La rareza: Cuentos completos de José Lezama Lima

Índice

La rareza: cuentos completos, relatos, minicuentos y poemas narrativos de José Lezama Lima.

Cuentos clásicos

Fugados

El patio morado

Juego de las decapitaciones

Cangrejos, golondrinas

Para un final presto

Argumento para un cuento

Cuento

Poemas con valores narrativos

El guardián inicia el combate circular (Aventuras sigilosas)

Noche dichosa (La fijeza)

Censuras fabulosas (La fijeza)

La sustancia adherente (La fijeza)

Pífanos, epifanía, cabritos (La fijeza)

Peso del sabor (La fijeza)

Muerte del tiempo (La fijeza)

Procesión (La fijeza)

Tangencias (La fijeza)

Éxtasis de la sustancia destruida (La fijeza)

Cuento del tonel (La fijeza)

Invocación para desorejarse (La fijeza)

Cuentos autónomos en Paradiso

Capítulo XII

Relatos o crónicas

La mayor fineza (Tratados en La Habana)

La noche 78 (Tratados en La Habana)

Carnaval del rubio Glucinio (Analecta del reloj)

Dos familias (Fragmentos a su imán)

Bibliografía consultada

Animación: la otra narrativa del arte cubano

Publican Los flujos de la imagen, primer libro sobre animación en la isla.

POR: Iris Cepero. ARTEPOLI

La reciente publicación del libro Los flujos de la imagen. Una década de animación independiente en Cuba (2003-2013), de la comisaria, crítica e investigadora cubana Caridad Blanco, marca un hecho inédito en Cuba al ser el primero que analiza la animación como arte y como puente entre las artes visuales, el cine, la televisión, el diseño e internet.

Publicado por la editorial española Hurón Azul, el volumen parte de la exposición Las otras narraciones, inaugurada como parte del 6to Salón de Arte Contemporáneo Cubano en el 2014 y pone en su contexto el fenómeno que esta muestra, por inédita y desprejuiciada, significó en el salón mismo y en el universo expositivo de las artes cubanas de la segunda década del siglo XXI. El libro es, cinco años después, la continuidad de la visión, profundamente abarcadora, de su autora al analizar, como lo hiciera revolucionariamente la muestra en su momento, todas las creaciones donde la animación toma un rol protagónico, independientemente del formato, la generación o las militancias estéticas de sus creadores o las circunstancias en que las obras fueron creadas.

En una edición bilingüe español/inglés, con imágenes de más de 170 obras de 120 creadores cubanos, las páginas de Los flujos de la imagen incluyen videoarte, videoinstalaciones, obras interactivas, game mods, spots, mensajes de bien público, videoclips, créditos, microstock, Net.art, videoensayos, mapping y performances audiovisuales, junto a cortos animados, documentales, filmes experimentales y efectos visuales. Al también descubrir y analizar los antecedentes de la animación en Cuba y el efecto de los nuevos medios y tecnologías, el libro se convierte en una sugerente cartografía del audiovisual cubano contemporáneo; un mapa de las formas animadas en Cuba, al decir de Jorge Fernández, director del Museo Nacional de Bellas Artes al presentarlo en la XIII Bienal de La Habana el pasado mayo. “Consigue sistematizar los estudios sobre el audiovisual cubano en diferentes ámbitos de expresión, convirtiéndose en memoria de una parte ignorada de la creación experimental, desde la década del sesenta hasta el presente, reconociendo los valores (y legitimando) manifestaciones audiovisuales que han tenido dificultades para su reconocimiento artístico.“

Para Caridad Blanco (La Habana, 1961), especialista del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales de Cuba durante más de dos décadas y autora del libro, este es “… la memoria de un largo período de investigación que me ha revelado a la animación como expresión expandida, una arista fecunda de la imagen en movimiento. Con el libro me interesa compartir un proceso que se dio en Cuba de manera puntual, pero que se desborda hacia lo universal, socializar las particularidades de lo ocurrido en la Isla, así como poder dialogar en alguna medida con lo global en materia de animación independiente. Este es un intercambio posible solo ahora tras la publicación de Los flujos de la imagen por parte de la editorial madrileña Hurón Azul”.

