Sobre la Colección 23y12

23y12: Dedicada fundamentalmente a sistematizar, recuperar y difundir el patrimonio cinematográfico cubano, tanto su producción fílmica como el universo que le rodea: la cartelística. Además de la cinematografía, la colección apuesta por los audiovisuales dentro de una concepción abierta del arte cubano y, cómo no, de la fotografia. La base de esta colección se establece en la alianza con la Cinemateca de Cuba y, dentro de esta, con el foco puesto en el proyecto enciclopédico «Bitácora de cine cubano».

El cartel cubano llama dos veces. Sara Vega Miche

La Cinemateca de Cuba y a la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo AECID, trae a España el último trabajo de la Cinemateca sobre el cartel cubano, magistralmente editado por Gilberto Padilla y su equipo de Colección G. «Estos carteles de cine cubano perdurarán como expresión de una manera de hacer específica en el contexto de la Isla, y la serigrafía será su sello distintivo en la cartelística mundial. El destino pudiera ser otro, desconocido hoy, aún por escribirse. Ojalá y siempre sea a favor de los carteles».

Bitácora de cine cubano. Tomo 1. La República (1897-1960). Cinemateca de Cuba

Cine silente (ficción & documental) y Cine sonoro (ficción & documental) Esta «Bitácora» detalla lo hecho antes del surgimiento del ICAIC en 1959, y lo posterior producido desde el nacimiento de esta peculiar institución que ya en su nombre de bautizo lleva intrínseca la unión de su propósito más preciado, léase: INSTITUTO CUBANO DEL ARTE e INDUSTRIA CINEMATOGRÁFICOS. Aquí están detalladas y acompañadas de toda la imaginaría de cada época, todas sus películas, agrupadas por períodos y categorías para conocer el talento aplicado al cine y sus creadores.

Bitácora de cine cubano. Tomo 2. Producción ICAIC (1960-2017). Ficción & animación. Cinemateca de Cuba

Consignada por documentales, ficción, dibujos animados y noticieros, la producción fílmica que se relaciona es asombrosa para la Isla en medio de corrientes tormentosas y, también como el mar, siempre recomenzando. La consideración ganada por el cine cubano, sus creadores e intérpretes, traducida en premios y reconocimientos, denota la pasión puesta en sus afanes creativos. Sorprende el simple hecho de la supervivencia, de una industria que se cuenta entre las más costosas y arriesgadas. Es una experiencia digna, con puntos culminantes en una trayectoria que provoca asombro y reconocimiento hasta en la curva que devela un cierre de parábola, el referido tiempo-bisagra, que requiere imaginación y riesgo.

Bitácora de cine cubano. Tomo 3. Producción ICAIC (1960-1991). Noticiero ICAIC Latinoamericano. Volumen I. Cinemateca de Cuba

Contiene la primera parte de la documentalística insular, con la característica de que allí está, por ejemplo, el Noticiero ICAIC Latinoamericano en sus 1.490 ediciones categorizado por la UNESCO como Memoria del Mundo; y el Tomo IV, que contiene la otra parte de los documentales nacionales.

 

Los flujos de la imagen. Una década de animación independiente en Cuba (2003 – 2013). Caridad Blanco de la Cruz

Es el primer libro relacionado con la imagen en movimiento que -desde una perspectiva integradora- aborda la animación como arte, y la presenta como puente entre las artes visuales, el universo cinematográfico, la televisión, el mundo del diseño e internet. Con un enfoque que nace en el arte contemporáneo y subvirtiendo la noción ortodoxa que sobrevive con respecto a la animación, este volumen de orientación ensayística, recupera una década de creación audiovisual independiente en Cuba (2003-2013), descubre y analiza los antecedentes de ese proceso, al mismo tiempo que expresa el efecto que tienen en la cultura los nuevos medios y las tecnologías de la información y la comunicación, convirtiéndose en una sugerente cartografía del audiovisual cubano contemporáneo.

Otros títulos de la colección:

Bitácora de cine cubano. Producción ICAIC (1991-2018). Documentales. Volumen II. Cinemateca de Cuba

Bitácora de cine cubano. Producción independiente (1960-2018). Cinemateca de Cuba

Las historias no contadas de los carteles del ICAIC. Sara Vega Miche

Sobre Los flujos de la imagen. Una década de animación independiente en Cuba


Presentan primer libro sobre animación independiente en Cuba

El libro Los flujos de la imagen. Una década de animación independiente en Cuba (2003-2013), de la comisaria, crítica e investigadora cubana Caridad Blanco se presentó el jueves 9 de mayo en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, como parte de la programación de la 13 Bienal de Arte La Habana.

Publicado por la editorial española Hurón Azul, el volumen marca un hecho inédito en Cuba y en América Latina al ser el primer libro que se acerca a la animación como arte y la presenta como puente entre las artes visuales, el cine, la televisión, el diseño e internet en la región.

