en sus afanes creativos.

Sorprende el simple hecho de la supervivencia, de una industria que se cuenta entre las más costosas y arriesgadas. Es una experiencia digna, con puntos culminantes en una trayectoria que provoca asombro y reconocimiento hasta en la curva que devela un cierre de parábola, el referido tiempo-bisagra, que requiere imaginación y riesgo. En ese sentido, aunque demorada, esta Bitácora llega cuando debe llegar.

Contrario a la magnificación que se le otorga en la distancia, el clima tropical no es tan benigno como se piensa, con temperaturas altísimas y supremos grados de humedad, donde la polución más que crecer, se perpetúa. El estado crítico del celuloide cautivo en las bóvedas de la Cinemateca de Cuba llegó a niveles de espanto. Condicionada por los altibajos económicos, no siempre contó con las posibilidades mínimas para salvaguardar en profundidad su colección de películas, resignada a un mantenimiento discreto que, gracias al ICAIC, no le faltó. Pero en los finales años ochenta y en los primeros noventa, con alguna ayuda extranjera, se inició un proceso de revisión y restauración de algunas bóvedas, que no llegaron a climatizar.

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En ese sentido, en diciembre de 2006, la Presidencia de la Junta de Andalucía autorizó a la Empresa Pública de Gestión de Programas Culturales (hoy Instituto Andaluz de las Artes y las Letras) para rehabilitar las catorce bóvedas que resguardan el patrimonio cinematográfico, la reconstrucción en profundidad de las instalaciones, la habilitación de equipos para el control de la temperatura y la humedad relativa, la instalación de sistemas de seguridad contra incendios, estanterías móviles, creación de tres talleres para la revisión y restauración de los materiales fílmicos y la compra e instalación de equipos para el escaneado de películas y otros documentos, más la digitalización de todos los soportes analógicos.

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Debe comprenderse que a los efectos prácticos los vínculos de la Cinemateca con el ICAIC resultan predominantes. Hablamos de 6.485 filmes, películas a 50.000 rollos de películas cubanas y 22.000 de cine internacional, para un total de 72.000 rollos. En la cifra entra la producción anterior a 1959 y toda la del ICAIC, desde su fundación hasta la actualidad. La labor de restauración en las bóvedas de los Archivos Fílmicos y en el Laboratorio y otras dependencias, contribuyó de modo determinante a detener el proceso de deterioro y crear condiciones  óptimas  para  la  conservación  del  patrimonio   cultural   cubano.   El   anhelado programa de restauración, digitalización, difusión cultural y económica referido anteriormente, de la Cinemateca de Cuba y el ICAIC son la base trazada en este libro, “Bitácora del cine cubano”.

LA BITÁCORA DE CINE CUBANO

portada ICAIC I

Esta “Bitácora” detalla lo hecho antes del surgimiento del ICAIC en 1959, y lo posterior producido desde el nacimiento de esta peculiar institución que ya en su nombre de bautizo lleva intrínseca la unión de su propósito más preciado, léase: Instituto cubano del ARTE e INDUSTRIA cinematográficos. Aquí están detalladas y acompañadas de toda la imaginaría de cada época, todas sus películas, agrupadas por períodos y categorías para conocer el talento aplicado al cine y sus creadores.

La producción silente aparece gracias a la indagación en viejos documentos y en la prensa periódica; de la misma manera que el cine parlante, todo ello forma parte del Tomo I “La República”, piezas previas a la constitución del ICAIC. A los efectos de la cultura cinematográfica ese período tiene gran importancia como herencia de la cultura cinematográfica de todo lo que se produjo después.

Bitácora II

Los siguientes tomos, son el Tomo II: Largometrajes de ficción y animados, que es donde se reúne lo más destacado de la cinematografía cubana de todos los tiempos: las películas del ICAIC, con sus detalles técnicos y algunos de sus carteles.

El Tomo III asume la primera parte de la documentalística insular, con la característica de que allí está el Noticiero ICAIC Latinoamericano en sus 1.490 ediciones, realizado por Santiago Álvarez y categorizado por la UNESCO como Memoria del Mundo.

Bitácora III

El Tomo IV, que contiene la otra parte de los documentales nacionales así como revistas cinematográficas, es el único tomo que no ha salido a la luz. En este momento, las y los especialistas de la Cinemateca de Cuba realizan la labor de documentación previa que permita reconstruir el cierre de su gran obra.

