“La noche”, primero de los relatos carcelarios ilustrados

LA NOCHE, por Daviel Prieto Olay  

Taller Literario “Tras las rejas del poeta”

Ilustraciones de Luis Trápaga

Ambos somos locos. Eminentemente locos. Él tiene una cicatriz en el rostro. Hace mucho tiempo, cuando en una riña del pasillo, le arrebató la chaveta al flaco de la esquina. Mi rara marca en la parte izquierda del pecho viene de una calentura, con mi prima del campo durante mi adolescencia.

No puedo decir que tenemos dulce el alma ni la mente, algo horrible que nos aleja un tanto de la belleza. Tanto los suyos como los míos son ojos llenos de
rabia y resignación enfrentados a la situación del entorno. Eso nos ha unido por largos años de encierro. Quizás por el desprecio que sentimos el uno al otro por nosotros mismos.

Nos conocimos una mañana en el patio solar, mientras hacíamos ejercicios para avivar el cuerpo y moretear un poco la piel. Nos examinamos sin gracia, pero con rara curiosidad; allí nos dimos la primera ojeada, nuestras respectivas miradas de complicidad.

En las celdas todos estaban de a seis. Otras eran de nueve y las más grandes para treinta y seis reclusos. Las literas de tres camas de hierro parecían un vaivén sobre el piso de granito toda la noche. Eran auténticas parejas de viejos presidiarios que se amaban como locos, entre la angustia, el amor y el desamor tras las rejas; esposos, novios, amantes, transgresores de la ley. Atados de la mano a la deriva del tiempo. Solo Ángel y yo teníamos las manos sueltas, crispadas a la cintura sin soltarnos.

Nos miramos con detenimiento, con solvencia, sin reparo. Recorrí la hendidura de sus pompas con el enorme desparpajo que daba mi símbolo lingual desaparecido en sus adentros. Él, sonrojado, mugía como gata en celo.

– Me gustó que fuera dura- dijo. Has inspeccionado mis entrañas cual hojarasca en bosque ajeno. Me gusta tu barba, cómplice de subversiones policiales.

Llegada la hora entramos donde más queríamos. Él se retorcía a los bombardeos continuos de mi bomba presidiaria.

A la mañana siguiente nos sentamos en mesas distintas. Las aulas del Combinado del Este eran destinadas a los más jóvenes. Para sopesar la situación aprobaron que los de más años se unieran a nosotros como ejemplo de perseverancia. Un viejo sentado al lado de un joven. Solo eso nos separaba un par de horas al día dos veces por semana. Él no podía mirarme. Le daba celos verme sentado con otro, pero yo, aun en la penumbra del local y la oscuridad del día lluvioso rozaba de reojo su negra cabellera encrespada, su oreja colorada ante la mirada penetrante de su amado. Era la mirada de su lado virginal.

Durante dos horas admiramos las respectivas bellezas de cada uno, a pesar de la distancia prudencial. Un guardia, vestido totalmente de verde, uniforme ajustado y bastón enarbolado descubrió como espantajo la complicidad del entorno.

– Oye, tú, interno. Póngase de pie. ¿Cuál es su insistente mirar al interno de la fila dos?

– A usted le importa, o quiere que lo mire a usted- le dije.

Solo sentí el duro golpear de mi cabeza sobre el piso de granito. Ahora, en una cama del Hospital, la cabeza vendada y doce puntadas en el rostro. El guardia de pie frente a mi cama en espera de que me recupere para arremeter nuevamente su embestida brutalidad. El guardia se sobaba el paquete a cada instante mostrando su hombría ante un pervertido encarcelado.

– Yo te voy a dar miradas furtivas a los demás, cabrón. No te imaginas lo que te espera. Un 47 es poco para maricones como tú.

– ¿Qué cojones voy a hacer yo en el 47? Ahí debes ir tú por abusador. Te luces porque estás vestido de verde, pero deja que salga y te coja en la calle, cabronzón de pacotilla. Tú vas a saber lo que es dar bastonazos a un indefenso. Lo que tienes es envidia porque no eres capaz de admirar lo bello como nosotros, que, aun perdiendo la libertad, no perdemos el gusto y el amor.

– Cállate.

– Oyeeee

– Que te calles he dicho.

– Ja, ja, ja. Yo gozo con tu sufrimiento. Estás loco por cogerme el tolete y no tienes más que conformarte con el bastoncito negro ese en la mano. Ja ja ja ja ja ja ja. Rinoceronte con cabeza, so´a podrío. ja ja ja ja ja ja ja

El guardiecito se abalanzó sobre la cama y me arrancó de un solo tajo parte de la venda. La herida comenzó a sangrar como si fuera hecha en el momento.

Una enfermera chaparrita corrió a socorrerme. –¡Firme, soldado! Salga inmediatamente de la sala. ¡Salga!

– Pártelo en dos, enfermera. Pártesela. Sin tener piedad, que él no la tuvo conmigo.

– Me pregunto qué suerte habrías corrido si y no estuviera de guardia hoy en la sala. Normalmente la jefa de turno, que le tocaba hoy, es su novia, pero es tan perra como él. No se dan tiempo ni para ellos mismos.

– Ah, ahora entiendo su carácter lacónico y pervertido.

