Libros para conocer mejor la historia del Cuba bajo el castrismo (Winston Manrique Sabogal Madrid 23 DIC 2014 El País)

habana[1]

Un grupo de escritores cubanos crea una cartografía literaria para conocer mejor la historia de su país en los últimos 55 años. Primero comentan algunos de sus libros en los que han abordado temas cubanos y después recomiendan a otros autores y libros.

ALMA FLOR ADA

«He escrito las memorias Vivir en dos idiomas, Alla donde florecen los framboyanes y Bajo las palmas reales, y las novelas En clave de sol y A pesar del amor.

«Sobre otros autores: El siglo de las luces, de Alejo Carpentier, es una de las novelas más importantes de la literatura hispanoamericana, se nutre de los conflictos inherentes a las revoluciones: la injusticia que las provoca, el idealismo que las inicia, el absolutismo, los desmanes y las traiciones que pueden engendrar. El hombre que amaba a los perros y el resto de la obra narrativa de Leonardo Padura son una profunda crítica al desgaste de los ideales revolucionarios, a las traiciones cotidianas que erosionan principios fundamentales. Pero a pesar de la crítica honesta y profunda ambos narradores dejan abierta la esperanza en el ser humano como ente social.

«El poeta Nicolás Guillén tenía ya una voz potente antes de la Revolución, durante cuyas primeras décadas alcanzó aún mayores cimas. Esas primeras décadas fomentaron ampliamente las publicaciones en Cuba, tanto de libros cuanto de revistas literarias y dieron un amplio aliento a la literatura infantil».

ABILIO ESTÉVEZ

“He intentado reflejar mi manera de “interpretar” esa realidad que me tocó vivir, y como no podía ser menos, en casi todo cuanto he escrito. Aunque quizá haya dos novelas mías que pretendan una indagación más directa: Los palacios distantes y El navegante dormido. Para intuir una realidad tan difícil, habría que leer, además libros como La fiesta vigilada, de Antonio José Ponte; los ensayos de Iván de la Nuez o Rafael Rojas; La novela de mi vida de Leonardo Padura; Informe contra mí mismo, de Eliseo Alberto. Y por supuesto, dos clásicos: Reinaldo Arenas y Guillermo Cabrera Infante. Aunque no se me escapa que dejo fuera libros y autores que la brevedad de esta nota me impide señalar».

WENDY GUERRA

«Los autores cubanos que no pudieron o pueden hoy publicar en su patria son escritores sin país, y para muchos, es casi un favor ser editados por editores foráneos porque no todos son negocio para esas editoriales. ¿A quién le importa hoy en tópico cubano? Tiene que ser algo excepcional para despertar tal interés internacional. A los agentes literarios les cuesta mucho venderlos porque su verdadero y numeroso público está en Cuba y aquí no pueden ser comercializados.

«La consecuencia general de todo esto son los bandos políticos, el odio que destilan los blog que se escriben de lado a lado. El combate de insultos y vanidad, desencanto y decadencia es, muchas veces incomprensible para el resto del mundo.Otra de las consecuencias es la pérdida del respeto por parte de los observadores, teóricos, intelectuales o editores extranjeros que, cuando escuchan o leen dichas discusiones aparentemente agudas, pero bordadas de indescifrables insultos, nos retiran su atención. A esto le llaman “rollitos cubanos” o “alta chusmería política”.

«Mis libros puntuales para nombrar lo vivido en estos años son: Negra, Todos se Van, y que hoy es un filme de Sergio Cabrera y que parte de un Diario Personal que abarca la infancia y adolescencia de Nieve Guerra una niña cubana en años en los que el estado, muy por encima de sus padres, decidía su suerte, su destino y el de sus contemporáneos. También citaría Nunca fui primera dama, este libro habla sobre estas cinco décadas donde la mujer no ha tenido voz dentro del poder real de la vida política cubana.

«Recomiendo a Pedro Juan Gutiérrez, Reinaldo Arenas, Cabrera Infante, Dulce María Loynaz, Leonardo Padura, Eliseo Diego, Reina María Rodríguez, William Navarrete, Ena Lucía Portela, Sigfredo Ariel, Atilio Caballero, Guillermo Rosales, Lezama Lima, Carlos Victoria«..