Otro de los grandes valores del libro, como lo fue la exposición que es su punto de partida, es el análisis abarcador y desprejuiciado del género animación. En el libro la autora cataloga el fenómeno creador y valoriza este arte, pero sin pretender ser concluyente, ni planteárselo como una antología, al partir de una mirada que integra sin jerarquías expresiones artísticas disímiles conectadas a través de la animación, para ofrecer una panorámica analítica de esta expresión artística, sin prejuicios o preferencias, precisamente uno de los valores más celebrados de la muestra misma cinco años atrás.

En entrevista con Artepoli, Caridad Blanco actualiza sobre el actual momento de la animación en Cuba. “El libro Los flujos de la imagen, capta un momento excepcional de la animación como arte en Cuba, fuera del ámbito institucional, y del cine como expresión hegemónica. Ese período de excepción de florecimiento y desarrollo ha decaído a partir del 2014 por razones diversas: económicas, de preparación de los artistas, pues la formación de un animador es un proceso largo, como largo y arduo es el proceso una obra animada; agotamiento de los artistas. No obstante, se siguen creando algunas buenas obras (videoarte, cortos animados, videoclips, efectos visuales, performances audiovisuales, etc.), por realizadores que ya el libro compila y algún que otro emergente, a lo que se suman experiencias artísticas que incluyen la realidad aumentada”.

“En el último lustro, se produjo –paulatinamente- una reducción significativa en el número de los trabajos, tanto en la televisión, en los estudios de animación del ICAIC, como entre los creadores independientes, si se compara con las recogidas en el libro. Durante los años 2017 y 2018 en la Muestra Joven ICAIC se tornó muy notable esa merma y también la falta de excelencia en lo presentado a concurso. Una situación que se tornó más aguda en 2019, y fue tan escasa la participación de los artistas que los organizadores no convocaron al premio de animación.”

Varias muestras nacionales e internacionales han dado visibilidad a las creaciones animadas cubanas durante los pasados cinco años, pero será la exposición Formas animadas, ya programada en el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba para enero del 2021, y focalizada en la video creación y otras expresiones experimentales, la que volverá a analizar y celebrar la animación en la isla como Los flujos de la imagen hace en este momento.

'Los flujos de la imagen'
‘Los flujos de la imagen’. Una década de animación independiente en Cuba (2003-2013), de la comisaria, crítica e investigadora cubana Caridad Blanco.

Enlace a publicación: https://artepoli.com/animacion-la-otra-narrativa-del-arte-cubano/

 

Bitácora de cine cubano. Tomo 4: Producción ICAIC (1960-2017). Volumen III

Compilar la vasta producción de cine documental del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), desde su fundación, el 24 marzo de 1959 hasta el año 2017 es la razón de ser de este cuarto y último tomo.

Los primeros títulos producidos en esta categoría con un carácter marcadamente didáctico- informativo para promover los logros y conquistas de la naciente Revolución, pronto ceden su paso a otros de mayor elaboración formal y una atinada conjunción de lo político y lo popular, reveladores de un conjunto de cineastas —formados sobre la marcha ante la inexistencia de una escuela de cine—, que llaman la atención desde que comienzan a participar en certámenes internacionales.

Ya en el temprano año de 1961 el jurado del  Festival Internacional de Cine Documental de Leipzig, República Democrática Alemana, otorgó un Premio al mejor programa al conjunto de filmes  cubanos,  exhibidos en el certamen.   A  partir de esa  edición del festival cada  año la presencia  del  documental  cubano  fue  subrayada  por  los  reconocimientos  recibidos,  en especial al ganar por primera vez el máximo galardón: la Paloma de Oro por Historia de un ballet (1962), de José Massip. El cronista del Tercer Mundo, Santiago Álvarez, documentalista intuitivo, se alzó cinco veces con el lauro por sus obras: Ciclón (1963), Now! (1965), considerada como  un  antecedente  del  videoclip,  Cerro  pelado  (1966),  Hanoi,  martes  13  (1967)  y  79 primaveras (1969). Otros creadores de la isla también atesoran el premio: Octavio Cortázar por el clásico Por primera vez (1968) y Orlando Rojas por el largometraje A veces miro mi vida (1982).

La  llamada  Escuela  Documental  Cubana,  marcada  por  una  gran  diversidad  estilística,  se impuso por derecho propio en la década fundacional de los años sesenta, fue consolidándose en los setenta y ochenta y en el 2009 alcanzaba la cifra de 1191 títulos.