– Ya estás de alta, Rodrigo. Puedes regresar a tu Destacamento. Llamaré a un guardia para que te conduzca. Yo les acompañaré. Aquí están las instrucciones del médico. Debes seguirla al pie de la letra.

La esperé a la salida del hospital. Caminé unos metros junto a ella y el guardia de conduce. Cuando llegamos al edificio 2 ella se detuvo y me miró. Tuve la impresión de que me vacilaba. La invité a que charláramos en la enfermería, y aceptó.

La sala estaba llena, pero en ese momento se desocupó una cama. A medida
que pasábamos entre los guardias y reclusos de conduce, quedaban a nuestras espaldas las rejas, las miradas y comentarios de chismes.

Mis antenas de seguridad biológica están adiestradas para captar la curiosidad enfermiza de guardias y presos, ese bruto sadismo que llevan en el rostro, pero mis oídos alcanzan para registrar murmullos, comentarios, risitas y falsas carrasperas. Es como para pegarle un manotazo en la cara, pero no vale la pena. Es mejor ignorarlos y el premio será más grande.

Nos sentamos al pie de la cama que me tocaba a partir de ese momento, no sé cuántos días o semanas. Nos trajeron las ropas de cama y el pijama de paciente. También, pedimos firmar el libro de entrada, si no, es como si nunca hubieras estado allí: lo mismo pueden matarte que desaparecerte sin que nadie sepa de uno. Te dan por fugado de la prisión, o apareces ultimado junto a una cerca acusado por intento de fuga. Si es que alguien vuelve a saber de ti.

— Prométame no tomarme como un loco.

— Jamás pensaría eso. ¿Y tu novio?

— Míralo al espejo que está frente a nosotros. Está a mi lado. ja ja ja ja ja ¿Lo intentas? Hay mucha posibilidad de meternos en la noche. En nuestra noche. Sí, hacerla nuestra en la total oscuridad del silencio. ¿Me entiendes?

— Eso intento. Te preguntaba por el chico de las miradas. Lo leí en tu historia clínica.

— ¡Tienes que entenderme! No es que sea mi novio, novio. Es mi amante amigo. Aquí, si no lo tienes, se te encoge el rabo y la mente, de manera que no vuelves a verlo nunca más. Son veinte años que estaré preso perdiendo toda la juventud. Tengo 22 años y ya llevo cuatro aquí. Cuando salga no tendré ni familia y nadie querrá saber de un expresidiario. Lo total oscuro de la vida. El hombre tiene que saber amar al cuerpo y la mente, si no, estamos perdidos.
Tu cuerpo es lindo, ¿no lo sabías?

Se puso roja como un tomate, y los pómulos de la mejilla se volvieron más oscuros que una manzana madura.

— Vivo solo, tengo el apartamento cerrado. Y estoy solo aquí. Mis padres se marcharon del país antes de yo caer en prisión y no he sabido más de ellos. Ni siquiera saben que estoy aquí, y no creo importarles. Si te casas conmigo me portaré bien y haré todo por salir pronto de aquí.

Mirándome a los ojos, como me gusta, me dijo.

— Nosotros no podemos tener relaciones con los reclusos. Eso está en el reglamento.

— Pero ¿Y la parte humana? Está por debajo del Reglamento.

— No, no es eso, mi santo. Yo quisiera, pero no puedo. Es como dice la canción de Los Van Van: me gustas pero no puede ser. Te ayudaré en todo lo que pueda, pero más no puedo hacer, por favor.

Hice un brusco gesto insinuando una caída al piso y, al intentar agarrarme por el brazo, tomé sus labios con los míos. Lo más dulce que he sentido en toda mi vida.

No supe más de ella. En aquel instante un guardia entraba por la puerta del frente conduciendo a otro recluso. Todos los golpes siempre van a mi cabeza. Su bastón no fue la excepción. Todavía me duele, más que el golpe, saber que la trasladaron de centro por mi causa. Mis ojos se apagan como luces en la noche. Ángel, a mi lado, cuida como un gran enfermero mis heridas. Este es el lugar más oscuro del alma.

Entre el Teatro y la Poesía: Teresa María Rojas

Por James Campbell Jerez

Hurón Azul, Managua, 20 de diciembre de 2020

En el programa de Radio Televisión Martí “Entre nosotros” (16 de noviembre de 2020) el poeta  Orlando González Esteva entrevista a Teresa María Rojas (poeta, actriz y profesora de teatro), cubana como él y, también como él, exiliada. El poeta González Esteva, es amigo personal y de la poeta Rojas y como tal la ayuda en la caza permanente de la palabra precisa que esta autora utiliza para titular sus poemas y/o poemarios. Pero no es un proceso sencillo, confiesa Rojas, pues la palabra precisa, tanto para titular un poema o un poemario la busca, mientras esta la acecha, la acosa; me dice “búscame, búscame o no te dejo respirar”.

Mientras tanto, Rojas se debate entre dos pasiones: el teatro y la poesía. Y en esta dualidad se entrecruzan los acosos inspiradores e iluminantes. Al primero lo define como un amante exigente y cruel que mientras está con él, le brinda la posibilidad de la inspiración poética, misma que se le presenta como el beso del amante efímero, por lo egoísta y acaparador que es el amante del arte escénico.