Las autoridades cinematográficas que participan en la obra (ensayos cortos), son: Omar González, Ambrosio Fornet, Luciano Castillo, Joel del Río, Jorge Luis Sánchez, Mario Masvidal, Fernando Pérez, Daniel Díaz Torres, Manuel Pérez, José Galiño, Frank Padrón, Jorge Fiallo, Raúl Rodríguez, Alicia García, Sara Vega, Paul Chaviano, Reynaldo  González,  Mario  Naito, Luis González Nieto, Pablo Pacheco López, entre otros.

Por su notable composición gráfica, así como por la apuesta de su composición, podemos decir que estamos ante un libro – objeto, que trasciende estéticamente su mismo y extraordinario contenido.

SOCIOS DEL PROYECTO

En este proyecto han creído desde el inicio algunas instituciones públicas españolas: En primer lugar, La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, que coedita tanto los 3 tomos de la Bitácora como el libro de carteles; en segundo lugar, el Ministerio de Cultura de España, quien coedita la Bitácora III; y finalmente la Filmoteca Canaria, que lo hizo con Bitácora I. Sin estas instituciones, el proyecto no hubiera sido una realidad.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

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Impresión: Digital

Formato: 220x266mm

Interior: Papel 100 gr blanco impreso a una tinta.

Cubierta: Cartulina 30 gr impreso a 4 tintas por una cara con solapas de 100mm con plastificado brillo.

Encuadernación: Rústica cosido hilo.

Número de ejemplares: 500 por cada tomo

 

Pudieron encerrarme en un sanatorio, pero no quitarme la palabra

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Yusimí Rodríguez López | Madrid | 11 de Junio de 2018 – 20:15 CEST

Miguel Ángel Fraga quería ser un intelectual o un promotor cultural, pero su vida cambió en 1992, cuando fue diagnosticado seropositivo y recluido en el sanatorio de Santiago de Las Vegas, en La Habana, conocido como Los Cocos.

Los médicos le pronosticaron cinco o seis años de vida, así que empezó a escribir un diario con la idea de que fuera publicado póstumamente. Su objetivo era que se supiera lo que vivieron las personas en el sanatorio.

Ese diario, terminado en 1997, ha visto la luz 20 años después como novela. Se titula Casa cercada y la ha publicado Ediciones La Palma dentro de la Colección Cuba. Y no es una publicación póstuma. Miguel Ángel Fraga, quien vive en Suecia, la ha presentado en la Feria del Libro de Madrid.

Me equivocaba al suponer que lo reconocería enseguida. Está a años luz del joven serio y tímido cuyos textos se representaban en el Festival de Monólogos de Arroyo Naranjo. Quienes asistíamos en los 90, recordaremos siempre “Nalgas al fondo” y “Gunilla”.

Este Miguel Ángel es un hombre desinhibido y jocoso, conversador, juvenil a sus 52 años, encantado de que el camarero quiera que le firme el ejemplar de su novela y de fotografiarse con él.

Increíblemente, fue en Los Cocos donde se deshizo de inhibiciones, miedos, complejos. “Al entrar al sanatorio, asumí mi homosexualidad. Antes, llevaba una doble vida. Allí tuve que escoger entre estar con los heterosexuales o con los homosexuales”, recuerda en conversación con DIARIO DE CUBA.

“También me liberé de la vergüenza del cuerpo. Nos desnudaban todo el tiempo para investigarnos; había que mostrar las nalgas diariamente porque nos inyectaban interferón”.

Fue también en Los Cocos donde se hizo escritor, aunque ya escribía.

Escribía poesías, cuentecitos, cosas cursis. Nunca estuve en un taller literario. En el sanatorio hablé con otro paciente, que contactó con la Casa de Cultura de Santiago de Las Vegas. Ahí conocimos a Ana María Rojas. Ella contactó con la Casa de Cultura de Arroyo Naranjo y conocimos a Lourdes Zayón, quien me dijo “suelta tus demonios a través de la literatura”.

Cuando empecé a escribir mis vivencias y las que veía a mi alrededor, me hice escritor, porque tomé la literatura en serio, como un arma para enfrentarme a un medio hostil en el que sentía miedo, culpa, vergüenza. No solo escribí sobre el VIH, también cuentos macabros y muy ácidos. Liberé todas las frustraciones por no poder hacer, por sentirme dominado. Podían encerrarme en un sanatorio, pero no quitarme la palabra.

Casa cercada

¿Por qué nuevamente el tema del VIH? ¿no teme ser considerado un escritor monotemático?