El lenguaje documental ejerció gran influencia sobre el cine cubano de ficción —sobresalen en este sentido Memorias del subdesarrollo, La primera carga al machete (1969), de Manuel Octavio Gómez y De cierta manera (1974), de Sara Gómez—, al mismo tiempo que recursos del cine de ficción enriquecieron las propuestas de los documentalistas cubanos. Con gran derroche imaginativo y una inmersión en los más variados temas, la documentalística de la isla mayor de Las Antillas amerita por su envergadura y trascendencia el tomo íntegro que le concede la Bitácora del cine cubano.

 

Impresión: Offshet

Formato: 220x266mm

Interior: Papel 100 gr blanco impreso a una tinta.

Cubierta: Cartulina 30 gr impreso a 4 tintas por una cara con solapas de 100mm con plastificado brillo.

Encuadernación: Rústica cosido hilo.

Número de ejemplares: 500

Animación: la imagen que fluye. Publican Los flujos de la imagen, primer libro de animación en la isla.

'Los flujos de la imagen'

Iris Cepero

 

La reciente publicación del libro Los flujos de la imagen. Una década de animación independiente en Cuba (2003-2013), de la comisaria, crítica e investigadora cubana Caridad Blanco marca un hecho inédito en Cuba al ser el primer libro que analiza la animación como arte y como puente entre las artes visuales, el cine, la televisión, el diseño e internet.

El volumen parte de la exposición Las otras narraciones, inaugurada como parte del 6to Salón de Arte Contemporáneo Cubano en el 2014 y pone en su contexto el fenómeno que esta muestra, por inédita y desprejuiciada, significó en el salón mismo y en el universo expositivo de las artes cubanas de la segunda década del siglo XXI. El libro es, cinco años después, la continuidad de la visión, profundamente abarcadora, de su autora al analizar, como lo hiciera revolucionariamente la muestra en su momento, todas las creaciones donde la animación toma un rol protagónico, independientemente del formato, la generación o las militancias estéticas de sus creadores o las circunstancias en que las obras fueron creadas.

En una edición bilingüe español/inglés, con imágenes de más de 170 obras de 120 creadores cubanos, las páginas de Los flujos de la imagen incluyen videoarte, videoinstalaciones, obras interactivas, game mods, spots, mensajes de bien público, videoclips, créditos, microstock, Net.art, videoensayos, mapping y performances audiovisuales, junto a cortos animados, documentales, filmes experimentales y efectos visuales. Al también descubrir y analizar los antecedentes de la animación en Cuba y el efecto de los nuevos medios y tecnologías, el libro se convierte en una sugerente cartografía del audiovisual cubano contemporáneo; un mapa de las formas animadas en Cuba, al decir de Jorge Fernández, director del Museo Nacional de Bellas Artes al presentarlo en la XIII Bienal de La Habana el pasado mayo.

Para Caridad Blanco (La Habana, 1961), especialista del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales de Cuba durante más de dos décadas y autora, con el libro le interesa “compartir un proceso que se dio en Cuba de manera puntual, socializar las particularidades de lo ocurrido en la Isla, así como poder dialogar en alguna medida con lo global en materia de animación independiente.”

Otro de los grandes valores del libro, como lo fue la exposición que es su punto de partida, es el análisis abarcador y desprejuiciado del género animación. En el libro la autora cataloga el fenómeno creador y valoriza este arte, pero sin pretensiones de antología; es una mirada integradora, sin jerarquías, una visión panorámica y analítica de esta expresión artística, sin prejuicios o preferencias.

Caridad Blanco piensa que, sin embargo, en el último lustro, se produjo —paulatinamente— una reducción significativa en el número de los trabajos, tanto en la televisión, en los estudios de animación del ICAIC, como entre los creadores independientes, si se compara con las recogidas en el libro. Las razones son diversas: económicas, de preparación de los artistas, pues la formación de un animador y de una obra es un proceso largo;  agotamiento de los artistas. No obstante, se siguen creando algunas buenas obras por realizadores que ya el libro compila y algunos emergentes.

En los últimos años, varias muestras nacionales e internacionales han dado visibilidad a las creaciones animadas cubanas, pero será la exposición Formas animadas, ya programada en el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba para enero del 2021, y focalizada en la video creación y otras expresiones experimentales, la que volverá a analizar y celebrar la animación en la isla como Los flujos de la imagen hace en este momento.