Teresa María Rojas es la autora del reciente poemario “Ecos de la brevedad”, 70 poemas, la mayoría de ellos inspirados en su hija fallecida, afirmó la autora. Un libro de versos esenciales, habitados por la música y el ritmo propio de todo lo existente, como lo describe la Editorial Hurón Azul, bajo cuyo sello fue publicado.

Para la poeta, actriz y directora teatral cubana, la portada de “Ecos de la brevedad” es la pintura del artista cubano César Santos que Teresa describe como las ondas que deja una piedra cuando se lanza al agua y encima un caracol que mueve el eco y se posa una abeja tratando de entrar por el hueco del caracol. Y es como si ahí viviera la abeja. El autor de la obra pictórica ve a Teresa como una abeja, agregó la poeta.

Para esta amante de la poesía y el teatro, la primera es necesaria en estos tiempos tan turbulentos porque han significado “el gran bastón en mi vida que me ayuda a imaginarme y vivir una vida mejor”. Sin embargo, lo acaparador y desgastante del amante Teatro, le ha alejado de su otro amante, pero que contradictoriamente le sirve de inspiración para su obra poética. Sin embargo, el ser actriz le resulta terapéutico porque interpretar personas es una manera de descansar de una misma.

Inaugurada nueva sede de la Cinemateca de Cuba

Flor de Paz, La habana, 20 de octubre de 2020

CUBAPERIODISTAS

Como parte de las actividades por la Jornada Cultura Cubana, quedó inaugurada este 20 de octubre la nueva sede de la Cinemateca de Cuba —en la que fuera la residencia de Alfredo Guevara, fundador y primer presidente del Instituto Cubano de Cine e Industria Cinematográfica (ICAIC).

La asignación de esta nueva sede, por el gobierno y el Ministerio de Cultura, es apreciada como un reconocimiento al trabajo desempeñado, escribió Luciano Castillo, director de la Cinemateca, en un texto publicado en el sitio institucional del ICAIC.

“¡Y qué mejor espacio para acogerla que la residencia de Alfredo Guevara, representante de la estirpe de los fundadores! A su gestión debemos no solo el nuevo cine cubano promovido por el ICAIC, sino todo lo que generó: el Noticiero ICAIC Latinoamericano, la propia Cinemateca de Cuba, los cine móviles, el cine de animación con un criterio artístico, la llamada “escuela documental cubana”, el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, el movimiento de una cartelística cinematográfica con genuinos rasgos distintivos y el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano”.

El 6 de febrero del año curso, el centro cumplió 60 años. De acuerdo con Castillo, no son pocos resultados obtenidos durante las décadas transcurridas y muchos son los planes. “Unos perspectivos y otros en distintas fases de ejecución”.

Entre los más importantes —señaló—, están la atención primordial a la restauración del patrimonio fílmico con que se cuenta y un viraje radical en la dirección de comunicación, con especial énfasis en el rediseño de su sitio web y su presencia en las redes sociales.

La casa de la Cinemateca, situada ahora en la calle 11 no. 806, entre 2 y 4, en el Vedado —añade Luciano Castillo—, deviene espacio idóneo para reunir sus fondos bibliográficos, hemerográficos y su creciente colección de copias en formato DVD y Blu-ray, dispersos hasta ahora en distintas áreas del edificio del ICAIC. Su remodelación permitirá, además, disponer de la pequeña sala El Mégano, destinada a proyecciones y conferencias, y un vasto patio para la realización de actividades multidisciplinarias, con el protagonismo del séptimo arte y sus creadores.

Entre los logros alcanzados por la institución, Castillo destacó su contribución decisiva a la restauración de otra obra mayor en la historia de nuestro cine en el archivo de la Academia de Hollywood: La última cena (1976), de Tomás Gutiérrez Alea, seleccionado para la sección de clásicos por el Festival de Venecia. “Ese honor correspondió en 2019 a La muerte de un burócrata, dirigido también por Titón, y exhibido en agosto junto a su documental El arte del tabaco en el Festival Il Cinema Ritrovato, de Bologna”.

Asimismo, dijo que coincide con François Truffaut cuando afirmó en 1968: “Todo lo que sé lo aprendí del cine, a través de sus películas. Del cine se aprende su historia, su pasado y presente en la Cinemateca. Solo en ella se aprende. Es una enseñanza perpetua. Yo formo parte de la gente que necesita volver a ver siempre viejos filmes, los del cine mudo y el sonoro. Por lo tanto, me paso la vida en la Cinemateca”.

Lée la noticia original, en: https://www.cubaperiodistas.cu/index.php/2020/10/inauguran-hoy-nueva-sede-de-la-cinemateca-de-cuba/

Presentado el cuarto tomo de la Bitácora de cine cubano

La Habana/ Madrid

8 de diciembre de 2020

Cinemateca de Cuba

El martes 8 de diciembre se presentó en La Habana, después de ser postergado durante varios meses por le epidemia de covid19, el cuarto tomo de la Bitácora de cine cubano.

La implicación de la Cinemateca de Cuba y colaboración la Agencia Española de Cooperación Internacional AECID, ha servido para sacar a la luz varias obras clave de la cultura cinematográfica cubana, muy especialmente la denominada Bitácora de cine cubano, obra de referencia de todo el patrimonio fílmico insular en 5 tomos.