CARLOS ALBERTO MONTANER

«He escrito varios libros sobre el tema. Las novelas Perromundo (sobre la dolorosa elección entre la sumisión o la muerte), La mujer del coronel (sobre el control afectivo de una revolución que persigue el adulterio de las mujeres casadas con oficiales del ejército y cuadros del Partido) y Tiempo de canallas. Esta novela se centra en la vida ficticia, pero tejida con elementos reales, de un hispanocubano aparentemente trotskista, que participa en la guerra civil español. Esta es una narración sobre la traición, enmarcada en el ambiente de la Guerra Fría. Pronto saldrá publicada en España bajo el sello de Edhasa. También libros de ensayos: Informe secreto sobre la revolución cubana, Cuba: un siglo de doloroso aprendizaje, Viaje al corazón de Cuba y Los cubanos: historia de Cuba en una lección, entre otros.

«Entre las recomendaciones de otros autores la mejor historia de Cuba, con mucho, es Cuba: economía y sociedad (16 volúmenes) del profesor Leví Marrero. Es una portentosa obra, increíblemente escrita por un autor que, sólo con la ayuda de su mujer, en una modesta casa de Puerto Rico, reconstruyó la historia colonial cubana. Hoy ésa sería la obra de un equipo de investigadores».

KARLA SUÁREZ

«Entre mis libros señalo dos novelas. Silencios (Premio Lengua de Trapo): una protagonista de mi generación que narra la vida de su familia desde los años setenta hasta la caída del muro de Berlín. Y Habana año cero (Premio Carbet del Caribe, inédita en España): cinco personajes se aferran a una absurda idea con tal de sobrevivir en 1993, el peor año del “Período Especial”.

«Recomiendo a Leonardo Padura y Jesús Díaz que narran períodos diferentes. Además, Cien botella en una pared, novela de Ena Lucía Portela y Habana Babilonia, un excelente ensayo de Amir Valle sobre la prostitución».

ZOÉ VALDÉS

«Pese a que varios de mis libros fueron escritos dentro de Cuba, he escrito una literatura del exilio, como casi toda la gran literatura que se ha hecho en Cuba desde José Martí a Gertrudis Gómez de Avellaneda.

«Yo tuve la suerte de tener una gran abuela, muy anticastrista, y un padre preso durante cinco años, que no fue una suerte para él, pero a mí me abrió los ojos muy temprano. Tuve la suerte de tener una abuela que también me abrió los ojos desde niña. Y atendí más a mi abuela que a Granma (juego de palabras).

«Cuando salí de Cuba la primera vez tenía 23 años, fue acompañando a mi primer esposo Manuel Pereira, ahí descubrí el mundo, y todas las mentiras que nos habían contado.

«Cuando salí de Cuba definitivamente, la segunda vez tuve que aprender la verdadera historia de Cuba, yo tenía 34 años. Leer a Leví Marrero, los capítulos censurados de Fernando Portuondo, toda la historia censurada, y me di cuenta que mi abuela tenía razón en todo lo que me había querido enseñar de la historia de Cuba.

«Nunca me he arrepentido de mi exilio, siento que la libertad la aprendí en Francia, y en España aprendí a ser persona, porque fue España quien me dio primero que nadie la nacionalidad.

«De mi obra puedo hablar de La nada cotidiana, hay un antes y un después de esa novela, aunque me hayan querido silenciar tanto tirios como troyanos, en Te di la vida entera también abarco siete décadas de la historia de Cuba, hasta los años noventa, La Ficción Fidel, es el libro más directamente político, los anteriores son novela.

«De los escritores actuales que yo recomendaría están Juan Abreu, José Abreu Felippe, Luis de la Paz, Carlos Victoria, Yanitzia Canetti, Antonio Ricardo Valle, entre otros, y por supuesto, Guillermo Cabrera Infante, Reinaldo Arenas, Lydia Cabrera, Lezama, Sarduy, de los de siempre, de toda la vida».

Dónde encontrar «Malditos bastardos» (España)

Portada_Malditosbastardos

Amigos, amigas, gracias a la página «Todos tus libros» os paso el enlace de las librerías en España donde se puede adquirir el primer número de la Clección G.

http://www.todostuslibros.com/libros/malditos-bastardos_978-84-95037-83-1

Deciros que particularmente en Madrid, la librería Rafael Alberti (calle Tutor 57, Moncloa) tiene varios ejemplares disponibles. Otras librerías céntricas donde también disponen de él son: La Central, Casa del Libro, además de muchas pequeñas como Tres rosas amarillas.