 

Para más información y adquirir un ejemplar:

http://huronazul.es/product/los-flujos-de-la-imagen/

 

 

 

 

HISTORIA EN DOS TIEMPOS: Una cuentinovela sobre Cuba

EDICIONES EL DRAGO Y HURÓN AZUL PRESENTAN LIBRO TESTIMONIO SOBRE CUBA

El libro supone la consecución de varios años de rescate, edición y corrección de los cuadernos personales del autor, Eddy Fernández Llanes, un periodista jubilado que entregó su vida a la Revolución y hoy nos muestra el amplio arco de vivencias entre la Cuba rural batistiana y la decadencia urbana revolucionaria del Periodo Especial.

Historia en dos tiempos es una novela fragmentada. En primer lugar, contiene la cuentinovela Huérfano, donde el autor rememora, reconstruye y por supuesto ficciona, los episodios familiares, algunos diríase que normales y otros, por el contrario, traumáticos, de una familia de origen canario en el centro de la Isla.

Cada relato de Huérfano parece crecer al mismo tiempo que su protagonista, un niño que dejará de serlo cuando, un 1º de enero de 1959, Batista abandone el país. Los capítulos van desplazándose desde la inevitable muerte del perro o la emoción por cortar la caña por primera vez, al primer enamoramiento de una muchacha habanera y, como no podría ser de otro modo, al advenimiento de la oposición a Batista y su salida del país.

La segunda parte, Memoria urbana, pretende ser una pieza teatral en pequeños actos. Una serie de personajes principales: PPG (o Pepe García), El Tío, Nora (esposa de PPG) y Migdalia (hermana de Nora) conviven en una casona de Centrohabana que tiene a la sala comedor por lugar privilegiado de encuentro, donde, al final del día, acaban todos encontrándose. Cada uno de ellos aporta una mirada diferente del gran suceso: La crisis del Periodo Especial, sobre la que todos opinan y, en no pocas ocasiones, contienden.

Esta segunda parte refiere, siempre de pasada y a través de algún personaje (lo que evita al lector o lectora tener que asimilar demasiada información en el sentido más realista), hechos de sobra conocidos por toda familia cubana, como el exilio, el matrimonio de conveniencia o la misma muerte. Memoria urbana avanza hacia un desastre familiar que, sin embargo, tendrá una inesperada (y muy cubana) resurrección.

El autor consintió en realizar una primera edición limitada a 50 ejemplares que serían repartidos, principalmente, entre colegas y amigos. Su precipitada salida de Cuba ocasionó que, la compleja relación con su editor, Jorge Carpio (quien también editó, para esta misma colección, Alamar, te amo), no llegara a buen fin, quedando, los últimos capítulos, pendientes de un último desarrollo.

En este momento, Ediciones Hurón Azul cuenta con la autorización del autor para distribuir, exclusivamente en su plataforma editorial, una docena de ejemplares. Pese a la escasa difusión realizada sobre esta obra, 4 universidades norteamericanas, con departamentos especializados en estudios cubanos, cuentan ya con Historia en dos tiempos en sus bibliotecas.

Ediciones Linkgua y Hurón Azul editan una nueva propuesta narrativa sobre Lezama Lima: La rareza…

Las editoriales Linkgua y Hurón Azul han unido sus recursos para sacar a la luz una novedosa propuesta del Académico cubano, poeta y especialista en la obra de Lezama, Virgilio López Lemus. La rareza. Cuentos, relatos y poemas narrativos de José Lezama Lima, agrupa la parte fundamental de las narraciones del gran poeta cubano, reuniendo sus cuentos clásicos, más todos aquellos textos con valor de relato dentro de sus obras ensayísticas, narrativas e incluso de la propia poesía, en aquellos poemas donde es visible la intención de narrar por la presencia de epos, personajes y situaciones de tiempo y espacios definidos. Las fronteras genéricas aparecen aquí transgredidas, pero siempre se acentúan los textos donde haya narratividad. El volumen es el resultado de la unión de seis cuentos clásicos, ocho poemas con valores narrativos, un cuento autónomo dentro de su extraordinaria novela Paradiso, y cuatro crónicas-relatos de Tratados en La Habana y Analecta del reloj.