Estos volúmenes constituyen la única referencia de su tipo sobre la producción fílmica cubana, desde el cine silente en 1897 hasta la producida por el ICAIC desde su constitución en 1959 hasta el año 2017. El presente proyecto puede entenderse como el producto de años o décadas de recuperación del patrimonio fílmico cubano, siendo éste la guía o bitácora, entendido como andadura, revisión, ampliación y rectificación.

En la presentación estuvieron los representantes de las embajadas de Francia, Polonia y España, quien, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, ha apoyado, junto a Ediciones Hurón Azul y la Cinemateca Canaria, el proyecto de sistematización del cine cubano.

BITÁCORA DE CINE CUBANO

TOMO IV: PRODUCCIÓN ICAIC (1960 – 2017)

Volumen 4: Cine documental

El cuarto tomo de la Bitácora de cine cubano ahonda en la documentalística insular, compilando todas las obras de la llamada Escuela Documental Cubana. Abarca la vasta producción de cine documental del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), desde su fundación el 24 marzo de 1959 hasta el año 2017.

Inaugura el Presidente de Cuba Díaz-Canel la nueva sede de la Cinemateca de Cuba

Por: Rubén Ricardo Infante
Publicado en: Cultura Cubana

Con la presencia del presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, se inauguró este 20 de octubre la nueva sede de la Cinemateca de Cuba. El acto de inauguración es una de las actividades desarrolladas por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) dentro de la Jornada de la Cultura Cubana.

La Cinemateca de Cuba, fundada en 1960 por Héctor García Mesa, ocupa a partir de este martes la antigua residencia de Alfredo Guevara (1925-2013), figura esencial en el movimiento del cine cubano después de 1959. La casa, ubicada en la calle 11, entre 2 y 4, en el Vedado habanero, acogerá a partir de este momento la labor de conservación, investigación y promoción del cine cubano e internacional que desarrolla la institución.

El director de la Cinemateca, Luciano Castillo, expresó: En nombre del heterogéneo equipo de esta institución, testimonio el reconocimiento a las máximas autoridades del gobierno por asignarnos este espacio privilegiado e incomparable que habitara Alfredo Guevara, un fundador por antonomasia. Su impronta, como la de Héctor García Mesa, acompaña perennemente nuestra denodada labor. Deseamos transmitir nuestra gratitud por el constante aliento recibido de la presidencia del ICAIC.

A título de los cineastas y trabajadores, el presidente del ICAIC, Ramón Samada, entregó a Díaz-Canel una visión contemporánea del cartel del filme Lucía (Humberto Solás, 1968), obra del diseñador Patricio Herrera Vega, para que se le haga llegar al compañero Raúl Castro, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Asimismo, Luciano Castillo entregó al presidente cubano el cartel ganador de la convocatoria que celebró los 90 años del natalicio de uno de nuestros cineastas mayores, Tomás Gutiérrez Alea, obra del diseñador Jorge Félix Rodríguez.

En la actividad se exhibió un audiovisual realizado por Manuel Pérez y Kenia Velázquez, que rinde homenaje a Alfredo Guevara y a Héctor García Mesa, además de rescatar para la memoria del cine cubano y nuestra cultura la labor de una institución como la Cinemateca de Cuba a lo largo de sus seis décadas de existencia.

Como parte de la labor de búsqueda e investigación que desarrolla la Cinemateca se presentaron fragmentos de una copia encontrada hace cinco años de Cancionero cubano, filme estrenado el 7 de agosto de 1939.

Según refirió Castillo, la compañía Películas Cubanas Sociedad Anónima encomendó esta sexta producción al catalán Jaime Salvador, director de los tres precedentes: Estampas habaneras, Mi tía de América y La última melodía. Al principio era un cortometraje, cuyo argumento era un pretexto para eslabonar incidentes humorísticos con las más populares canciones del maestro Ernesto Lecuona justificadoras del título. En las cintas anteriores la música era un aderezo prodigado dentro de la trama, pero en Cancionero cubano es la razón de ser”.

En la inauguración participaron también otros dirigentes del Estado y el Gobierno junto a cineastas, investigadores y especialistas que laboran en la Cinemateca de Cuba.

Lée la entrevista original en: http://www.cubadebate.cu/noticias/2020/10/20/inaugura-diaz-canel-nueva-sede-de-la-cinemateca-de-cuba/

Entre nosotros: Teresa María Rojas; por Orlando González Esteva

Entrevista a Teresa María Rojas; por Orlando González Esteva

Radio y Televisión Martí

16 de noviembre 2020

Escucha la entrevista en: https://www.radiotelevisionmarti.com/a/277102.html?withmediaplayer=1

Ecos de la brevedad; Teresa María Rojas (Ediciones Hurón Azul, Madrid, 2020)

 

Homenaje a Teresa María Rojas: una vida sobre las tablas

Con ocasión del lanzamiento de su último poemario (Ecos de la brevedad, Ediciones Hurón Azul, Madrid, 2020), El Nuevo Herald presenta un breve recorrido por algunas de las escenas a las que Teresa dio vida en su carrera. Puedes verlo aquí:

https://www.elnuevoherald.com/entretenimiento/teatro/article247224374.html

El Centro Cultural Cubano de Nueva York dedica su congreso anual a los vínculos entre Cuba y España

Inmigración, criollismo, independencia e integración cultural serán temas de dos próximas jornadas

El Centro Cultural Cubano de Nueva York celebrará su XIX congreso anual el próximo fin de semana en dos jornadas que dedicará este año a los estrechos vínculos entre Cuba y España y que se realizarán de manera virtual a través de la página oficial de la institución.