Con imágenes de más de 170 obras de 120 creadores, en las páginas de  Los flujos de la imagen tienen cabida artistas consagrados como Lázaro Saavedra, Luis Gómez, Antonio Gómez Margolles, Alexandre Arrechea, Carlos Garaicoa, Sandra Ramos, Fernando Rodríguez y Glenda León, todos con un reconocimiento global, y creadores más jóvenes como Diana Fonseca, Orestes Hernández, Yunior Acosta, Susana Pilar Delahante, Duniesky Martín, Duvier del Dago, Reinier Nande, Jenny Brito, Yamil Garrote, Marlon Castellanos y Camila García.

Los flujos de la imagen es a la vez retrato y relato de la cultura visual de la isla, al reunir las obras de artistas de diferentes generaciones y militancias estéticas que conforman un perfil desconocido del audiovisual cubano. Sus imágenes incluyen videoarte, videoinstalaciones, obras interactivas, game mods, spots, mensajes de bien público, videoclips, créditos, microstock, Net.art, videoensayos, mapping y performances audiovisuales, junto a cortos animados, documentales, filmes experimentales y efectos visuales. El libro se inscribe dentro de una mirada iberoamericana al pensamiento en esta área de la creación y analiza algunos de los proyectos más representativos realizados en distintos museos del mundo, y con los cuales dialoga desde una nueva perspectiva.

Su autora, Caridad Blanco de la Cruz (La Habana, 1961), es una de las más reconocidas estudiosas y comisaria de arte cubano contemporáneo y especialista del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales de Cuba durante más de dos décadas. Caridad ha sido galardonada con el Premio de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y la Fundación Ludwig de Cuba en el concurso «Examen de conciencia» (1996), el de la Cátedra «Luis de Soto» del Departamento de Historia del Arte de la Facultad de Artes y Letras de la UH (1999) y el Premio Nacional de Crítica de Arte «Guy Pérez Cisneros» (2000, 2012 y 2016). Es también autora del monográfico Salomón (Ediciones*, 2017), sobre el emblemático personaje creado por Santiago Armada (Chago). Es miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte AICA y de la Unión de Artistas y Escritores de Cuba. Ha presentado exposiciones en Cuba, Reino Unido, Colombia y Estados Unidos de América. Vive y trabaja en La Habana.

El libro ha sido publicado en la nueva colección 23y12, dedicada a la cinematografía, la fotografía y audiovisuales cubanos. Dentro de esta colección destacan: El cartel cubano llama dos veces y los tres primeros tomos de Bitácora de cine cubano. Es una edición limitada de 100 ejemplares de los que 60 de distribuyen en Cuba y el resto en España y resto del mundo vía catálogo.

Sobre Casa cercada. Diario de un superviviente

CASA CERCADA. DIARIO DE UN SOBREVIVIENTE

Casa Cercada es una narración surgida del diario del autor durante su permanencia (1992-1997) en el sanatorio de finca Los Cocos, uno de los centros de internamiento que se abrieron en Cuba para los portadores del VIH y enfermos de sida.

Como todos los que contrajeron el virus en esa época, cuando a Fraga le dijeron que era seropositivo al VIH se sintió condenado a una muerte muy próxima y terrible. Y cuando lo llevaron hacia el sanatorio, su angustia creció: «Para ser fiel a mis recuerdos, creía que viajaba hacia el umbral de la muerte». Iba a morir joven, de la peor manera, y lejos de sus seres queridos.

De qué forma puede un ser humano lidiar con su existencia en tal situación límite. Qué hace para no enloquecer. En este libro se narran las experiencias de esa sobrevida. Por eso es intenso, desgarrador, apasionado, pero lo acompaña el desenfado, el juego, el humor; y está poblado de una asombrosa diversidad (sexual y social) de personajes pro- cedentes de todos los estratos de la sociedad cubana. Aquí hay drama, melodrama, tragedia y comedia en cada tramo del camino, y siempre la muerte moviéndose en el fondo, mas el actor, el protagonista, el escriba, sigue adelante, con la voluntad de vivir como conjura.

Miguel Ángel Fraga (La Habana, 1965) es poeta, narrador, dramaturgo, y sobreviviente del VIH/ sida. Este es el quinto libro que le dedica a la llamada pandemia del siglo. Anteriormente había publicado dos volúmenes de cuentos: La noche comienza ahora (Extramuros, 1998), No dejes escapar la ira (Letras Cubanas, 2001); y dos de entrevistas y testimonios: En un rincón cerca del cielo (Aduana Vieja, 2008), e Hivernation (Notis, 2012). Es autor, además, de Cuentos de lo probable, lo posible y lo imposible (Génesis, 2000), Cuentos del amor escandaloso (Edición Personal, 2001), y las novelas Olvidó que me quería (Aduana Vieja, 2008), Sabor Bolero (Vulkan, 2013), y Arroz con Frijoles (Vulkan, 2013).