En el mes de febrero tenemos asegurados 2 envíos, uno a Managua, Nicaragua, y otro a La Habana. También estamos negociando otro a Honduras. Para los casos de Managua y Tegucigalpa confiamos en poder llegar a acuerdos para la venta de «Malditos bastardos» en las librerías más importantes de ambas ciudades.

Os seguiremos informando…

08 Legna

Mensaje a las amigas y amigos cubanos de la diáspora (con motivo de «Malditos bastardos»

Banner (con logo de Colección G.)

Amigos y amigas cubanos y de otras tierras con estrechas relaciones con la isla nos han estado escribiendo para preguntar cómo conseguir el primer libro de la Colección G.

Por el momento el único medio con el cual contamos es el envío postal, mediante el catálogo de Ediciones La Palma: http://www.edicioneslapalma.com/novedades/200/Malditos-bastardos

Desde hace algún tiempo estamos buscando distribuidores para USA y América Latina (por cierto que nuestra amiga Gina fue la primera en solicitar el libro desde Miami). Esperamos que, para 2015, los libros de La Palma puedan estar en las librerías de más países.

portada

Fragmento (i) de Amado del Pino con motivo de la presentación de «Malditos bastardos»

Amado

Dicen que traducir es ya reinvertar una obra. En el caso de la transcripción de los testimonios, como es el caso que nos ocupa, diría que acompañamos al orador, quitando y poniendo palabras que no fueron dichas, uniendo frases que sonaron separadas. En el caso particular de Amado, por su verbo locuaz y vastísima cultura, esta labor es particularmente compleja, sobre todo ahora que nos hemos reencontrado en Madrid después de una década, donde es muy fácil marcar un número de teléfono y pedir explicaciones por tal o cual cosa. Sin embargo, no quiero dejar olvidado, al menos parte, o partes, del discurso de Amado en la Librería Rafael Alberti el pasado día 4. Que lo disfruten.

“…Yendo al título del libro, Malditos bastardos, confieso que me vino a la memoria otras lecturas de otros jóvenes malditos, más en la dramaturgia, que es el mundo en el que me muevo, donde hubo mucho talento pero también mucho provincianismo, muchas vanguardias indigestadas. Sin embargo estos diez chicos son otra cosa. Se trata de una escritura culta, muy internacional, cínica a veces, displicente otras, pero en donde apenas hay experimentalismos gratuitos ni estructuras ilegibles, sino el regreso a una prosa casi clásica -a la que regresaré después-, con muy buena carrera. Coinciden con otros escritores en que desarrollan su carrera en otros géneros, principalmente la novela, algunos con importantes premios, como Ahmel Echevarría, que es vecino mío de columna en Cuba contemporánea, una revista digital que les recomiendo leer. Y yo me preguntaba, cuando leía el libro en mi casa: ¿bastardos en relación a qué, dentro de la tradición literaria cubana? Mayoritariamente es obvio en la negación expresa de una épica larga y retórica que muchos escritores abrazaron, aunque otros no, claro. Me refiero a esa escritura característica de los milicianos heroicos donde los burgueses eran los malos de la película y había que sacarles del juego, aunque lo que estaba mal era principalmente la escritura. Claro que no todos asumieron esto, por ejemplo en los años setenta Miguel Collazo hacía una literatura parecida a esta, pero murió joven, antes de que le dieran el Premio Nacional de Literatura. También me viene a la cabeza Ezequiel Vieta, que hacía una literatura fantástica. Es decir, tampoco fue todo una escritura de milicianos heroicos. Y también estos diez jóvenes de ahora son bastardos en relación a una literatura que hemos leído últimamente, que son los que se dan a conocer a partir del eufemismo -donde los haya-, del llamado periodo especial, donde escritores como Ana Lidia Vega, Ena Lucía Portela, Alberto Guerra, que empezaron a romper con la épica anterior, llenado la literatura de lo que estaba llena la vida: de apagones, de sexo duro, el amor homosexual, de relaciones sin amor, o sea, el jineterismo. Pues estos chamacos, que no tienen todos la misma edad, cosa que me gusta, no quieren seguir en este registro. No hay un apagón, no hay balsas, hay un solo almendrón o carro antiguo, pero está en medio de una carretera cubana, en ese magnífico cuento de Anisley Negrín, Isla al mediodía, con un erotismo muy del siglo xxi, casi xxii, en el que el personaje es una muñeca inflable…”

Banner (con logo de Colección G.)