Tengo otras cosas, pero a los editores no les interesan. Les resulta más atractivo el tema del sida. Con esta novela pienso que cierro todo cuanto tengo que decir. Ya quiero cerrar este capítulo.

Terminé este diario en 1997 y siempre pensé que se publicaría después de mi muerte. No escribí solo sobre mí; vi enseguida que todas aquellas vidas eran interesantes; la mía, una más.

Cuestiona que el Gobierno haya encerrado a los seropositivos, pero estadísticas sobre el VIH en América Latina entre 1986 y 1996 muestran a Cuba con la incidencia más baja del continente. ¿No justifica eso la reclusión?

Es lo que siempre han dicho. Quizás hubiera menos incidencia, ¿pero dejaron de aparecer casos? Constantemente las personas se infestan con VIH. Si dijéramos que se creó un sanatorio y en cinco años no hubo casos… El sanatorio se creó en 1986 y había unas 50 personas. Yo entré en 1992 y era el paciente número 525. Ya había sanatorios en otras provincias.

¿No fue loable el esfuerzo del Gobierno cubano para proporcionar a los pacientes buena alimentación y condiciones de vida en medio del Período Especial, al punto que muchas personas querían inocularse el virus para estar allí?

Lamentablemente, no. Es injusto sacrificar a la minoría en beneficio de la mayoría. Es lo que hace un sistema socialista. Éramos la minoría: drogadictos, homosexuales, putas. Y, lo que no se decía, soldados cubanos que pelearon en África y fueron los que introdujeron el VIH en Cuba. Entonces, si la mayoría de los infestados eran homosexuales, los soldados también eran homosexuales o bisexuales.

Mantenernos era responsabilidad del Estado por habernos aislado. Como era una enfermedad internacional, y se sabe que hay un enfrentamiento total entre el capitalismo y el socialismo, había que justificar aquello con buena alimentación, medicinas, etc. Teníamos muy buenas condiciones, pero pagábamos un alto precio al estar recluidos.

¿Qué lo ayudó a sobrevivir?

Aceptar mi sexualidad y mi condición de seropositivo. La alegría, todo lo sazonábamos con humor. En el sanatorio había una sala de observación para quienes enfermaban. Si era grave, los llevaban al Instituto Pedro Kourí (IPK), que llamábamos el aeropuerto, porque cuando tomas un avión subes al cielo. A quien se recuperaba y regresaba al sanatorio, le preguntábamos “¿perdiste el vuelo?”.

El sexo, no dejábamos de tenerlo. Estábamos en una clínica y, cuando salíamos de pase, unos acompañantes nos vigilaban para que no tuviéramos relaciones sexuales. Pero en el libro abundan.

Y perdonar, que libera la mente y el cuerpo, sana el alma. No odio a quienes me hicieron daño.

Tras 26 años viviendo con VIH, Miguel Ángel Fraga no se arrepiente de nada. “Todo han sido experiencias”, afirma. Le gustaría que Casa cercada se publicara en Cuba. Ojalá suceda.

http://www.diariodecuba.com/cultura/1528740904_39957.html

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Ediciones La Palma acude a la 77 Feria del Libro de Madrid con 19 títulos de autores cubanos

Madrid, 2 de junio de 2018

[Fotografías de Álvaro Fernández Prieto]

La 77 Feria del libro de Madrid se está caracterizando por un fenómeno: la lluvia. Pese a que, según todas las personas consultadas (en los muchos ratos muertos que esta propició), la lluvia es una visitante típica de la cita madrileña. Sin embargo, los desórdenes climáticos de este año (como saben, se habla de que estamos en la Era del Antropoceno, es decir, un periodo geológico donde los seres humanos incidimos directamente en las condiciones de la Tierra) han sido persistentes e incluso torrenciales. Por ello, hemos visto con pavor, más allá de una merma en el número de visitantes, una afección directa sobre los venerados objetos: los libros, pues estos han adoptado, a nuestro pesar, onduladas formas como efecto del exceso de humedad. En fin, pasemos al asunto referido en el título…

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Aquí tenemos al legendario Mario Base, en una de los pocos momentos en los que ha lucido el sol

Ediciones La Palma, además de ofrecer directamente al público lector (o al menos comprador) las obras de autoras y autores cubanos que publica desde 1994, ha realizado un sprint editorial (con el esforzado concurso de autores, editores, diseñadores e impresores, para quienes tenemos unas palabras de elogio: Miguel Ángel Fraga, Armando de Armas, especialistas de la Cinemateca de Cuba, José Antonio Michelena, Gilberto Padilla, Luis Leonel León, Rafael Lago, Rocío Pérez, etc.) para ofrecer, de momento en exclusiva en la FIL Madrid, 5 nuevos títulos.