El libro en los medios

El libro fue presentado en la Feria internacional del Libro de Madrid en 2018 y en un centro cultural privado de La Habana en julio de ese mismo año.

La obra ha tenido difusión en los medios de comunicación tanto en medios de España (http://www.diariodecuba.com/cultura/1543578054_43295.html y http://www.diariodecuba.com/cultura/1528818532_39973.html y http://www.diariodecuba.com/cultura/1528740904_39957.html ) como de Cuba (http://www.ipscuba.net/salud-y-ciencia/nuevos-testimonios-sobre-inicios-de-vihsida-en-cuba/ y https://www.cubanet.org/cultura/casa-cercada-una-isla-dentro-la-isla/ y https://www.cubanet.org/destacados/diario-de-un-sobreviviente/).

Cabe agregar que Miguel Ángel Fraga es el único escritor cubano internado en un sidatorio en la década del 90 en Cuba que ha sobrevivido al sida y al mercado (sigue escribiendo). Su primera obra internacional fue recogida en el libro Toda esa gente solitaria. 18 cuentos cubanos sobre el sida, publicada por Ediciones La Palma en 1997 (https://elpais.com/diario/1997/12/18/cultura/882399605_850215.html).

 

 

Sobre Alamar, te amo

22 relatos eróticos de quince escritoras cubanas ilustrados por acuarelas, aguafuertes y plumillas eróticas de Leonel López-Nussa y un prílogo (sí, escrito así) de Teresa Dovolpage.

Las veintidós historias recogidas en este libro exploran una variedad de temas en torno a la sexualidad: desde el lovemaking desenfadado con reminiscencias nacionales hasta el muy serio del abuso infantil, indica la escritora Teresa Dovalpage en el prólogo. Otros relatos coquetean graciosamente con lo fantástico o juegan con imágenes sugerentes que se adueñan de la prosa porno poética. Tampoco falta el realismo puro y duro o la prosa posmoderna que rompe con las convenciones del cuento y se adentra en el terreno de la teatralidad.

Las escritoras de la antología son: Anisley Negrín (Santa Clara, 1981); Dazra Novak (La Habana, 1978); Haydée Sardiñas de la Paz (Villa Clara, 1966); Irina Pino (La Habana, 1965); Jamila Medina (Holguín, 1981); Legna Rodríguez Iglesias (Camagüey, 1984); Lien Carrazana Lau (La Habana, 1980); María Matienzo Puerto (La Habana, 1979); Marvelys Marrero Fleites (Santa Clara, 1981); Odette Casamayor (La Habana, 1972); Rita Martín (La Habana, 1963); Susana Haug Morales (La Habana, 1983); Verónica Vega (La Habana 1965); Yamila Peñalver Rodríguez (La Habana, 1978), y Yusimí Rodríguez López (La Habana, 1976).

Varias autoras coinciden en que la literatura consiste en mostrarse, expuesta y vulnerable, ante los ojos ávidos o morbosos del lector invisible, mientras que para otras quien se desnuda es el personaje, nunca la autora; de modo que las distintas maneras de abordar el erotismo toman forma en este volumen de cuentos donde el tema sexual, con tintes autobiográficos en algunas ocasiones, es el punto de partida para abordar otras cuestiones como la soledad, el amor, las relaciones interpersonales.

Una de las autoras antologadas afirma que escribe sobre la gente y sus conflictos, sus inquietudes, sus cuestionamientos. Si alguno de estos conflictos pisa por casualidad el terrero de lo erótico, no hay por qué no escribir sobre ello. Escribir en un oficio excitante. Otra de ellas dice que el erotismo es algo que está presente en la vida y en mi literatura como la sal en la comida.

El libro fue presentado en la librería La Fugitiva de Madrid en octubre de 2017 https://coleccioncuba.wordpress.com/2017/10/07/lien-conversa-sobre-la-antologia-erotica-alamar-te-amo-en-la-libreria-la-fugitiva-de-madrid/, en la Feria internacional del Libro de Madrid en 2018 y en la librería Alma Mater de La Habana en noviembre de 2018.

El libro en los medios

La antología erótica fue parte destacada de la reseña realizada por Diario de Cuba durante la 77 Feria Internacional del Libro de Madrid: http://www.diariodecuba.com/cultura/1527005460_39501.html así como de medios culturales cubanos tales como Havana Live (http://havana-live.com/noticias/alamar-te-amo-22-relatos-eroticos-quince-escritoras-cubanas/), Radiotelevisión Martí (https://www.radiotelevisionmarti.com/a/t%C3%ADtulos-cubanos-en-la-feria-del-libro-de-madrid/177936.html)   o Havana Times (https://havanatimesenespanol.org/diarios/irina-pino/se-presenta-antologia-erotica-femenina/

Presentan libro sobre la animación en Cuba

Ernesto Cuní • Cuba
lajiribilla@cubarte.cult.cu

Los flujos de la imagen. Una década de animación independiente en Cuba (2003-2013) (Ediciones Hurón Azul, 2019), de la investigadora Caridad Blanco de la Cruz, fue presentado en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) Wifredo Lam, como parte de las actividades finales de la XIII Bienal de La Habana, 2019.