Según las palabras del autor de la obra, en el prólogo a la misma, el autor de Paradiso (1966), el gran poeta cubano José Lezama Lima (1910-1976) fue un narrador esencial, que no sólo se expresó por esa vía genérica con dos novelas (la segunda, inconclusa, Oppiano Licario, 1978, edición póstuma) y cinco cuentos. A lo largo de su obra en verso y prosa, se hallan otros varios textos narrativos, que poseen valor per se, autónomos, y que agrupo en este libro donde, por vez primera, aparece la cuentística lezamiana en su esplendor no parcial. Este volumen es el resultado de la unión de seis cuentos clásicos, once textos a modo de poemas en prosa incluidos en La fijeza con valores narrativos, y otro más de Aventuras sigilosas, un capítulo formado por cuatro cuentos autónomos dentro de su extraordinaria novela Paradiso, y tres crónicas-relatos de Tratados en La Habana y Analecta del reloj. El osado conjunto muestra la capacidad del poeta para narrar más allá de sus dos novelas esenciales, y señala la originalidad de superar con creces las ediciones de cinco cuentos típicos que Lezama Lima mismo definiera como propios de tal género literario.

La rareza. Cuentos, relatos y poemas narrativos de José Lezama Lima saldrá a la luz el próximo mes de octubre, bajo una doble efeméride: para Linkgua constituirá el primer volumen de las Obras Completas de Lezama Lima; y para Hurón Azul esta obra será la pieza inaugural de la Colección Caracol nocturno.

El tomo IV de la Bitácora de cine cubano se presentará en diciembre en Cuba y España

ANTECEDENTES DEL PROYECTO

Dentro de la Colección 23y12, ediciones Hurón Azul consolida su alianza con la Cinemateca de Cuba con la aparición del libro “El cartel cubano llama dos veces”, coeditada por  la  Agencia  Española  de  Cooperación  Internacional  para  el  Desarrollo  AECID  del Ministerio   de  Asuntos   Exteriores   y   Cooperación.  Este   libro   es   un   compendio  de   la cartelística  cubana  desde  1915  hasta  nuestros  días.  Medios  tan  relevantes  como  El  País celebraron su llegada afirmando que: “Más allá de lo que se muestra en las pantallas, una parte de la historia del cine de cada país se puede contar también a través de los carteles que   promocionan   sus   películas.   Un   lugar   donde  tradicionalmente   se   ha   mimado   la elaboración de afiches para filmes es Cuba, como demuestra el libro El cartel cubano llama dos veces, de Ediciones La Palma, en colaboración con la Cinemateca de Cuba y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.”

Durante la 77 Feria del Libro de Madrid, Ediciones Hurón Azul, con el apoyo el Ministerio de Cultura de España, La Filmoteca Canaria, y también la AECID, presentó los 3 primeros tomos de la “Bitácora del cine cubano”, un compendio de todo el patrimonio cinematográfico de creación nacional en 5 tomos. Estos  volúmenes  constituyen  la  única  referencia  de  su  tipo  sobre  la  producción  fílmica cubana, desde el cine silente en 1897 hasta la producida por el ICAIC desde su constitución en 1959 hasta el año 2018

EL CINE CUBANO Y LA CINEMATECA DE CUBA

La Cinemateca de Cuba, en años recientes, comenzó a vivir un anhelado programa de restauración y digitalización de toda la producción, cumpliendo así su primer objetivo: preservar la memoria; para cumplimentar inmediatamente su segundo objetivo: el educativo, el de difundir esa memoria, para el enriquecimiento de todos. La «Bitácora» es parte esencial en el logro de este propósito.

Aquí se reúne la información recuperada de la producción cinematográfica cubana, incluyendo la información complementaria sobre la parte que, hasta el presente, siempre ha faltado: las películas no pertenecientes al Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) como empresa señera. Es una contradicción que solamente explican las circunstancias en que ha trabajado la Cinemateca de Cuba, creada, regida y mantenida por el aparato central de la producción audiovisual cubana durante más de medio siglo

LA BITÁCORA DEL CINE CUBANO

Esta «Bitácora» detalla lo hecho antes del surgimiento del ICAIC en 1959, y  lo posterior producido desde el nacimiento de esta peculiar institución que ya en su nombre de bautizo lleva intrínseca la unión de su propósito más preciado, léase: Instituto cubano del ARTE e INDUSTRIA cinematográficos. Aquí están detalladas y acompañadas de toda la imaginaría de  cada época, todas sus películas, agrupadas por períodos y categorías para conocer el talento aplicado al cine y suscreadores.