El evento, titulado España en Cuba: un ir y venir se concentrará el sábado 21 de noviembre en la inmigración, el criollismo y la gestación nacional con las palabras de bienvenida de la presidenta del centro cultural, Iraida Iturralde, y la conferencia de apertura “España en Cuba… y viceversa” y un conversatorio vía Zoom.

Ese mismo día la jornada vespertina iniciará con el segmento gastronómico “La comida española lejos de España, el contrapunteo de la tortilla y otras anécdotas”, a cargo de Juan Ángel Espasande, de Ñ Tapas Bar, situado en Crosby Street en Nueva York.

A las 2:00PM está previsto un panel con fragmentos fílmicos y las conferencias “El obispo Espada y su legado a Cuba”, “El habla de Andalucía y el español de Cuba: una identidad compartida”; “Sociedades gallegas en Cuba: Identidad local y movilización atlántica (1870-1940)”, y “Cuba y Asturias: Rutas de memoria y reinvención”, tras las que se realizará otro conversatorio, también vía digital.

El día cerrará con danza fusión, flamenco cubano, una propuesta de la compañía de Lizt Alfonso.

El domingo el congreso del Centro Cultural Cubano de Nueva York sesionará centrado en la independencia, la identidad e integración cultural.

El programa incluye la presentación del Premio Amelia Peláez 2021 en su jornada matutina durante la cual también se celebrará un panel que incluye un testimonio de Juan Goytisolo sobre la Cuba colonial y se conversará sobre el legado empresarial de los catalanes en Cuba, los lazos histórico-literarios entre Cuba y Canarias, entre otros temas.

A las 2:00PM tendrá lugar la mesa redonda “Cuba en España” con historias del exilio cubano. Entre varios testimonios, Pablo Díaz Espí, director de DIARIO DE CUBA, hablará sobre el trabajo de nuestro medio.

En una sección en primer plano se presentarán algunos hitos de la farándula española en Cuba, con Carmen Amaya, Sarita Montiel, Lola y Lolita Flores, entre otros, y una coda en Son de negros en Cuba (filme) cerrará el programa a las 5:00PM.

Los asistentes al congreso en línea tendrán acceso exclusivo a tres eventos complementarios que se celebrarán en diciembre.

Estos son El punto cubano y el son, una sesión en vivo entre Yuniel Jiménez y Yeray Rodríguez desde Nueva York y las Islas Canarias, el martes 1 a las 7:00PM; la premiere mundial de la obra de teatro La Indiana, de Saida Santana, en vivo desde Madrid, el domingo 13 a las 5:00PM; así como el espectáculo ¡La Magia de la Zarzuela!, con arias legendarias de zarzuelas cubanas y españolas, en vivo desde México, el viernes 18 de diciembre, a las 7:00PM.

El programa del congreso ha sido presentado en asociación con el Instituto Cervantes, el Instituto Canarias-América of Hunter College, el Forum on Migration of Bernard College, el Instituto de Estudios Latinoamericanos y el Greater Caribbean Center de la Universidad de Columbia.

Lée la noticia original en Diario de Cuba: https://diariodecuba.com/cultura/1605270241_26444.html

Entrevista a Haydée Sardiñas por… Haydee Sardiña

Portada del libro

Publicado en: Otro Lunes. Revista hispanoamericana de cultura. nº57

8 de noviembre de 2020

Nacho Rodríguez

Haydée es tan especial que prefiere entrevistarse a sí misma. Cuando le propuse hacerle una entrevista para un medio de comunicación, a tenor de su nuevo libro de relatos Fresa salvaje para siempre. Historias de amor y fastidio (Ediciones Hurón Azul, 2020) enseguida me respondió, vía mensaje de texto desde La Habana, que preferiría entrevistarse a sí misma. Adujo que ya lo había hecho, en anteriores ocasiones, y que nadie lo haría tan bien como ella misma. Claro, pensé, uno se conoce mejor a sí mismo que a los otros. Además, ya habíamos hecho otra entrevista meses atrás y había gastado mis mejores balas.

El ejercicio en cuestión parece originarse en un cuestionario estándar que encontró en algún lugar y le gustó. Hace meses le dio por responderlo. “Envíamelo entonces”, le dije, “y así salimos airosos del asunto y no tienes que molestarte en enviarme enmiendas parciales”. El problema era que el cuestionario, con las decenas de respuestas, estaba o está en su oficina, a la que hace meses no acude por la pandemia. Esa pequeña circunstancia no fue obstáculo para Haydée, ya que… Decidió entrevistarse nuevamente.