Los flujos de la imagen. Una década de animación independiente en Cuba (2003 – 2013).

El volumen es resultado de una profunda investigación sobre la animación en Cuba, a raíz de la exposición de igual nombre. Aborda todo lo relacionado con esta especialidad, inédita dentro y fuera de la nación cubana, y se revela como una memoria de los procesos creativos vinculados al audiovisual en el país.

Es el primer libro que se realiza en Cuba, y tal vez en el mundo, sobre la animación independiente en la Isla y se sustenta desde una rica praxis local, según su autora. Refiere todo lo acontecido en una década de creación vinculada a las nuevas tecnologías, desde un enfoque avanzado del pensamiento en torno a este tipo de imagen.

Aproximaciones al trabajo de artistas de diferentes generaciones y estéticas en el género, son esbozadas desde el escrutinio ensayístico de Caridad Blanco, conformando un perfil inédito del audiovisual nacional. El volumen está compuesto por tres textos capitales, y abarca videoarte, videoinstalaciones, obras interactivas, spots, mensajes de bien público, videoclip, videoensayo, mapping y performances audiovisuales, junto a cortos animados, documentales, filmes experimentales y efectos visuales.

Esta edición bilingüe contiene más de 600 imágenes y es un compendio de obras de 120 artistas visuales, plásticos, cineastas y diseñadores, consagrados y noveles; entre ellos Lázaro Saavedra, Luis Gómez, Alexander Arrechea, Carlos Garaicoa, Sandra Ramos, Glenda León, entre otros.

El texto fue presentado por Jorge Fernández, especialista, curador e investigador de las artes plásticas, quién catalogó al libro como atlas de la animación cubana: “Aparecen aquí no solo los artistas habituales, sino todos los que participan en la visualidad animada en Cuba, es un antes y un después”.

Jorge Fernández, presentador del volumen, junto a la autora Caridad Blanco de la Cruz.
 

Además, subrayó que “pone en crisis las taxonomías”, refiriéndose a que la animación no tiene clasificaciones previas: esto lo revela el volumen, así como también las influencias. Además, hace mención a los fundadores del género, algunos desconocidos totalmente, como Jesús de Armas.

La autora agradeció la posibilidad de la publicación y dijo estar contenta con el resultado. “Me ha revelado la animación como una expresión abierta, expandida; una arista fecunda de la imagen en movimiento sobre la que llamo la atención desde el arte contemporáneo”, afirmó.

Confesó que era de su interés mostrar un proceso que se dio en Cuba de manera puntual, pero “desde la perspectiva de las formas animadas que se desbordan a lo universal; socializar las particularidades de lo ocurrido en Cuba, así como poder dialogar con lo global en materia de animación independiente”.

Numeroso público asistió a la presentación, entre ellos, artistas referidos en el libro.
 

Ediciones Hurón Azul, sello español de reciente creación, surge a raíz de las colecciones cubanas de Ediciones La Palma, dedicadas a la promoción de la literatura cubana. Su propuesta abarca tres colecciones: 23 y 12, destinada a la cinematografía, la fotografía y el audiovisual cubano; Mujeres de nieve, dirigida a la literatura femenina, y Caracol nocturno, dedicada a la poesía y a los clásicos cubanos.

A la presentación asistió Jorge Peralta, agregado cultural de la Embajada de España en Cuba, artistas referidos en el libro, especialistas del tema y público en general.

http://www.lajiribilla.cu/noticias/presentan-libro-sobre-la-animacion-en-cuba

De Virgilio a Rilke: sus aguas tributarias

Hay espíritus que representan una época con tal fuerza que la abarcan y la ensanchan para transitar hasta otras. Rainier María Rilke –todos saben- salta de una a otra esfera del tiempo para ir tocando otros espíritus que a su vez resonarán con propios modos. La Ronda es inacabable y su ritmo y paso nos convocan e invitan a entrar. Es este ruedo poético el que resuena en el presente libro de Virgilio López Lemus, (cortesía y acierto de Ediciones  Matanzas) Umbral para una era imaginaria. Acercamientos a Rainier María Rilke, quien sin el más mínimo pavor por entrar en la madeja complicada de la crítica rilkeana con el riesgo de perderse en ella como uno más, y sí lleno de bravura y deseos por decirnos sus honduras receptivas, nos regala una exquisita mirada sólo contemplada por el poeta que es. Desde el preámbulo que titula “Rilke: la poesía como arte y como fe”, dispone sus barajas bien abiertas: “En pocos poeta -dice- he hallado el connatural sentido creativo de la poesía como una fe, en la que el poeta es una suerte de sacerdote”.  A partir de entonces, barajar sus cartas, por difícil que parezcan los juegos de formas que adquieren al dialogar ellas y nosotros, será conducirnos por los meandros de vida y obra que para Virgilio hicieron en Rilke esa sinonimia de arte y fe. En breve corolario dispone el punto exacto de sus acercamientos para despejar las hojarascas de referencias y voces precedentes: “Ese es el Rilke que me interesa: el del sacerdocio de su oficio, que solemniza con fe  y como entrega, con la heroicidad que puede traer como resultado ser o no comprendido”.