Carta de presentación de los maltidos bastardos (y malditas)

00 Gilberto Padilla

Me tocó leer anoche la carta enviada -horas antes del evento- por Gilberto desde La Habana, en donde presentaba a sus bastardos (y bastardas) a la par que transmitía su idea de lo que es (y lo que fue) la literatura cubana del siglo xxi.

Sin duda la apuesta estética de Gilberto y su editorial cubana está rompiendo los moldes (los temas, el ambiente) pero atención, esto es algo es importante: lo está haciendo desde dentro, con personas (bastardas editorialmente) que se concentran en escribir sobre sus fantasmas personales, ignorando el terreno conocido de la jinetera, la maraca, el ron.

Si hay ruptura o simplemente reacomodamiento vital y estético -como nos dio a entender Amado del Pino también anoche- es algo que está por verse. Y sobre todo algo que vamos a ver desde la Colección G. de Ediciones La Palma próximamente, cuando vayan saliendo de la imprenta los volúmenes monográficos de los bastardos (y bastardas).

Lo que sí creo que deja patente la lectura de este libro es lo siguiente: más allá de los temas u objetos de interés, la creación literaria cubana de la actualidad ha roto fronteras, quiero decir que está dejando de mirarse el ombligo (algo que ha hecho con mucho talento en numerosas ocasiones y que le ha brindado una identidad densa). No solo discurre en La Habana y en NYC, sino que los referentes culturales, incluso la intertextualidad, pertenecen a la cultura universal y, por qué no reconocerlo, a la norteamericana con particular vehemencia.

Para no extenderme más, ya que la idea es presentar un extracto de las palabras de Gilberto, les dejo con él a continuación (no dejen de fijarse en la fecha de escritura de la carta):

Portada_Malditosbastardos

«…Imaginemos, por un momento, que escribimos ese libro en Cuba. Imaginemos la literatura cubana contemporánea como uno de esos departamentos llenos de cuerpos destrozados, suciedad y mal olor. A estos diez Malditos bastardos habría que leerlos desde esa habitación. Es posible que ahí esté el secreto de este libro: en la profanación de las letras cubanas. Amputar a Zoé Valdés, a Pedro Juan Gutiérrez, a Leonardo Padura (que juntos suenan como un bufete de abogados implacables). Porque las editoriales extranjeras han contribuido a una especie de autismo insular, como si la literatura cubana fuera una creación de Anagrama, de Tusquets, de Planeta.

Para averiguar qué provoca un volumen como Malditos bastardos tal vez sirva pensar en la pregunta que nos hacemos después de leerlo. Y esa pregunta no es: ¿qué quiere decir?, sino: ¿qué pasó? Es decir: la misma pregunta que nos hacemos después de un crimen, un delito, una infracción. Porque el verdadero escándalo de estos diez narradores antologados consiste en atentar contra el principio de realidad de “lo cubano”. Lisiar la verdadera plaga de balseros, jineteras y Otelos que salen cada día a contagiar a la narrativa como su ébola. Como si la literatura cubana contemporánea fuera un parque temático, una atracción especial, una reserva natural: ¡Visiten este país disfuncional! –dice la copla– ¡Concédanse el estremecimiento de la cuban experience!

Pero a la vez que esto ocurre, comienza a saberse de la existencia de autores que se rebelan, a principios del siglo XXI, contra esa suerte de estética venérea. Nacidos generalmente en los umbrales de la década de los ochenta, para ellos el contexto de “lo cubano” constituye un mero dato anecdótico, un desafío, más que un mecanismo de legitimación. Autores que no pertenecen al panteón de las grandes editoriales, y por esa única razón no figuran en la alfombra roja del mercado mundial. Diez neuróticos gourmet que decidieron fundar una tradición que fuera distinta. Para ellos, esa Cuba de vademécums –como la de las guías turísticas de Christopher P. Baker o la que reproducen los aparatos ideológicos del Estado (AIE)– es el espejo del vampiro: un sitio donde no se ven reflejados, esto es: un no-lugar, un muro…»

La Habana, 4 de diciembre de 2014

Banner (con logo de Colección G.)

Presentado el número 0 de la Colección G.