La producción silente aparece gracias a la indagación en viejos documentos y en la prensa periódica; de la misma manera que el cine parlante, todo ello forma parte del Tomo I «La República», piezas previas a la constitución del ICAIC. A los efectos de la cultura cinematográfica ese período tiene gran importancia como herencia de la cultura cinematográfica de todo lo que se produjo después. Los siguientes tomos, son el Tomo II: «Largometrajes de ficción y animados»; el Tomo III, que asume la primera parte de la documentalística insular, con la característica de que allí está, por ejemplo, el Noticiero ICAIC Latinoamericano en sus 1.490 ediciones categorizado por la UNESCO como Memoria del Mundo; y el Tomo IV, que contiene la otra parte de los documentales nacionales, que es el único tomo en proceso de edición.

EL TOMO IV DE LA BITÁCORA

Compilar la vasta producción de cine documental del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), desde su propia fundación el 24 marzo de 1959 hasta el año 2017 es la razón de ser de este cuarto y penúltimo tomo.

Los primeros títulos producidos en esta categoría con un carácter marcadamente didáctico- informativo para promover los logros y conquistas de la naciente Revolución, pronto ceden su paso a otros de mayor elaboración formal y una atinada conjunción de lo político y lo popular, reveladores de un conjunto de cineastas —formados sobre la marcha ante la inexistencia de una escuela de cine—, que llaman la atención desde que comienzan a participar en certámenes internacionales.

Elizabeth aún juega a las muñecas, la nueva novela de María Matienzo abre la Colección Mujeres de nieve

ELIZABETH AÚN JUEGA A LAS MUÑECAS

María Matienzo (La Habana, 1979). Narradora y periodista cubana. Su relato Alamar, te amo dio título global a la antología erótica escrita por 14 narradoras cubanas en 2017. Ahora, su novela Elizabeth aún juega a las muñecas inaugura la Colección Mujeres de nieve, una ficción en la que, según Adriana Sosa, responsable de su edición: una muñeca, una mujer busca a su esposo desaparecido casi por arte de magia en un edificio de apartamentos que cobra vida al interconectar disímiles personajes e historias. Una trama atemporal que con una única referencia a Alamar, barrio habanero, podemos situar en Cuba. ¿Elizabeth aún juega a las muñecas, es pura ficción o es otra foto hiperrealista de La Habana? Como se quiera leer, porque con esa “difícil sencillez” como diría Sarduy, nos entrega María Matienzo, una novela atravesada por el caos social de nuestros tiempos que nos hace reír con sarcasmo o temer por nuestra seguridad al estar en medio de una pesadilla esquizofrénica.

Fuera de toda etiqueta de género, esta novela entremezcla lo grotesco, lo erótico; lo testimonial y lo detectivesco, la violencia real y la simbólica en un contexto donde los personajes, a los que se les borró la caracterización sicológica a propósito, parecen estar atrapados en su propio mundo asfixiante y decadente pero, por alguna razón, invulnerable al cambio. Con un lenguaje que va desde la imagen poética hasta la burda conversación de un chat, Matienzo demuestra su capacidad para burlar la ciudad letrada, el status quo, la cosa en sí, mutando ella misma en novelista sin dejar de jugar a las muñecas.

Elizabeth aún juega a las muñecas, cuya presentación está prevista para octubre, incluirá un prólogo del escritor cubano Amir Valle.

Un último brindis por el escritor Pepe Fajardo

Cuando murió Pepe, en 2016, replicamos el bello artículo que Luis Leonel León escribió sobre Pepe. Ahora, bastante después, hemos encontrado otro de su amigo Ernesto Santana que reproducimos a continuación.

Cuando muere un viejo amigo muchas preguntas quedan sin respuesta. Regresan recuerdos que parecían perdidos y aparecen preguntas que solo podría responder el que se ha ido. Interrogantes que acentúan el sentimiento de pérdida personal y que se quedarán sin respuesta para siempre.