 Luego de situar sus coordenadas, comenzará nuestro poeta a ensayar el entretejido de creación y vida al acercarse a momentos de la existencia que fueron sedimentando la obra que poco a poco se iría gestando. Así nos muestra, como estaciones, el paso de Rilke en Worpswede y París; luego los decisivos en Duino, Ronda y Sierre. Pero no se engañe el lector si cree que es un simple bojeo biográfico como fundamento de un muestreo bibliográfico, pues el énfasis del autor es ir interpretando causas y razones, a veces no vistas o pasadas por alto, de los engranajes que compactan el tapiz de una obra donde el mundo cobra otra dimensión. De sus años en Worspswede, Virgilo nos devela los motivos de una naturaleza que irrumpe con otro color, por él mismo nombrada como el misterio de la vida o el misterio de “Natura”, lo que será, acaso, la simiente de esa vocación a lo invisible y a una imaginería de “extraneidad” que aportará un sello de indiscutible autenticidad a su poesía, vértice de confluencia empática que –nos atrevemos a expresar- conjunta intereses, vocaciones y visiones de poetas tributario y tributado. Es en estos espacios donde aparece la exuberancia de la Naturaleza y los lugares más oscuros donde anida el deus absconditus, para Rilke ese “desconocido”, donde se descubre el interés del ensayista para reflexionar sobre el tan importante Libro de las Horas, que abrirá los caminos de lo que sería la “aureola mística” tan ceñida al verbo rilkeano, tema que bien define Virgilio como “espacio interior” –las moradas que serían para santa teresa de Jesús- donde crecería, como fuente, una religiosidad tan arraigada a la naturaleza, ya sea visible o invisible. Sin embargo, y derivado de este hilo de meditaciones de tan profundo alcance, el ensayista recalca bien que no debe fijarse como “esquema interpretativo” que Woprswede sea solamente la gran enseñanza de la Naturaleza, pues ya “Dios, el pensamiento metafísico y dosis existenciales dominan sobre el paisajismo para él inevitable y que nunca morirá en su poesía”, de tal modo que la interpretación que se nos da va mucho más allá de una enumeración de inmanencias, para fijar las bisagras de sentimientos, pasiones y emociones que de tal arraigo natural se desprenderán como tonalidades de sus concepciones poéticas, al decir de López Lemus, una manera “diáfana de su hermetismo”, manera tan sutil y orgánica de comprender la profusión claroscura de su poesía. Resultado de estas combinatorias como método de análisis y escritura, tendremos en esta estación rilkeana junto a la recreación vívida de amores y amistades (la esposa Clara Westhoff, los amigos Lou Andreas-Salomé, August Rodin) los comentarios sobre la metapoesía y el gran nuncio que de ella fuera el propio Rilke, reflexiones que saltan entre una vastísima erudición y conocimiento de vida y obra del gran maestro para determinar la importancia que tantas personas y circunstancias tuvieran en la conformación de su gran obra, conclusión a la que llega Virgilio: “De Worpswede a París, Rilke avanzó decisivamente para convertirse en el maestro que encontramos en las Cartas a un joven poeta. Es que ya su poética estaba en su estado de madurez: poseía un método de escritura, sólo le faltaba consumarlo mediante un sistema creativo, y explicarlo en prosa, pues ya en su propia poesía esto era evidente, implícito”.  Y ya entonces –nos anuncia- “Rilke estaba a las puertas de sus Elegías de Duino”.  El ensayista nos abre nuevas compuertas, que nos adentra, más preparados en la lectura, a la consumación del Opus: Rilke en Duino, Ronda y Sierre.

Las pautas de tan alta meta se nos van dando de manera casi novelada: el decisivo encuentro con la princesa Marie Von Thur und Taxis y su esposo Alexander y los parajes donde viviera: Duino, Lautshin, Bohemia, Triestre, tránsito hacia un peregrinar por vida: Venecia, París, Egipto. Es aquí donde se resignifica la dimensión de la naturaleza y cobra vida la cosmogonía de Rainer María Rilke, donde asoman con fuerza sus ángeles, que con denuedo interpreta Virgilio tan a tono con su poesía anterior, y donde se conjuntan esas circunstancias que hicieron de cada hecho en la vida de Rilke un paso para subir su “sendero”. La orgánica conjunción de paisaje y vida, la expresa Virgilio con esa naturalidad con que se admiran los misterios de la vida, y aún los de la poesía:

En ese terreno de jardín de senderos que se bifurcan, es curioso que el de Rilke comunique con la Cava Romana de Aurisina, con la Casa Romana de Sistiana, y con las ruinas de sitios históricos del Castillo de Monrupino. Su belleza de oro y grana sobrecoge en otoño, y se llena de flores variadísimas en primavera.  