Presentación 3

En la noche de ayer, el número 0 «Malditos bastardos» de la Colección G., fue presentada en la Librería Rafael Alberti de Madrid. Frente al público se sentaron Amado del Pino, Alfredo Lima e Ignacio Rodríguez.

presentación 3 b

Amado del Pino disertó sobre los nuevos presupuestos estéticos de las escritoras y escritores antologados, analizando los relatos desde su atenta lectura y relacionándolos con otros autores insulares consagrados y la cultura cubana en general.

Alfredo 2

Alfredo Lima dramatizó uno de los relatos del volumen de «Malditos bastardos», escogido por Amado del Pino a causa de su dramaturgia, en este caso de Legna Rodríguez: «La planificación», que dice…

«...a esta altura de su vida, la muchacha manca con­tinuaba enamorada de La Reina de La Prosperidad, pero La Reina de La Prosperidad había contraído matrimonio tres años y medio antes con La Mariposa Monarca y ambas vivían en México bajo el imperio de las pirámides. Otro daño irreparable: continuar ena­morada de alguien que ya construyó un hogar en el cual la muchacha manca no teñía ni daba color. Desde los doce años, la muchacha manca tenía una mariposa tatuada en su brazo izquierdo…»

Gilberto Padilla presentó a sus diez malditos bastardos desde La Habana, en un escrito transgresor que fue aplaudido por los presentes. Él no estuvo físicamente pero…

«…Para averiguar qué provoca un volumen como Malditos bastardos tal vez sirva pensar en la pregunta que nos hacemos después de leerlo. Y esa pregunta no es: ¿qué quiere decir?, sino: ¿qué pasó? Es decir: la misma pregunta que nos hacemos después de un crimen, un delito, una infracción. Porque el verdadero escándalo de estos diez narradores antologados consiste en atentar contra el principio de realidad de “lo cubano”. Lisiar la verdadera plaga de balseros, jineteras y Otelos que salen cada día a contagiar a la narrativa como su ébola. Como si la literatura cubana contemporánea fuera un parque temático, una atracción especial, una reserva natural: ¡Visiten este país disfuncional! –dice la copla– ¡Concédanse el estremecimiento de la cuban experience!..»

Para el cierre del evento tuvimos la suerte de contar con la presencia del trovador David Henríquez, quien interpretó una canción inspirada en La Habana, perdón, en La Lisa.

David Henríquez

«Malditos bastardos»: En las librerías de España y venta por catálogo

 

lib 10

El número 0 de la Colección G «Malditos bastardos» inicia su andadura por las librerías de España esta semana, con motivo de su presentanción en la Librería Rafael Alberti de Madrid.

La primera edición del número 0 consta de 800 ejemplares y puede conseguirse con un precio rebajado vía correo postal en la web de Ediciones La Palma.

lib 7

MARÍA MATIENZO PUERTO (La Habana, 1979)

Narradora y periodista. Ha publicado en Cubaliteraria, Havana Times, Isliada. Ensayos suys han aparecido en las revistas El mar y la montaña, Matanzas y El caimán barbudo. Entre otras, las antologías Isla en Negro y ¿Cuánto cuestan los abuelos? han recopilado algunos de sus cuentos. También ha publicado en las revistas de Literatura Papeles de la Mancuspia, en Otro Lunes, Isliada y Voces. Actualmente forma parte del equipo de redacción de Diario de Cuba.