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Colección Fugas: Escapados del paraíso (número 0)

Creado por el editor y periodista residente en Miami Luis Leonel León, Fugas es un proyecto editorial independiente dedicado a los autores de la diáspora que escriben, viven y hacen su obra fuera de Cuba, al margen del régimen, pero forman parte de lo mejor de la literatura cubana.

Con esta nueva colección cubana (la tercera, tras G. y Cuba), Ediciones La Palma amplía la mirada de la creación cubana, integrando en ella de forma explícita, a autores que, por sus circunstancias vitales, viven y escriben alejados de los circuitos oficiales de la Isla. Para La Palma solo hay una apuesta: la literaria; o mejor: la buena literatura.

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Fugas es el comienzo de una mirada y un abrazo largamente esperados a los autores cubanos que realizan su obra fuera de la Isla, en las márgenes, en las fisuras, en ese estatus difícilmente definible que es escribir -diría el exiliado José Martí- sin patria pero sin amo y que indistintamente llamamos diáspora o exilio, según el contexto, el año de partida, el compromiso o la interpretación de la herida.

Que esta novela de Armando de Armas sea el número cero de Fugas, no es casual. Más que una profunda causalidad y una metáfora, es una especie de declaración de principios. Amadís, el protagonista y narrador de Escapados del Paraíso, es un autor (personaje-autor o autor-personaje) que decidió vivir y escribir en el exilio, sin patria pero sin amo. No podía ser otro el texto el inaugural.

Colección Cuba: Casa cercada. Diario de un sobreviviente (número 8)

Tras publicar, en 1997, Toda esa gente solitaria. 18 relatos sobre el sida, y tras acaecer la muerte de uno de sus principales valedores, Pepe Fajardo, el pasado año, Ediciones La Palma tuvo la oportunidad, gracias a dos personas que participaron en aquella antología (José Antonio Michelena y Miguel Ángel Fraga), de profundizar y rescatar la difícil (pero también hermosa y, por qué no, absurda) experiencia del sida en Cuba.

Casa cercada

El editor del testimonio, José Antonio Michelena, relata en el prólogo la impresión que recibió durante la primera ocasión que fue al sanatorio “Los Cocos”, acompañado por otros escritores, para participar en una sesión del taller literario, promovido por Pepe Fajardo, que tiempo después nombrarían La Montaña Mágica.

“Asistí con temor y muchas dudas respecto a las personas que vería. En 1993, sida era una palabra maligna y sobre los seropositivos al VIH (sidosos, decían muchos, de manera peyorativa) pesaban los estigmas existentes (…). Sin embargo, bastaron unos minutos de intercambio con los jóvenes presentes para modificar mis pensamientos. Aquellas personas, que escribían poemas o cuentos, o simplemente eran amantes de la literatura, no tenían nada que ver con los estereotipos que nos habían creado y habíamos construido (…). Entre todos los miembros del referido taller literario, el que exhibía mayor talento era Miguel Ángel Fraga. Resultaba evidente que la literatura para él no era mero entretenimiento, no sería una fiebre pasajera. Un cuarto de siglo atrás, aun cuando debía mejorar el dominio de las herramientas expresivas, ya mostraba garra de narrador y poder para emocionar con sus historias conflictivas, nacidas de las entrañas mismas de su existencia…”

Colección Cuba: Bitácora del cine cubano. Tomo 1. La República 1897-1960. Cine silente (ficción & documental) y cine sonoro (ficción & documental) (número 4)

 

Dentro de la colección Cuba, ediciones La Palma, consolida su alianza con la Cinemateca de Cuba, en la persona de su Director, Luciano Castillo. Después de la aparición, en 2016, del libro “El cartel cubano llama dos veces”, cofinanciado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, compendio de la cartelística cubana desde 1915 hasta nuestros días, la Cinemateca ha encargado a ediciones La Palma que represente su reciente obra en España, denominada: “Bitácora del cine cubano”, un compendio de todo el patrimonio cinematográfico de creación nacional en 4 tomos.

Estos volúmenes constituyen la única referencia de su tipo sobre la producción fílmica cubana, desde el cine silente en 1897 hasta la producida por el ICAIC desde su constitución en 1959 hasta el año 2017.