El misterio del paisaje se recoge en el libro de Rilke y así se aprehende en la lectura, fascinación imposible de entender si no es bajo la doble conjugación:

Si se leen las Elegías de Duino bajo el conocimiento del célebre Sendero, (…), muchos paisajes se iluminan (…) y el esplendor de la naturaleza refuerza la reflexión metafísica y existencial, el bosque platea los versos, y el propio camino, el trillo cárstico, se deja ver difuminado en el lenguaje florido del grave poeta.

La descripción y explicación del ensayista,  plenamente fenomenológicas, logra darnos el tuétano de los versos rilkeanos, pues sitúa la reflexión en el punto visual en que fueran creados. El paisaje visible se acompaña del resplandor invisible que permeó le sentimiento del poeta, así como fuera el del poeta visor, para darnos junto a las ausencias comentadas, las “presencias” vividas por Rilke, “Theresine, Raymondine, y Polyxéne circundando al poeta”. La corriente de afinidades engarza la creación rilkeana, la interpretación de Virgilio y nuestra recepción, para engranarnos al gran Ruedo que la poesía comenzara en un Sendero. Así lo transmite el ensayista:

Leer por primera vez las Elegías fue una de mis más “misteriosas” experiencias ante la palabra poética. Luego he sentido estremecimientos, rigores de extraña comprensión o de disolventes sentidos ocultos que no puedo descifrar. Nunca las termino de “comprender” de manera completa y en ocasiones se me llenan de profundas sombras o de diáfana claridad.

Nuestra lectura será otro sendero que ha de toparse con aquel que inspirara Elegías y Tributos.

Los acercamientos a Rilke que nos propone Virgilio López Lemus (completados con un valioso capítulo de la recepción del poeta en Cuba, “Algunas ventanas de Rilke en Cuba”, Cronología y Anexos, con las meditaciones de Gabriela Mistral y Marguerite Yourcenar sobre Rilke, que tanto agradecerá el lector) entran en aquellos parajes donde la erudición y la cultura, sin el alma enredada en los mismos sueños, nada podría conocer, para darnos otro Rilke, con paisajes, cosmologías, sombras y ángeles, en arabescos sin definir. No encontraremos los tan nombrados ángeles terribles, pero sí los ángeles humanos que los inspiraron o los traslucieron en algún modo simple de observar. Es lo “terrible” a lo que nos lleva Virgilio al darnos crédito de su presencia: “Lo terrible es lo inaprehensible, lo valorador invalorado, el ser que traspasa las dimensiones para mirar a la nuestra, la humana, con deferencia y sabiduría?” Tampoco para Rilke se sabría –asevera el poeta cubano- “si los ángeles pueden precisar si andan entre los vivos o entre los muertos”. Al lector queda adivinar.   

El entretejido ficcional del presente ensayo supera su propia fuente nutricia de gajes argumentativos y lectivos, pleno de erudición y cultura, para hacernos partícipes de conjeturas y videncias como estilo de apropiación por empatía, que se convierte en plena sinonimia. Al darnos sus interpretaciones de Rilke, como el espejo en el espejo de Michel Ende, nos está dando su misma alma en el azogue.

Porque todo en Virgilio será el mirar hacia la más profunda consonancia de la poesía. Pareciera que no le bastara al autor con decir lo más propio de si, de entregar el espíritu en sus versos, que le parece necesario ahondar más, cavar más profundo, para de este modo, estableciendo meandros que comunican mejor, llegar a esa conversación plena con la Humanidad. Y todo con un lenguaje “natural humano” –como definiera tal estilo  Pedro Aullón de Haro- dentro del juego ingenuo y fundacional –diría Adorno- de quien propone su verdad por primera vez.

Agradecemos a Virgilio López Lemus haber logrado atrapar, de entre “el balbuceo y la niebla” de tantísimas interpretaciones, traducciones, indagaciones, el valor más puro de las palabras de Rilke, atrapadas las palomas, intactas sus alas.

Ivette Fuentes

Entregan Premios Nacionales de la Crítica de Arte y de Curaduría

CUBARTE | 30 Ene 2017

premio Cubarte

En el contexto del XLIX Congreso de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, AICA, que concluirá mañana en esta Capital; este viernes fueron entregados en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam el Premio Nacional de la Crítica Guy Pérez Cisneros y el Premio Nacional de Curaduría.

En el primero de ellos, un jurado presidido por Rafael Acosta de Arriba decidió otorgar excepcionalmente de forma compartida el Premio en la categoría de Ensayo a “Los flujos de la imagen”, de Caridad Blanco de la Cruz y a “Mujeres fotógrafas y fotografiadas en el siglo XIX cubano”, de Grethel Morell Otero.