Al poco de revisar la entrevista comprobé con preocupación que había firmado su propia entrevista como Haydee Sardiña; esto es, sin la ese final que recoge el libro en lomo, portada, portadillas, colofón, etc. Esperé que fuera una hora decente en La Habana y le envié un mensaje. ¿Sardiña o Sardiñas?, pregunto. “Ponlo como esté en la portada” me responde de inmediato. ¿Y qué hay de la tilde de tu nombre?, continúo en otro mensaje, ¿también como aparezca en la portada? Su siguiente respuesta me deja estupefacto: “Sí, son detalles sin importancia”. Pues sí, esta es Haydée, Sardiñas o Sardiña. No importa. Y como no importa, además de maquetar algo el texto y ponerle un par de tildes, he tenido que completar una respuesta que estaba cortada… ¿Quién que no sea Haydée Sardiñas/ Haydee Sardiña podría darse cuenta? Son detalles sin importancia.

Ahora les presento a la autora, a partir de lo que ella escribió sobre sí misma al comenzar este 2020: “Me gradué en 1989 en Ingeniería en Control Automático en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría. Fabriqué muñecas de trapo durante el Periodo Especial, escribí guiones para programas de Radio y TV, intenté dar clases de inglés, trabajé como secretaria ejecutiva para una compañía canadiense que por algún motivo quebró, y desde hace 10 años trabajo en la Embajada Norteamericana en La Habana (o lo que queda de ella). Mis gustos literarios tienen más que ver con la forma en que está escrito algo que con la historia que cuentan. Las cosas que me gustaría hacer antes de morirme, son: escribir una obra de teatro y escribir otro guion para un telefilme (ya escribí uno). Pero no tengo apuro. Tengo dos pasiones: la literatura y enamorarme (en tercer lugar estaría la cerveza y los amigos, juntos).”

No obstante, y antes de entrar en su auto entrevista, debemos hablar del libro en cuestión. Decía Teresa Dovalpage en el prílogo (sí, escrito así) de Alamar, te amo, publicado en 2018 y en el que participaron catorce narradoras cubanas (entre ellas la propia Haydée), que “el realismo puro y duro pierde parte de su dureza, casi diría que se humedece, pasando por las manos de una mujer”. Y es que estamos, en la mayor parte de los relatos de Haydée, ante un narrador masculino escrito por una mujer.

Ponerse en el pellejo de un hombre no solo es pan comido para Haydée (por algo será), sino que, cuando lo hace, uno tiene el deseo de querer ser el hombre que ella juega a ser. Qué simples son los hombres, para que se identifiquen tan plenamente con una fantasía femenina. O qué grande es la escritora. Como siempre, Haydée nos ofrece una explicación desapegada: “No sé por qué he preferido a veces escribir desde una voz masculina. Será una manera de esconderme. No me gusta sentirme descubierta.” ¿Pero es que hay algo menos encubierto que afirmar esto?

Si bien hay relatos que están pintados con ese material que Virgilio Piñera (dicen que) llamó “costumbrismo socialista” (como el propio relato «Amor y fastidio»), donde se exacerba hasta el límite las contradicciones de un sistema patológicamente institucionalizado y que para los lectores ajenos a él podrán leerse como simple “realismo mágico”, está siempre el amor (y el erotismo) penetrando su dureza como único antídoto de salvación de la vida cotidiana, por más que este, como en el relato citado, sea también institucionalizado.

Esta selección de relatos proviene de cuatro libros de la autora. Tres de ellos editados (en Cuba). El primero de ellos, Historias de Amor y fastidio (Editorial Extramuros, 2007), fue editado por Michel Encinosa, uno de los autores compilados en Malditos bastardos (Colección G., La Palma, 2014). Ese mismo año, otra pequeña editorial antillana publicó Recortes del Paraíso (Editorial El Mar y la Montaña, 2009). La última publicación es Fosforera Bill y otros cuentos (Ediciones Loynaz, 2011). Aunque entre esa fecha y 2018 Haydée no volvió a publicar (dos de sus relatos aparecieron en la antología erótica Alamar, te amo de Ediciones La Palma), cuenta con otro libro (inédito) de relatos (o de cuentos, como mejor dicen en Cuba).

Al revisar su auto entrevista, comprendo que falta algo vital: la alusión a su propia creación. Una vez más le pido a Haydée que visite sus relatos, a tenor de la selección que hemos hecho. Le sugiero que intente tejer puentes entre la ficción narrativa y su génesis vital. “Te lo envío pronto”, contesta en un breve mensaje. Tarda unos días en responder; se lo está pensando, ya ha hablado y escrito mucho sobre lo que opina de su propia obra (esto lo digo yo). Finalmente, escribe esto: “Hay algunos relatos que prefiero por encima de los demás. De Fosforera Bill me gustan sobre todo los personajes, que están creados a partir de personas que conocí. A Lino el trompetista, la flaca y al mismo Fosforera Bill te los puedes encontrar cualquier noche haciendo sopa (música por encargo) en el malecón habanero. También los personajes negativos, los problemas con la vivienda y la precariedad económica los puedes encontrar en cualquier esquina, desafortunadamente. Pero si tuviera que elegir tres de ellos, serían: «Filosofía Poética de Marcelino Pasquale», una historia de literatura dentro de la literatura, inspirado por eventos reales (intento de suicidio, escritura y redención) y por la lectura de Roberto Bolaño; «Una botella de felicidad», por su ingenuidad y sencillez, y «Alternativas probables” inspirado, probablemente, en la lectura de Alfredo Brice Echenique hace muchos años. El relato cuenta una historia de amor entre personajes que se sobreviven en los ambientes más sórdidos, pero creo que hay ternura en la historia y música en las palabras. Creo que la depresión, la adicción a los psicofármacos y la frustración están en todos ellos, pero también, la superación, la esperanza y, a ratos, la resignación.”