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La producción silente aparece gracias a la indagación en viejos documentos y en la prensa periódica; de la misma manera que el cine parlante, todo ello forma parte del Tomo I “La República”, piezas previas a la constitución del ICAIC. A los efectos de la cultura cinematográfica ese período tiene gran importancia como herencia de la cultura cinematográfica de todo lo que se produjo después.

Colección Cuba: Bitácora del cine cubano. Tomo 2. Producción ICAIC (1960-2017). Volumen I. Ficción & animación (número 5)

Aquí se reúne la información recuperada de la producción cinematográfica cubana. Esta “Bitácora” detalla lo hecho antes del surgimiento del ICAIC en 1959, y lo posterior producido desde el nacimiento de esta peculiar institución que ya en su nombre de bautizo lleva intrínseca la unión de su propósito más preciado, léase: Instituto cubano del ARTE e INDUSTRIA cinematográficos. Aquí están detalladas y acompañadas de toda la imaginaría de cada época, todas sus películas, agrupadas por períodos y categorías para conocer el talento aplicado al cine y sus creadores

Bitácora II

Colección Cuba: Bitácora del cine cubano. Tomo 3. Producción ICAIC (1960-2017). Volumen II.  Documental (número 6)

En este segundo volumen, sin duda el más orientado a personas especialistas en documentalística, se recoje la documentalística insular, con la característica de que allí está el Noticiero ICAIC Latinoamericano en sus 1.490 ediciones categorizado por la UNESCO como Memoria del Mundo.

Bitácora III

 

Hasta el próximo 10 de junio, Ediciones La Palma distribuye, en exclusiva, estos 5 libros referencia de la cultura cubana con un 10% de descuento. Estamos en la caseta 362 del parque de El Retiro.

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Otros medios que han reseñado, hasta el momento, el desembarco de Ediciones La Palma en la FIL Madrid, son: Diario de Cuba (http://www.diariodecuba.com/cultura/1527005460_39501.html). La Vanguardia (http://www.lavanguardia.com/vida/20180526/443854126992/una-enciclopedia-recupera-por-primera-vez-el-patrimonio-filmico-de-cuba.html), o Martí Notiacias (https://www.martinoticias.com/a/instant%C3%A1neas-libros-cubanos-feria-libro-madrid/177935.html).

VII Festival Vista contra la represión intelectual en Cuba

El programa incluye el acto de premiación por los concursos Reinaldo Arenas y Dulce María Loynaz 2017 a los escritores Juan Antonio Molinete (poesía), Jose Hugo Fernández y Armando de Armas (narrativa), quienes estarán presentes.”Contra la represión intelectual en Cuba” es el lema con que el Festival del Arte y la Literatura Independiente VISTA celebrará el próximo 9 de diciembre de 2017 su séptima edición de Miami, auspiciada por el Instituto La Rosa Blanca y la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba.El programa incluye presentaciones de libros, conferencias, paneles de debate y el acto de premiación durante el cual se entregarán las placas acreditativas a los ganadores de los concursos Reinaldo Arenas y Dulce María Loynaz 2017 a los escritores Julio Antonio Molinete (poesía), José Hugo Fernández y Armando de Armas (narrativa).

El acto será conducido por los periodistas Karen Caballero y Jorge Olivera Castillo.

Durante la jornada, que comenzará a las 3:00 p.m. en la sede del Miami Hispanic Cultural Arts Center (111 SW 5ta Ave, Miami Fl 33130), que preside el maestro Pedro Pablo Peña, los asistentes podrán participar en la conferencia Represores de cuello blanco: Eslabón clave del Estado totalitario, del historiador y ensayista Juan Antonio Blanco.

En esta edición intervendrán decenas de escritores, presentadores y activistas culturales, entre ellos Jorge Olivera Castillo, Alfredo Triff, Idabell Rosales, Juan Manuel Cao, Ileana Fuentes, Lilo Vilaplana, Gustavo Rodríguez (Garrincha), Aristides Pumariega, Alfredo Pong, Luis Felipe Rojas, Luis Leonel León, Karen Caballero, Julio Antonio Molinete, José Hugo Fernández, Gisela Lovio, Adrián Morales, Armando Añel, Armando de Armas, José Abreu Felippe, Denis Fortún, Rebeca Ulloa y Carlos Alberto Montaner.