Estos ensayos destacaron igualmente por el rigor investigativo, el acertado manejo del instrumento metodológico con el cual interpretaron la información acopiada; así como por contribuir a la historiografía del arte cubano.

Asimismo, recibieron menciones los ensayos “El espacio cualificado”, de Beatriz Gago y “Como el pez en el agua. Apuntes y consideraciones sobre la obra de Manuel Mendive”, de Darys Vázquez.

En la categoría de Géneros periodísticos de opinión fue premiado “Otra vuelta de tuerca en la fotografía de Ernesto Javier Fernández”, de Nelson Herrera Ysla, por su excelente valoración crítica sobre la obra del artista analizado, el nivel de síntesis, la profundidad y riqueza de la interpretación del quehacer de este creador.

Las menciones fueron otorgadas a “El arte cubano y la diáspora. Claves para armar y desarmar”, de Nahela Hechavarría Pouymiró; “Un artista que se baña en el Ganges (Una artista que se baña en el zen y la house music)”, de Elvia Rosa Castro Marín; “Arte cubano a la hora del mercado: a propósito de Post-it 3”, de Hamlet Fernández Díaz; “Cartografía de un pensamiento. La obra de Tonel”, de Hilda María Rodríguez Enríquez y a “Si de intimidades se trata…bojeo a la obra de Lidzie Alvisa”, de Julienne López Hernández.

El Premio Nacional de Curaduría, en la categoría de Exposición colectivalo recibió “Ardid para engañar al tiempo”, de la curadora Delia María López Campestrus, por la investigación realizada sobre la Vanguardia, representándose lo mejor y más valioso de aquella etapa del cambio de siglo, poca apreciada por nuestros investigadores.

En la categoría de Exposición personal el premio recayó en “Base/Superestructura”, curada por Lázaro Saavedra y Corina Matamoros, en atención a la alta calidad de la propuesta del binomio curador-artista, y a la diversidad de medios empleados para realizar el recorrido a través de la obra de Saavedra.

El jurado decidió otorgar menciones a “Habitat”, de Yainet Rodríguez y a “Grupo Punto. 20 años”, de Danilo Vega Cabrera y Adrián Rumbaud.

Los premios fueron entregados por Rubén del Valle Lantarón, presidente del Consejo Nacional de las Artes Plásticas y Marek Bartelik, presidente de AICA Internacional, junto a otros funcionarios del sector de la cultura.

Cartografía de hacia dónde va la animación cubana

CUBANOW, 10 de mayo de 2019

Texto y Fotos: Maya Quiroga

Como parte de la XIII Bienal de la Habana tuvo lugar la presentación del libro Los flujos de la Imagen. Una década de animación independiente en Cuba (2003-2013), de la investigadora Caridad Blanco de la Cruz (La Habana, 1961), en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) “Wifredo Lam”.

En sus palabras de introducción Jorge Fernández, Director del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) manifestó que este texto tiene como antecedentes una exposición titulada Las otras narraciones que se inauguró en 2014 en el Centro Lam, como resultado de una investigación minuciosa que durante años ha realizado la curadora, crítica de arte e investigadora Blanco de la Cruz.

Los flujos de la Imagen…marca un antes y después al generar una cartografía, un mapeo de hacia dónde va el género en Cuba, advierte Fernández y añade que Caridad sitúa en el epicentro de esta investigación a los fundadores de la animación experimental entre los que no se puede dejar de mencionar a Jesús de Armas, ese gran desconocido. Otro pionero en la Isla es Tulio Raggi, asociado a los Estudios de Animación del Icaic.

presentación LH_Flujos

En opinión del director del MNBA el volumen alerta sobre problemas reales que hoy tenemos pues la animación sigue siendo una disciplina donde intervienen especialistas de formación empírica al no existir como una especialidad en los estudios académicos.

Como bien se señaló en la presentación este texto bilingüe convida a ver la animación experimental de manera inclusiva, como expresión que trasciende el cine y se estudia por vez primera desde el arte contemporáneo con una perspectiva inédita.

La ensayista atiende los préstamos que se producen entre distintas disciplinas desde el dibujo cuadro a cuadro del cine animado hasta vertientes de las artes visuales contemporáneas como pueden ser el video arte, la video instalación y el mapping.

En el libro –que tiene una plataforma de pensamiento detrás– aparecen recogidas unas 170 creaciones de 120 artistas visuales, cineastas, diseñadores y realizadores de televisión como Lázaro Saavedra, Sandra Ramos, Glenda León, Raupa, Juan Padrón y Ernesto Piña, por citar algunos ejemplos.

El texto vio la luz bajo el sello madrileño Hurón Azul y su colección 23 y 12, dedicada al séptimo arte. Esta primera edición de Los flujos de la Imagen. Una década de animación independiente en Cuba (2003-2013), consta solamente de 100 ejemplares y mediante su comercialización se financiará una reimpresión con mayor tirada.