Ahora pasemos, finalmente, a la auto entrevista.

¿Cuál es el primer libro que recuerdas?

La primera historia que recuerdo es «Juan Darién» de Horacio Quiroga. Me la leyó mi papá siendo chiquita y se la leí yo a mi hijo después. Creo que «Juan Darién» siembra compasión en las personas. Luego recuerdo muy vívidamente «La vida de algunos animales», de una autora rusa que era veterinaria en un zoológico de Moscú y que marcó a gran parte de mi generación, y La mujer fantasma de William Irish. Leí muchos policiacos cuando era adolescente.

¿Crees en la inspiración? ¿De dónde vienen tus ideas?

Totalmente. Creo en la inspiración y en la lectura. Los libros que lees en la adolescencia y primera juventud te enseñan casi todo lo que hay que saber para escribir. Luego, llega una frase o una idea que se te queda dado vueltas y describe una situación que estás atravesando o sentimientos que estás experimentando, y a partir de ahí todo ocurre naturalmente. Sin esa frase, (o metáfora, como diría Milan Kundera) no habría historia.

¿Cuál es una de las historias que has escrito que más te gusta? ¿Recuerdas cómo nació?

Escribí una historia de ciencia ficción hace tiempo que se titula «O». En aquel momento me había enredado en una relación sin sentido con un hombre MUY atractivo. Eso era todo lo que yo veía en él. En «O» trato de encontrar una explicación para una relación tan vacía.

¿Qué te motiva? Si es la lectura, menciona títulos.

Leer me motiva mucho. Hay libros que releo cada cierto tiempo y siempre me dan deseos de escribir. Los últimos que recuerdo son El que tiene sed, de Abelardo Castillo y cualquiera de los libros de Chuck Palahniuk. Son dos escritores muy diferentes, pero Castillo tiene música y ritmo, y Palahniuk una manera peculiar de usar el lenguaje. También está Manhattan Transfer de John Dos Passos. Es el tipo de libro que me gustaría escribir alguna vez, pero sobre la Habana.

¿Cuándo supiste que querías ser escritora?

La literatura es la cosa que más disfruto. Me despierta una emoción muy diferente a otros tipos de felicidad. Nunca creí que podría ser escritora. Siempre tuve libreticas de notas, pero la escritura es algo que respeto demasiado para pensarla como posible. Sin embargo, un día, en medio de una de muchas caminatas por La Habana con unos zapatos muy incómodos, bajo un sol terrible y sin poder agarrar el transporte público, se me instaló una frase en la cabeza. La frase se convirtió en un texto de 3 o 4 páginas, que convertí en una especie de cuento. Y a mis amigos les gustó. Fue una revelación. La sensación de que alguien disfruta lo que escribes, de que se rían (porque en aquella época usaba una especie de humor negro y me interesaba mucho reírme de los problemas y de mí misma) fue algo maravilloso que descubrí y que solo comparo con la sensación de enamorarse.

¿Cuál es tu mejor recuerdo como escritora?

El día que leí mi primer cuento más o menos serio («O») en público y Raúl Aguiar me dijo que lo quería publicar.

¿Cuál es tu criptonita como escritora?

La estabilidad. Una pareja estable y un trabajo de 8 a 5 que me permita pagar las cuentas pero me robe el tiempo.

¿Alguna vez has considerado escribir bajo un pseudónimo? ¿Cuál?

Muchas veces. Me gustaría esconderme un poco sobre todo de la familia. No quisiera que leyeran lo que escribo. Además, mi nombre no es musical. Haydee Paz, por ejemplo, sería más sonoro.

Al escribir, ¿intentas sobre todo ser original o complacer a los lectores?

Ninguna de las dos cosas. Cuando tengo suerte de escribir algo, lo hago en primer lugar para mí, porque necesito hacerlo y sobre asuntos que me preocupan o me interesan.

¿Con qué otros autores mantienes amistad y de qué manera te han ayudado a ser mejor como escritora?

Raúl Aguiar, José Miguel Gómez (Yoss) y Ernesto Pérez Castillo han revisados mis textos y me han infundido confianza, que siempre me falta. A ser mejor escritora me ha ayudado leer.

¿Cómo afectó publicar tu primer libro a tu proceso de escritura?

Entonces descubrí que quería más. Implica el riesgo de empezar a escribir pensando en el público, en los concursos, en volver a publicar porque ser conocida de cierta forma, es una trampa que puede hacerte pensar en hacer cosas que no querrías hacer antes.

¿Qué hiciste con tu primer pago como escritora?

Fueron 2.000 pesos de un premio regional. No era mucho dinero y eran tiempos difíciles económicamente. Lo gasté en cosas primarias.

¿Lees las reseñas de tus libros? ¿Te afecta? ¿Cómo enfrentas eso?