maria-matienzo

Marcos me abandona a mi suerte, por María Matienzo

A penas llegamos Marcos me abandona a mi suerte. Aparece la Lupe y yo vigilo a Marcos, no fuera que regresara y me agarrara besando a su mujer. Nos recostamos a la reja. La Lupe parece que arrastra la vida.
Le brindo mis oídos porque sé que no tiene muchos, que con los suyos no le basta. Ella necesita otros dos oídos para que sepan cuánto puede odiar.
Su venganza sea.
Lo veo regresar por la derecha. Cambio la inflexión de la voz para que sepa que el beso que me intenta dar puede ser de muerte. Si Marcos nos descubre, quién sabe qué pueda pasar. Entre sus fantasías no está ver a dos mujeres besándose. Dice que lo ve asqueroso e inútil. Yo quisiera saber cuáles son las fantasías de mi socio.
Debe ser con perros. Él es veterinario. Él ama a los perros más que a su mujer, por eso ella protesta cada vez que me ve y aprovecha la oportunidad para besarme. Ella cree que me gusta y como no la rechazo, no pierde la oportunidad.
Marcos solo ha regresado para asegurarse de que la cola para entrar a la pizzería no ha avanzado y que no lo hemos dejado fuera. Creo que sospecha de nuestros besuqueos. Se vuelve a ir con las manos en los bolsillos, sin mirar atrás. Se va sin curiosidad. Sin pensar en qué tanto hablamos su mujer y yo.
La Lupe es enfermera y ha visto muchas cosas. Ese es su lema. Yo nunca me he acostado con una enfermera, pero pudiera. Aunque no con la Lupe que dice que ha visto muchas cosas.
No me cuenta nada. No se decide. Y mira que le insisto. Ella voltea la cabeza y respira profundo. Me imagino las cosas que ella sabe pero quiero que me las cuente.
A cambio yo le cuento algunas mías. «Ayer me sacaron una muela, pero hoy estoy aquí con ustedes y quiero comerme una pizza para que me duela la cara, la mandíbula, la vida. Para que no sea suficiente con dos dipironas». Ella finge asombro y me pide que la bese. Esta vez me resisto. La Lupe es grande y me fuerza al beso. Entonces comienza a hablar como loca de las desgracias ajenas y no de lo que quiero que me hable.
«¿Qué hace Marcos por allá?» le pregunto para cambiar el tema que me abruma y ella me responde que vigilando la otra cola, la de las oportunidades. Me quedo con mis dudas porque desde donde estoy solo lo veo mirar de un lado a otro.
Estoy a punto de gritarle: «Marcos, come back, come back, come back», mientras me aferro a la reja y mi voz se rasga por la angustia que me provoca la Lupe. Eso es solo una imagen. No me atrevo y yo también aprovecho el impulso y la beso y decido dejarme arrastrar y olvidarme de Marcos que en eso viene corriendo con los puños cerrados y tenemos que seguirlo corriendo también porque se le ha dado su oportunidad.
¡ladrón! ¡ladrón! ―alcanzo a escuchar y me doy cuenta que es con Marcos. Corro.
Con esa cadena de oro que lleva en las manos ya no tendremos que hacer cola en esa cochina pizzería, para comernos esas cochinas pizzas. Me dice en cuanto puede. Miro a la Lupe y ella me sonríe asintiendo. Ella sabía el plan.
Me preocupo. ¿Nos habrá visto? El pelo de la Lupe está revuelto, pero ahora no se sabe si fue del corretaje o del enredo que le provoqué con mis dedos. No sé si Marcos nos vio. No comenta nada. Solo habla sobre su éxito. Lo logró. Ahora debemos esperar. Se cambia de ropa. Él sabe a quién le puede interesar. Mientras nos quedamos a esperarlo nosotras nos tenemos que cambiar de ropa.
Él sale.
Temo que no tengan nada para mí. Le temo más a desnudarme frente a la Lupe. Me equivoco. Tienen ropas para mí. Me ajustan más que las mías. Son nuevas. Pero cuando la Lupe me ve desnuda se me abalanza.
Alterna. Mi boca, mis senos, mi boca, mis senos y decide dejarlo todo para más tarde. Marcos debe estar al regresar. La transacción es rápida.
Marcos regresa con los dólares en el bolsillo y vamos al restaurante de Alberto.
«¿Viste lo bien que le quedan la ropa a Elízabeth?» comenta ella y me golpea las nalgas. Sospecho que hay otros planes. Pero Marcos la reprende por su exceso de confianza. ¿Qué hace su mujer tocándole las nalgas a otra mujer? La Lupe no se ruboriza porque es negra.
Yo bromeo: «¿Qué, tienes miedo?» Él me mira y siento que me reconoce. Yo soy su socia, la que sería incapaz de traicionarlo.
La comida es muy cara y nos tratan como a clientes VIP. Alberto sabe que Marcos deja sus bolsillos en la mesa. Alberto no escatima en elogios y mete la cabeza en mi escote. Marcos le corta las intensiones.
Cae la incomodidad sobre la mesa.
Alberto se va. La Lupe a penas me mira. Se siente traicionada cuando Marcos la besa y le dice que era solo para espantar las moscas. Que él no caga donde come y que ahora yo soy parte del equipo.
«¿De qué equipo?» pregunto yo.
«Ella tan ingenua como siempre» dice la Lupe mirándome a los ojos y descubro que no está jugando. Pretenden que sea parte de la banda. «Nosotras distraemos y él ejecuta».
«wait, wait, wait, yo no quiero ser parte de ninguna banda, además, haciendo qué».
«Lo que ya sabemos que haces» se ríen. Yo misma no sé qué hago y prefiero tomarlo como una broma.
Antes de irnos al apartamento, jugamos a que asaltamos un banco. Me tiro al piso, me enmascaro con la saya de la Lupe y siento su olor. Está excitada. Marcos me dispara con sus dedos hechos pistola y la Lupe me sacude para que no muera. Así cierra la escena y nos recordamos que somos adultos.
«Es que la cerveza y los camarones nos han hecho alergia» dice Marcos y me revuelve el pelo. Siento que recuerda los años en la universidad. Cuando éramos unos chiquillos con sueños, queriendo escalar la montaña más grande del mundo.
«Vamos, que en el apartamento tengo lo que nos hace falta» y nos agarramos a sus brazos abiertos.
La Lupe tiene muy buena mano. Directo a la vena y a penas se siente el pinchazo. Para mí una pequeña dosis, es suficiente. Ellos prueban todos los días.
Vemos el mismo horizonte y yo hago lo que hago. Me quito la ropa y me acaricio.
Bailo desnuda en medio de la habitación y ellos aplauden emocionados.
Me gusta que me miren, que me toquen. Soy perfecta.
Huyo por toda la casa. Los dos quieren tocarme. Llego a un rincón. No tengo escapatoria. Y dejo que hagan conmigo lo que quieran.