Caridad Blanco de la Cruz es Licenciada y Máster en Historia del Arte por la Universidad de La Habana (1984 y 2002) y actualmente se desempeña como especialista del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales (CDAV). Ha sido galardonada con el Premio Nacional de Crítica de Arte “Guy Pérez Cisneros”, en los años 2000, 2012 y 2016.

En calidad de curadora de arte ha organizado exposiciones en el CDAV, la Galería Habana de Cuba, el CAC “Wifredo Lam” y el MNBA. Además, ha realizado esa labor en galerías de Reino Unido, Colombia y los Estados Unidos de América.

Bienal de Arte de La Habana: Flujos animados de una década

ARTE POR EXCELENCIAS

Jorge Fernández Era

Un viejo proyecto de la curadora, crítica de arte e investigadora Caridad Blanco de la Cruz acaba de tener su consecución con el lanzamiento en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, y como parte de la XIII Bienal de La Habana, del libro Los flujos de la imagen. Una década de animación independiente en Cuba (2003-2013), que en primera edición ha sido impreso en Málaga, España, con la ayuda de la embajada de ese país en Cuba, representada por Jorge Peralta, su consejero cultural.

Tal y como se lee en la solapa, el texto «convida a ver la animación de manera inclusiva, como expresión que trasciende el cine y que es estudiada desde el arte contemporáneo. El volumen reflexiona sobre el universo audiovisual cubano a partir de una perspectiva inédita, pues perfila —desde lo contextual— un concepto expandido de la animación como imagen temporal, cuyo avance ha sido potenciado por los nuevos medios tecnológicos y por su socialización».

Caridad es especialista del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, y en su extenso currículo sobresalen la obtención en tres oportunidades (2000, 2012 y 2016) del Premio Nacional de Crítica de Arte Guy Pérez Cisneros, los Premios de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y de la Fundación Ludwig de Cuba en el Concurso Examen de Conciencia 1996, así como el Premio Nacional de Curaduría 2003 por el proyecto Maneras de inventarse una sonrisa, presentado por ella en la VIII Bienal de La Habana. Curadurías con su firma han podido visualizarse en Cuba, Estados Unidos, Reino Unido y Colombia.

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El profuso ensayo fue resultado de la exposición Las otras narraciones, que se realizara en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam en el año 2014, y así lo reseñó Jorge Fernández Torres, actual director del Museo Nacional de Bellas Artes, quien hace un lustro estuvo al frente del Lam: «Caridad sabía que no podía quedarse solo en una exposición. Las exposiciones son muy buenas, son interesantes, las disfrutamos los que tenemos la oportunidad de ser testigos presenciales de un determinado acontecimiento, pero después, si no queda un libro, todo se pierde en el camino. Lo más importante fue su perseverancia, que es parte de su personalidad, de su naturaleza: luchó encarecidamente por que se hiciera este libro que hoy estamos disfrutando y que allana el camino a muchos de los jóvenes investigadores que vendrán detrás, porque Los flujos de la imagen. Una década de animación independiente en Cuba (2003-2013) es un antes y un después».

La autora del libro destacó que la presentación en La Habana era una fiesta para el audiovisual cubano por haber conseguido su publicación con la colaboración de Banco Sabadell y de la Agencia Española de Colaboración Internacional. «Este libro es la memoria de un largo periodo de investigación que me ha revelado a la animación como una expresión abierta, expandida, una arista fecunda de la imagen en movimiento sobre la que llamo la atención desde el arte contemporáneo. Me interesa compartir un proceso que se dio en Cuba de manera puntual, pero desde una perspectiva en torno a las formas animadas que se desborda hacia lo universal. Socializar las particularidades de lo ocurrido en la Isla, así como poder dialogar en alguna medida con lo global en materia de animación independiente, es una posibilidad que solo ahora se abre. Los flujos de la imagen… es una singularidad en nuestro contexto y tal vez no sea solo el primer libro sobre la animación independiente en Cuba, sino también el primero a nivel hemisférico que aborda esta temática y se sostiene desde una rica praxis local».

Historia en dos tiempos sale a la luz

Historia en dos tiempos (Ediciones El Drago, Madrid, 2019) es el nº9 de la Colección Cuba, misma colección que estuvo alojada en Ediciones La Palma hasta 2018. Historia en dos tiempos ha sido escrita por Eddy Fernández Llanes y editada por Jorge Carpio (Alamar, te amo).

Eddy fue periodista por más de 30 años. Fue corresponsal de guerra en varios países, entre ellos la Nicaragua Sandinista (la de verdad, la de los 90), así como cubrió diariamente los grandes y cotianos sucesos de la Revolución Cubana.

Historia en dos tiempos está compuesta por dos novelas breves: Huérfano, y Memoria urbana. La primera parte es un testimonio vivencial y ficcionado de la vida del autor en el campo cubano; mientras que la segunda consiste en episódicos intercambios vecinales relativos a la cotidianidad habanera.

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