El festival abrirá con la presentación de la Colección Fugas, fundada y dirigida por el escritor, editor y periodista Luis Leonel León. Este proyecto editorial, dedicado a los autores cubanos de la diáspora, tiene su base en Estados Unidos y está asociado al sello español Ediciones La Palma. Se presentarán los tres primeros títulos: Escapados del paraíso, novela de Armando de Armas, Póker de brujas y otros cuentos. Edición 50 años, relatos de Carlos Alberto Montaner, y El super. Edición 40 años, pieza teatral de Iván Acosta.

Adicionalmente se presentará Con una canción cubana en el corazón (Un-Gyve Press, Boston), el más reciente libro de Acosta, un coffee table book bilingue que contiene 80 relatos biográficos a través de los cuales se narran pasajes de la historia de la Cuba contemporánea y su exilio, dos LPs o CDs de música cubana y 280 carátulas de LPs de la llamada época dorada de la música cubana, provenientes de la colección personal de Acosta, un libro obligado para coleccionista. Será presentado por la ensayista Ileana Fuentes, directora del Museo Americano de la Diáspora Cubana, el profesor y músico Alfredo Triff y Luis Leonel León, quien ha estudiado la obra de Acosta y actualmente produce un largometraje documental sobre la vida de este dramaturgo y cineasta cubano exiliado en Nueva York desde 1961.

Sucesivas presentaciones incluyen el libro de relatos de Gisela Lovio Mundos paralelos, presentado por Armando Añel; el poemario Brújula quebrada, de Julio Antonio Molinete, –co-ganador del Premio de Poesía Dulce María Loynaz 2017–, presentado por Jorge Olivera; la novela El guardián en la batalla, de Armando de Armas –co-ganadora del Premio de Narrativa Reinaldo Arenas 2017–, presentada por el narrador José Abreu Felippe y el poeta Denis Fortún; y el libro de relatos Nanas para dormir a los bobos, de José Hugo Fernández –co-ganador del Premio de Narrativa Reinaldo Arenas 2017–, presentado por Luis Felipe Rojas.

Esta edición de VISTA cerrará con la presentación de la compilación La piedra en el camino, los nueve días en que murió Fidel Castro (Neo Club Ediciones, 2017), un libro con caricaturas, declaraciones, comentarios y artículos de Adrián Morales, Alfredo Pong, Amir Valle, Annelys Casanova, Antonio Ramos Zúñiga, Aristides Pumariega, Armando Añel, Armando de Armas, Augusto Juarrero, Barack Obama, Bárbara Travieso, Carlos Alberto Montaner, Carlos Curbelo, Carlos Eire, César Menéndez Pryce, Donald Trump, Exilda Arjona, Faisel Iglesias, Félix Luis Viera, Gustavo Rodríguez, Idabell Rosales, Ileana Ros-Lehtinen, Iván Acosta, Janisset Rivero, Joel Cano, Jorge Arronte, Jorge Ignacio Pérez, José Armando Rodríguez, José Hugo Fernández, Juan Abreu, Juan Antonio Blanco, Juan Manuel Cao, Julio Fowler, Leyser Ley Martínez, Lilo Vilaplana, Lincoln Díaz-Balart, Luis Leonel León, Manuel Gayol, Marcell Felipe, María Victoria Machado, Mario Díaz-Balart, Midiala Rosales, Mike Pence, Modesto Arocha, Nicolás Águila, Norge Sánchez, Omar Santana, Oswald Santos, Pablo Jesús Socorro, Rafael Marrero, Ramón Fernández-Larrea, Randy Espinet, Rebeca Ulloa y Yoaxis Marcheco.

Un panel presentado por Karen Caballero y moderado por Juan Manuel Cao, en el que participarán Adrián Morales, Rebeca Ulloa, Juan Antonio Blanco, Lilo Vilaplana, Gustavo Rodríguez (Garrincha), Aristides Pumariega y Alfredo Pong, profundizará en las circunstancias abordadas en el libro.

Desde el año 2014, el Festival Vista de Miami da a conocer el trabajo de escritores, editores y artistas, fundamentalmente independientes, en interacción con colegas de otras ciudades y países.

El festival aspira a ofrecer un espacio de continuidad e intercambio a individuos, editoriales y organizaciones cuya labor cultural constituya un aporte comunitario y merezca apoyo y reconocimiento.

En Cuba, a pesar de la represión intelectual vigente, el Festival Vista ha celebrado ya varias ediciones al margen de las instituciones estatales, en colaboración con el Club de Escritores Independientes de Cuba (CEIC) y otros grupos y creadores de la sociedad civil.

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