Las leo, por supuesto. Me afectan mucho. Tanto como los comentarios de los amigos. Con el tiempo he aprendido a superar la ansiedad de esperar un comentario y he aprendido a confiar más. También me tomo más tiempo para compartir los textos.

¿Tienes alguna máxima o refrán que rija tu vida? ¿Cuál es?

No sé si sea una máxima en mi vida, pero termino aplicándola siempre, así que debe serlo. Es una frase de «Tauromaquia», un minicuento de Juan José Arreola: “Donde quiera que haya un duelo, estaré de parte del que cae, ya se trate de héroes o rufianes (…) porque yo también soy dos, el que pega y el que recibe las bofetadas”.

¿Tienes miedo a la página en blanco?

No vivo de la literatura. Si tuviera que escribir para vivir, una columna o en un espacio fijo en alguna revista, tendría que enfrentar esos miedos. Pero cuando uno escribe por placer, esos fantasmas no existen. Cuando no escribo, me falta algo, lamento no ser capaz de crear nada, pero he descubierto que forzar la creatividad no funciona. Se pueden producir muchas cosas de poco valor si uno se deja llevar por las ganas de tener algo que mostrar. Entonces, le voy a la contraria al refrán que dice “no tener nada que decir no es motivo para callarse». Pienso que “no tener nada que decir es el mejor motivo para callarse.” Y es lo que hago. No es que me guste, pero mientras tanto, leo y vivo. Para compensar esa frustración escribo guiones de radio y TV. Es un área que depende menos de la inspiración y que disfruto mucho también.

Madrid y octubre de 2020

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Haydée Sardiñas (La Habana, Cuba, 1966). Premio Luis Rogelio Nogueras de cuento 2006, con el cuaderno Historias de Amor y Fastidio, publicado por la editorial Extramuros, que luego recibiera el premio La Puerta de Monserrat 2008, otorgado por el Centro Provincial del Libro y la Literatura. Primer premio en el concurso de cuentos de ciencia ficción Juventud Técnica 2007, con el relato «O». Premio La llama doble 2008, con el relato «Finales felices». Premio Regino E. Boti 2008 con el cuaderno Fresa salvaje para siempre, publicado por la editorial El mar y la montaña, con el título Recortes del paraíso. Premio Paco Mir 2009 con el cuaderno En la escena del crimen (inédito). Premio Hermanos Loynaz 2010 por la obra Fosforera Bill y otros cuentos. En 2018 dos de sus relatos conformaron la antología erótica Alamar, te amo (Ediciones La Palma, Madrid).

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Lée el artículo original, en: http://otrolunes.com/57/otrolunes-conversa/entrevista-a-haydee-sardinas-por-haydee-sardina/

 

La Cinemateca de Honduras Enrique Ponce Garay tendrá su propia Bitácora de cine

ANTECEDENTES

 

Hurón Azul consolida su alianza con la Cinemateca de Cuba con la aparición, en 2016, del libro “El cartel cubano llama dos veces”, cofinanciado por la Agencia  Española  de  Cooperación  Internacional  para  el  Desarrollo  AECID  del Ministerio   de  Asuntos   Exteriores   y   Cooperación.  Este   libro   es   un   compendio de la cartelística cubana desde 1915 hasta nuestros días.  Medios tan relevantes como El País celebraron su llegada afirmando que: “Más allá de lo que se muestra en las pantallas, una parte de la historia del cine de cada país se puede contar también a través de los carteles que promocionan sus películas. Un lugar donde tradicionalmente se ha mimado la elaboración de afiches para filmes es Cuba, como demuestra el libro El cartel cubano llama dos veces, en colaboración con la Cinemateca de Cuba y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.”

En 2018, durante la 77 Feria del Libro de Madrid, Ediciones Hurón Azul, con el apoyo de la Filmoteca Canaria, y también la AECID, presentó los 3 primeros tomos de la “Bitácora del cine cubano”, un compendio de todo el patrimonio cinematográfico de creación nacional. El 4º tomo fue editado en 2019, en colaboración también con la AECID.

AMPLIAR LA BITÁCORA DE CINE LATINOAMERICANO

En la actualidad, Ediciones Hurón Azul busca apoyos para lograr una extensión de la labor de recuperación del patrimonio fílmico de la vecina Centroamérica, específicamente la de aquellos países que, como Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua han realizado una labor desigual, tanto en lo artístico como en lo sistémico y curatorial.

En un primer momento, la alianza establecida con la Cinemateca Hondureña “Enrique Ponce Garay”, inmersa en un proceso de mejora y recopilación de su patrimonio fílmico, supone una alianza para un trabajo seguro, siendo el primer foco del proyecto, que dará lugar a la Bitácora de cine centroamericano.

Para llevar a cabo esta expansión enciclopédica con las mejores garantías de rigurosidad académica y apego a la idea original, será la Cinemateca del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica quien, a través de sus especialistas en cine latinoamericano, acojan, orienten y validen la labor de investigación y curadoría del ensanchamiento cinematográfico americano.

BITÁCORA DE CINE DENTROAMERICANO (4 tomos): Recuperar y sistematizar un siglo de producción cinematográfica de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua.

TOMO I (Honduras): Recuperar y sistematizar 80 años de producción cinematográfica hondureña.

 

 

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