Cuando supe que había muerto Pepe Fajardo, me di cuenta de que en los últimos veinte años no lo vi más de cinco veces. Es frecuente que el insilio separe más que el exilio. Otros amigos tampoco lo habían visto mucho más. Lo que sí parece seguro es que ya no escribía.

José Ramón Fajardo (1957) fue escritor de obra escasa. Publicó Nosotros vivimos en el submarino amarillo, una colección de cuentos merecedora de un premio David a mitad de los años ochenta y que tocaba la vida adolescente en las escuelas en el campo.

Colaboró en la antología de relatos sobre el Sida Toda esa gente solitaria y algunos cuentos de su cuaderno han aparecido en recopilaciones como la que hicieron en 2005 Raúl Aguiar y Yoss, Escritos con guitarra , cuentos cubanos sobre el rock.

A mediados de los noventa me dejó leer unos pocos cuentos que había escrito sin prisa y sin la urgencia de que otros los leyeran, como si no le interesaran mucho. Acaso, por el contrario, tenían mucha significación aunque no lo dejara notar, tal vez por su elegante evasión de la queja.

Nunca volví a ver otro escrito suyo. No recuerdo casi nada de aquellos cuentos leídos en unas pocas horas de alcohol. Lo que nunca olvido es que, cuando me pidió una opinión, le dije que aquellas páginas parecían escritas por alguien justo antes de suicidarse y se irritó mucho, para sorpresa mía, pues habíamos sido amigos muy cercanos desde 1979.

No dije aquello creyendo que pensara darse fin, pero su reacción me llamó la atención. Si bien no mostraba esa dosis de loco coraje necesaria para hacerlo, Pepe era una persona profundamente sufrida, en esencia un solitario sin cura, aun cuando buscara la cercanía de alguien. Su única fiel compañía fue la callada desesperación que a veces se adivinaba en el fondo de sus boyunos ojos miopes o en alguna de sus acotaciones al margen de la vida.

Ni siquiera quería ser un escritor conocido y respetado, a pesar de haber ganado antes de los treinta años, con lo primero que escribió

Sin embargo, esa no era su esencia cuando lo conocí. Entonces todavía no escribía, pero era evidente que terminaría haciéndolo, porque, aunque se graduó como profesor de historia, la literatura lo obsesionaba. Por ese entonces daba la impresión de haberlo leído todo y, además, de recordarlo como si lo hubiera vivido. De hecho, tuvo la suerte de una existencia bastante aliviada de carencias y no conoció la dura lucha por sobrevivir. Pero nunca fue feliz, a pesar de que no lo tentaban grandes ambiciones y de que solía ser un mayúsculo jodedor.

Ni siquiera quería ser un escritor conocido y respetado, a pesar de haber ganado antes de los treinta años, con lo primero que escribió, un premio que abría puertas y que para cualquier principiante hubiese resultado un gran estímulo.

Los cuentos de Nosotros vivimos en un submarino amarillo son juveniles, deseosos, con aquella excelente prosa suya que nació hecha y su ilación minuciosa y sutil. Luego vino la oscuridad, lenta e impregnante. No sé si aquellos bien guardados cuentos que leí mucho después fueron el nadir de esa penumbra. Si no escribió más no fue porque no tuviera nada que decir. Una de sus frases preferidas era un verso de Jim Morrison: “Quiero escuchar el grito de la mariposa”.

En su vieja casa de La Víbora vi por primera vez un cuadro original de Antonia Eiriz. Después, en mi recuerdo, aquellos cuentos pertenecen al mundo grotesco de esa pintora. El juvenil y confiado submarino amarillo naufragó en un légamo abisal, espeso, impenetrable, que hacía casi imposible desvelar los detalles del desastre. Pepe Fajardo redactó algunas notas, aquellos cuentos, pero no podía avanzar en tamaña densidad.

Así lo veo ahora, con la parcialidad y la imprecisión que imponen las circunstancias y la historia del país en las últimas tres décadas. En los primeros ochenta, pasábamos mucho tiempo con Ramón Fernández-Larrea, su mejor amigo -que estaba marcando la época con sus versos-, intercambiando libros y escritos. Llegó la perestroika. Creímos que caería el telón de nuestra brutal farsa nacional. Lo que cayó fue el mayor agujero negro en la cronología cubana. Ramón se marchó del país. Pepe y yo nos veíamos muy poco ya, cada uno en su deriva.