«Elizabeth, dale que nos toca» me susurra la Lupe mientras me agarra por la cintura y me arrastra al interior del apartamento. Allí está el viejo gordo que no es extranjero ni un carajo, pero que tiene dinero y cadenas y celular caro.
Marcos se despide. Cierra la puerta con una sonrisa. Acaba de cerrar el negocio.
Empiezo a bailar en medio de la escena. Me quito la ropa poco a poco en lo que la Lupe acaricia al viejo. Lo besa.
«Este negocio da». Pienso porque sé que en cualquier momento entra Marcos con una pistola, amenaza al viejo y nos podremos ir sin que el viejo llegue a tocarme. Cuánto ha cambiado mi socio. Esta es la última vez. Es verdad que el negocio es redondo. Yo tengo mis ventajas.
Bailo en la esquina de la cama. Lupe desnuda al viejo. Se desnuda ella. Ya estoy en blumers. Marcos no acaba de llegar.
La música la escogió el viejo. La Lupe se la mama. Yo estoy a punto de vomitar. Marcos no llega. ¿Cómo la Lupe se atrevió a tanto?
La oscuridad se hace casi absoluta dentro del cuarto. Miro a la puerta. Pero con mirar no basta. Llegó el compás en que me quito el blumers. Marcos no llega y la Lupe me empuja a la cama.
«Lo siento, mi hermana, cambió el libreto» me dice al oído con todo su odio resumido mientras el viejo me penetra y yo no grito porque sé que la tragedia a penas empieza

Amado del Pino (Tamarindo, Camagüey, 1960)

Amado del Pino (Tamarindo, Camagüey, 1960). Licenciado en Artes Escénicas. Especialización en Teatrología y Dramaturgia en el Instituto Superior de Arte (ISA). Premios: 2005 Accesit en el Concurso de Dramaturgia de la Embajada de España en Cuba por su obra “En falso”. 2005 Recibe la Distinción por la Cultura Nacional. 2003 Premio UNEAC de Teatro “José Antonio Ramos” por “Penumbra en el noveno cuarto”. 2003 Premio Anual de la Crítica Literaria por “El zapato sucio”. 2003 Premio de Teatrología Rine Leal por el libro de ensayos “Sueños del mago. Estudios de dramaturgia cubana contemporánea”. 2002 Premio de Dramaturgia Virgilio Piñera por “El zapato sucio”. 2000 Premio de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro por la obra de toda la vida, otorgado por el Ministerio de Cultura. 2000 Placa Avellaneda por su labor como crítico teatral. 1999 Obtiene, por quinta ocasión, el Premio del Concurso Nacional de Periodismo 26 de Julio. 1995 Recibe el Premio Razón de Ser, de la Fundación Alejo Carpentier, por su proyecto de libro “Las noches de Virgilio Piñera en el teatro cubano”. 1988 Es elegido miembro de la UNEAC. 1987 Premio de Actuación de la UNEAC por su desempeño en la película “Clandestinos”. 2008 Premio Carlos Arniches por su obra «Cuatro menos». Desde 2006 reside entre Cuba y España.

Amado

Translate »