Pese a todo, Pepe Fajardo hizo siempre una vida relativamente ordenada. Trabajó durante casi cuarenta años como instructor en talleres literarios. Era una labor para vivir, pero él se sentía a gusto y lo hacía bien, incluso en los años en que ningún sueldo servía para nada. Era también una especie de máscara, una coartada para demostrarse a sí mismo que existía.

En casa lo aguardaban unas gafas más importantes que sus gruesos espejuelos de cegato. Solo con alcohol podía ver el cada día, como Malcolm Lowry. Sin embargo, aunque no escribiera mucho, seguía siendo el mayor devorador profesional de bibliotecas que he conocido. En la de la Fundación Carpentier, muy buena, era difícil hallar un libro en cuya tarjeta no apareciera su firma de lector.

Fanático del béisbol, y en primer lugar de Industriales, se alegraba como un niño con cualquier victoria del equipo azul, aunque recuerdo que hacía tiempo, ante la decadencia de ese deporte, ya no se ilusionaba tanto con las temporadas, aunque no dejara de merendarse cuanto libraco encontrara sobre el tema y, seguro, de ver algún juego en la televisión.

Hace poco supe que, increíblemente, había visitado a Ramón en Miami, en un viaje que hizo para ver a un familiar en Estados Unidos. Por supuesto, estaba lejos de aquel Pepe de los ochenta. Era un tipo nervioso, raro, difícil, ansioso de su madriguera. Con la noticia de su mortal ataque cardíaco supe que llevaba un tiempo enfermo. Alguien me dijo incluso que fue un final esperable.

Es triste comprobar lo poco que puede decir cualquier palabrería en estos casos. Pero hace años alguien me enseñó un antiguo brindis inglés que a veces he usado en broma, y que sé que a Pepe Fajardo le hubiera causado una media sonrisa cínica, y le hubiera gustado, como buen jodedor que era: “Brindemos por nosotros y por todos los que son como nosotros, que son pocos y están casi todos muertos”.

Paz para tu alma, por fin, querido amigo.

https://www.14ymedio.com/nacional/ultimo-brindis-escritor-Pepe-Fajardo_0_2128587122.html

 

Detrás de los pasos del hurón azul

El hurón (Mustela putorius furo) es una subespecie del turón. Fue domesticado hace al menos dos mil quinientos años para cazar conejos. Mide unos 50 cm y pesa entre 0,7 y 2 kg. Son la tercera mascota más frecuente en Estados Unidos después de los perros y gatos. En España requieren tener obligatoriamente pasaporte con chip y vacunas en regla. 

En Cuba se introdujo una variante de la mangosta pequeña asiática con el objetivo de controlar las plagas de ratas, el resultado no fue el esperado: no solo no se redujo la población de roedores, sino que se produjeron cruces entre ambas especies que finalmente condujeron al llamado hurón cubano.

Los hurones poseen una gran variedad de tonalidades, los hay albinos, negros, color champán, chocolate, canela, blancos con ojos negros, plateados o tricolor, pero no azules. Aunque hay un “síndrome del hurón azul”, poco estudiado, que se da si el pelo se corta o se cae en la interfase de crecimiento. La piel del hurón toma un color azulado, pero tras 2-4 semanas el color de la piel se normaliza sin ningún tipo de tratamiento.

Una veterinaria en Lima y una paladar en Cuba llevan el nombre de Hurón Azul. Y un programa de la Televisión Cubana también. Si quieres ponerte unos guantes Hurón (azul), están disponibles en bitethebait.es. En Amazon venden una jaula azul para hurones ¿azules?

Pero el origen del nombre de Hurón Azul viene del pintor cubano Carlos Enríquez, quien bautizara así su casa. Cuentan que se debe a un hurón que le regaló un artista amigo y Enríquez tiñó de azul de metileno para que armonizara con el color de las puertas y ventanas de la vivienda que hoy es un museo

Hurón Azul es el nombre del bar de la UNEAC en el Vedado habanero, uno de los sitios que más visitó Nacho Rodríguez, el director de este proyecto editorial, durante sus ratos libres en La Habana para reunirse con los amigos. En recuerdo a aquellos años bohemios surge el nombre de Ediciones Hurón Azul. 

Síguele la pista a este hurón en las redes. Estamos en Twitter, Instagram y Facebook: @HuronAzulEditor. ¡Te esperamos!